30/11/2015

Eduardo Estévez: “El TPP es contrario a la integración regional que proponen la CELAC y la UNASUR”

En octubre de 2015 trascendió la noticia de un hecho que, hasta el momento, se mantenía en secreto: 12 naciones lideradas por EE.UU sellaron su compromiso de suscribir y ratificar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP). Además de la potencia hemisférica, integran este tratado: Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Brunei , Singapur, Vietnam. Malasia y, por nuestra región, México, Chile y Perú. Junto con el Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA) y el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), el TTP es parte de la estrategia norteamericana de asegurar un orden jurídico mundial al servicio de la multinacionales.   


Desde Bélgica, el asesor de CLATE en la UE destacó que todos estos tratados coinciden en hacer desaparecer el derecho nacional y “llevar los litigios a tribunales extranjeros o tribunales internacionales especiales, que son muy peligrosos a la hora de hacer valer el interés de los pueblos”. En ese sentido, Estévez puntualizó el tema de las denominadas cláusulas trinquete en los tratados, a través de las cuales las medidas liberalizadoras tienen carácter irreversible. “Sobran ejemplos sobre cómo un proceso privatizador puede fracasar y exigir la intervención del Estado, los casos de Repsol-YPF en Argentina o de Chevron en Ecuador dan cuenta de ello”, puntualizó y agregó: “estos tratados buscan, entre otras cosas, impedir de la re-estatización en base a la defensa del interés público”.


La ofensiva planteada por EE.UU. tiene como telón de fondo la creciente influencia de China. Frente a esto la política exterior norteamericana lleva adelante una ofensiva basada en tres tratados de libre comercio (TPP, TISA y TTIP), de modo de consolidar su área de influencia geopolítica y garantizar los negocios de las trasnacionales. Los tratados llevan años de negociaciones secretas por fuera de la OMC y salen a la luz luego de que los Estados comprometidos en ellas aseguraron su participación y dispusieron elevar los acuerdos a sus parlamentos. “El gran problema es que estos temas llegan a cada nación para ser aprobados por vía rápida, sin debate previo en la sociedad civil y para ser aprobados o rechazados por completo, sin poder introducir cambios”, agregó Estévez.        

    

A 10 años de la fracasada Cumbre de las Américas en Mar del Plata que hizo caer la propuesta del ALCA, EE.UU. retoma la iniciativa de constituir áreas de libre comercio y protección de inversiones, donde los Estados pierden soberanía en materia regulatoria y de política económica y se ponen los intereses corporativos por encima de los intereses de los pueblos. El TTP abarca áreas como: comercio de bienes, administración aduanera, telecomunicaciones, compras estatales, transparencia, propiedad intelectual, asuntos laborales, servicios financieros, empresas estatales y monopolios públicos, entre otros.


“Con el TPP EE.UU. trata de debilitar la CELAC y la UNASUR, como proyectos de integración de América Latina y el Caribe que priorizan el desarrollo de nuestras naciones y la cooperación de nuestros pueblos”, puntualizó.

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