17/05/2016

La disputa entre el Mercosur y los TLC

En la Agrupación Nacional de Gobierno del
Frente Amplio (FA), realizada el 5 de mayo, se discutió abiertamente sobre la
conveniencia de que el MERCOSUR mantenga o sustituya la Resolución 32/00: “el
compromiso de los Estados Partes del MERCOSUR de negociar en forma conjunta
acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países
extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”.


Mientras se procesaba ese imprescindible
debate el gobierno uruguayo ya había presentado una propuesta al Mercosur para
posibilitar que se puedan firmar Tratados de Libre Comercio bilaterales o
plurilaterales al margen de la posición de los demás países miembros.   


La
disputa por la inserción internacional


El canciller Rodolfo Nin Novoa fundamentó
su posición favorable a la flexibilización del Mercosur sosteniendo que existen
grandes dificultades comerciales dentro del bloque y que es fundamental para el
actual gobierno superar esa situación y diversificar los mercados a través de
la firma de múltiples TLC, entre otros, con la Alianza del Pacífico. Afirmó,
además, que está estrategia se inscribe en los postulados del programa del FA.
Lo que, a nuestro entender,  solo puede
sostenerse por la ambigüedad de algunos párrafos del programa, dado que el
enfoque global claramente reafirma la posición histórica del FA a favor del
Mercosur y la negociación grupal. 


La posición contraria a la línea expresada
por el canciller fue presentada en un documento denominado “Inserción
Internacional del Uruguay” elaborado por el 
Movimiento de Participación Popular, Casa Grande, el Partido Comunista,
Compromiso Frenteamplista y el Partido por la Victoria del Pueblo.


Dichas organizaciones reconocen las
dificultades del Mercosur pero sostienen, con base en el programa del FA, que:
“La inserción del Uruguay en el mundo será impulsada desde la plataforma
MERCOSUR. Por ello, se fomentará una agenda externa común del bloque,
consolidando y fortaleciendo las Instituciones Regionales. (…) La construcción
de posiciones en el marco de instituciones regionales potencia nuestra
soberanía y nos permite tener una actuación más contundente en los espacios
multilaterales y en los foros globales.”


En el documento de las cinco fuerzas se
sostiene que “Como Presidencia Pro-Témpore del bloque, Uruguay ha planteado la
necesidad de “flexibilizar” al MERCOSUR, por la vía de habilitar las negociaciones
comerciales unilaterales de sus miembros con terceros países. Lo que se
flexibiliza en este caso es la forma de “negociación en bloque” y se propone
que la misma sea llevada adelante por un negociador, similar a como se da en la
Unión Europea. La presidencia pro témpore del bloque ya no conducirá las
negociaciones comerciales.”


Cabe suponer que se estaría aludiendo en
dicho párrafo al contenido de la propuesta 
presentada por Uruguay al Mercosur el cual marca una posición del Poder
Ejecutivo que no habría sido discutido por los organismos de la fuerza política
ni por la bancada parlamentaria. Más aún, parecería que dicho documento sigue
siendo un material reservado o secreto, por lo cual no expresa ni representa la
opinión global del Frente Amplio.


Consecuentes con la posición que ya hemos
sostenido en otras instancias rechazamos la resolución de temas tan
fundamentales y controvertidos en secreto. Por lo cual presentamos la
información de que disponemos y exigimos un debate abierto donde participen
todos los sectores sociales, económicos y políticos de nuestro país. Sí se
aprueba en el Mercosur la propuesta del Poder Ejecutivo uruguayo, la misma no
sería discutida por el parlamento dado que en el artículo 10 (ver recuadro) se
afirma que este tema – que rompe la unidad del Mercosur en las negociaciones
con terceros países- no requiere aprobación parlamentaria.


Principales
artículos de la propuesta presentada por el gobierno uruguayo


Art. 2.- Uno o más Estados Partes podrán
proponer al Grupo Mercado Común  iniciar
negociaciones de nuevos acuerdos comerciales con terceros países o agrupaciones
de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias, así
como proponer negociar nuevas preferencias comerciales en acuerdos vigentes.


Art. 3.- El CMC deberá expedirse sobre el
inicio de las negociaciones en la siguiente reunión ordinaria.


