27/10/2016

Por la soberanía de las personas y los pueblos, por nuestra tierra y nuestros derechos

Hablar de cuestiones como de tratados transatlánticos de
inversiones y libre Comercio o de acuerdos Globales Económicos y Comerciales
(TTIP, CETA, TISA, Transpacífico, NAFTA…,), tan rodeados de secretos, con
documentos clasificados, con lenguajes tecnocráticos que tratan de hacer más
opaca la realidad, con cláusulas de confidencialidad firmadas por los
participantes y compromisos de silencio durante 30 años para no hacer públicos
los contenidos y las propuestas que las partes se hacen entre ellas…, puede
resultar abrumador, inalcanzable.


Por ello, cuando hablamos y hablemos del TTIP (Acuerdo
Comercial entre la UE y EEUU) o del CETA (Acuerdo Económico y Global entre la
UE y Canadá), cada cuál en su ámbito (y con el TTIP o CETA también hablamos de
la complicidad de los grandes capitales y los poderes políticos, de la derecha
liberal y la socialdemocracia, de estructuras de apoyo y sostén como la actual
Unión Europea) hemos de hacerlo con la ambición de pararlos. Esto significa
muchas cosas: conocer, informar, sensibilizar, organizar y vincular la lucha
contra el TTIP a nuestras luchas diarias.


Dentro de unos días, se va a escenificar la firma del CETA.
Lejos de las voluntades de los pueblos europeos y canadienses, la Comisión
Europea, en nombre de los 28 Estados Miembros de la UE, y el gobierno
canadiense están a punto de sellar ese Acuerdo. ¡Es urgente pararlos! Si es
ratificado, le abrirá el camino al TTIP.


Y, ¿qué significa el TTIP? Los poderes económicos
transnacionales pretenden ampliar el mercado de sus negocios entre Europa y
EEUU con unas reglas muy precisas: hay que garantizar el libre comercio y la
búsqueda de beneficio tiene que campar a sus anchas. Para ello, hay que
eliminar todo tipo de barreras: las que protegen los derechos laborales y
sociales, las que mantienen los servicios públicos, las que cuidan de la
naturaleza y de nuestra salud.


¿Cómo se eliminan estas barreras? Comparando las normativas
a ambos lados del Atlántico y, eligiendo la más ventajosa, es decir, la menos
restrictiva. Igualar a la baja. Y para que todo ello pueda llevarse sin más
contratiempo, estos poderes económicos y políticos aliados se blindan, a través
de un «tribunal privado», lo que llaman el «mecanismo de resolución de litigios
entre inversores y estados» (Investor-State Dispute Settlement, ISDS), alejados
de todo control público. Para ello, establecen un sistema de protección
jurídica del gran capital, para que no puedan cuestionarse sus intereses.


Con ello, en la práctica, imponen un sistema de control que
impide que la soberanía popular en cualquier instancia o nivel pueda adoptar
decisiones alternativas contrarias a las privatizaciones, mercantilización de
los bienes comunes y a la eliminación de las desigualdades.


En el ámbito laboral concretamente, supone una receta más
para la precarización:


Va a acelerar la pérdida de derechos laborales. Se trata de
un Tratado que se pretende aplicar en un espacio económico donde conviven
diferentes sistema jurídicos laborales, con distintos niveles de exigencia y
protección. Por un lado, EEUU, con unos niveles bajos de reconocimiento de
derechos laborales y, por otro, una UE donde van menguando derechos a través de
la proliferación de reformas laborales por todo el continente. La experiencia
muestra que si se deja a las empresas total libertad para tomar sus decisiones
se producen dos fenómenos: «dumping social» (competencia a bajos salarios y
condiciones de trabajo) y competitividad legislativa a la baja.


Desde la UE, se está promoviendo el dumping social y la
competencia. En nombre de la competitividad, la eliminación de barreras que
propugna el TTIP, implica abrir aún más las puertas para que las empresas
puedan seguir utilizando esta estrategia de reducción de costes laborales (en
términos de salarios, pensiones, prestaciones sociales, medio ambientales y alimentación
sana y segura). En Euskal Herria lo estamos sufriendo una y otra vez:
recordemos CANDY, Faurecia, ECN Cable Group, Aernnova, Arcelor… con la
amenaza de la deslocalización a la búsqueda de legislaciones laborales más
laxas.


El TTIP no va a traer empleo de calidad porque es la
continuación de las políticas neoliberales de las últimas décadas. Quienes
defienden el Tratado utilizan el argumento de la creación de empleo como
señuelo. Esto no es verdad. Ya existe un largo historial de previsiones incumplidas.
El NAFTA iba a traer 20 millones de empleos, la Directiva Bolkestein sobre la
libre actividad de servicios iba a crear miles de nuevos puestos de trabajo.
Mientras tanto, Europa batiendo récords de desempleo y EEUU de precariedad.
Pero hay algo indudable. El proceso de equiparación en las normativas entre
EEUU y Europa va a suponer un proceso de igualación regresiva en el mundo
laboral. El empleo precario, sin derechos, crece al dictado de la flexibilidad,
la movilidad, la disponibilidad, el bajo coste, la individualización de las
relaciones laborales. Con el TTIP se impone el bajo coste: en los productos, en
los servicios públicos y en las trabajadores y trabajadoras.
   


Todo esto es lo que hay que parar. Por ello, el sindicato
LAB, en la necesidad de realizar un trabajo amplio y colectivo en la lucha
contra el TTIP, estará en todas aquellas protestas que han sido convocadas
desde las diferentes Plataformas-Campañas en contra del TTIP y del CETA, así
como desde la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria. Volveremos a las
calles de Bilbo, Donostia, Gasteiz e Iruñea el 5 de noviembre para dejar alto y
claro que somos los pueblos quienes debemos decidir, defendiendo nuestra tierra
y nuestros derechos. También estaremos en Ginebra, en Naciones Unidas, en la
Semana de Movilización de los Pueblos, dentro de la Campaña Global para
reivindicar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el poder de las
transnacionales y poner fin a la impunidad.


De la misma manera, interpelamos a las instituciones
vascas a que se posicionen en contra de este Tratado y a favor del Tratado de
los Pueblos como alternativa al poder de las multinacionales, y que exijan a la
Comisión Europea y a los Estados Miembros que suspendan las negociaciones del
TTIP y, que adopten en cualquier caso, las medidas necesarias para su no
aplicación en nuestro territorio. De la misma manera, animamos a toda la
ciudadanía vasca a participar en las próximas movilizaciones. Por la Europa
Social, y la soberanía de los Pueblos, de las Personas, ¡ni TTIP, ni CETA!

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