Art. 4.- El GMC podrá autorizar a uno o más
Estados Partes a participar como observadores de las negociaciones referidas al
artículo 2.


Art. 6.- En el caso que no sea posible
iniciar negociaciones  de conformidad con
lo establecido en los artículos 1 a 3, uno o más Estados Partes podrán iniciar
negociaciones de acuerdos comerciales con terceros países o agrupaciones de
países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias.


En este caso los Estados Partes deberán
iniciar las negociaciones respetando las siguientes condiciones:


a) Informar al GMC del inicio de las
negociaciones brindando, nuevamente, las oportunidades para que aquellos que
están interesados puedan participar.


b) Mantener informado al GMC acerca de la
evolución y progreso de las mismas en el marco de los principios de
transparencia y solidaridad.


c) No vulnerar las sensibilidades
comerciales presentadas por los otros Estados Partes del Mercosur en ocasión de
la elaboración de la o las ofertas.


Art. 7.- El o los Estados Partes que
participen de las negociaciones a que se refiere el artículo 6, brindaran
oportunidades adecuadas a los Estados Partes interesados  para que se incorporen a las negociaciones en
curso o adhieran a los acuerdos comerciales negociados.


Art. 10.- Esta Decisión no necesita ser
incorporada al ordenamiento jurídico de los Estados Partes, por reglamentar
aspectos de la organización del funcionamiento del MERCOSUR. (1)


Algunos
argumentos contra la flexibilización 


Del documento presentado por los cinco
grupos, a favor de mantener la resolución 32/00,  hemos extraído algunos conceptos totalmente
compartibles e incorporado algunos elementos con el objetivo de destacar siete
argumentos fundamentales para oponerse a la flexibilización y los múltiples
TLC. 


Uno, 
la premisa de que se lograran un número importante de acuerdos
favorables al país no está demostrada.


Dos, no existen razones para que los países
con mayor potencial económico prefieran negociar con Uruguay, un mercado
similar en habitantes a un barrio de San Pablo, y no con las grandes economías
del bloque.


Tres, no habiendo razones de mercado que
justifiquen un acuerdo con Uruguay, la flexibilización solo podrá ser utilizada
por aquellos países que busquen fragmentar el Mercosur y debilitar el poder de
negociación que la unidad del bloque representa.


Cuatro, las normas sobre propiedad
intelectual, compras gubernamentales, competencia de nuestras empresas públicas
con las transnacionales, restricción de derechos laborales y medioambientales
que exigen los nuevos TLC son absolutamente lesivos para el desarrollo
productivo y la soberanía nacional.


Cinco, los tratados de libre comercio
bilaterales y plurilaterales, al igual que los tratados de protección recíproca
de inversiones obligan a que la resolución de la demandas de las empresas
transnacionales contra los Estados sean resueltas en organismos como el CIADI
(centro de resolución de controversias del Banco Mundial). 


Seis, la capacidad de negociación del país
fuera del Mercosur será insignificante, con el agravante de que  en la nueva situación regional los gobiernos
de Argentina  y Brasil quedaran liberados
para firmar acuerdos que nos dejen como furgón de cola de sus  políticas y/o perder mercados que actualmente
tiene el país. 


Siete, si bien existe un cambio significativo
en la correlación de fuerzas el Mercosur sigue siendo el único espacio para
intentar avanzar hacia la complementariedad productiva, el reconocimiento de
asimetrías, la eliminación de trabas comerciales arbitrarias y garantizar el
cumplimiento de los acuerdos y la resolución de conflictos. 


En conclusión: nuevamente la inserción
internacional está en disputa, al igual que cuando se impulsó un TLC con
Estados Unidos (2006-2007) o cuando se ingresó al TISA (2014-2015).  Proyectos, ambos, de inserción subordinadas
al capital transnacional que fueron frenados por el posicionamiento del
movimiento sindical, organizaciones sociales, la Universidad de la República y
la mayoría de las fuerzas políticas del Frente Amplio.   


(*)
Antonio Elías es Master en Economía, docente universitario, miembro de la REDIU
y Director Instituto de Estudios Sindicales “Universindo Rodríguez” (INESUR),
de COFE Uruguay.

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