20/01/2015

Un desafío para los trabajadores cubanos

El crecimiento del producto interno bruto (PIB) para el 2015 de un 4,4 %
constituye un reto y un importante desafío para los trabajadores cubanos. De
ahí que el proceso de información a los trabajadores de las cifras aprobadas
para el Plan de la Economía y el Presupuesto constituya una tarea estratégica
para el movimiento sindical.


“Sin una participación protagónica de los colectivos de trabajadores en
su capacidad de poner a flote las reservas internas que en términos de
eficiencia ahí existen no será posible alcanzarlo”, dijo Ulises Guilarte De
Nacimiento, secretario general de la CTC.


Por ello la organización obrera ha convocado a un proceso asambleario en
todos los colectivos laborales. “Será durante los meses de enero y febrero ─ y
no desechamos la posibilidad de que se extienda hasta marzo─, en
correspondencia a cómo se comporte el proceso de desagregación del plan hasta
el nivel de unidad empresarial de base.


“Este proceso tiene para nosotros un carácter eminentemente político,
respaldado en el derecho que nos da la Constitución de la República, que señala
que los trabajadores participan en el proceso de dirección de la producción y
amparado en lo que recoge al respecto el Código de Trabajo”, alegó el miembro
del Comité Central del Partido y del Consejo de Estado.



Ulises,
desde hace muchos años, el plan de la economía es informado a los trabajadores
en asambleas, ¿por qué en estos momentos se insiste tanto en este asunto?


Porque es vital si queremos llegar al 4 % que se espera en la economía.
Justamente el plan se va a caracterizar por potenciar al máximo las reservas
internas de eficiencia. Esto solo será posible si en los colectivos se adquiere
el compromiso de cada uno de los trabajadores en precisar cómo va a aportar y
contribuir de manera directa a la materialización práctica de ese crecimiento
planteado.


Contamos, además, con la autonomía que a partir de los Lineamientos se le
ha dado a la empresa estatal socialista y le permite descentralizar funciones,
y con la reanimación de los sectores fundamentales de la economía que aportan
al encadenamiento productivo. Esa será una dirección estratégica para nosotros
y requiere de acompañamiento e impulso, no desde la simple convocatoria, sino
con un verdadero ejercicio de movilización.



En el
escenario económico actual, ¿qué papel desempeñan las facultades de
flexibilización y mayor autonomía de la empresa estatal socialista?


Se han reducido sustancialmente los indicadores directivos y límites que
conforman el plan de la economía, cuyos resultados condicionan el mejoramiento
de los ingresos a los trabajadores; al propio tiempo se han otorgado mayores
facultades en el proceso de dirección empresarial, para que en correspondencia
con sus potencialidades tecnológicas, los recursos humanos y el espectro del
mercado donde actúa pueda desplegar todas sus potencialidades e iniciativas.


Hoy un empresario decide el objeto social, puede comercializar los medios
básicos ociosos y aprueba a escala de su empresa las formas y sistemas de pago.



La
formalidad es algo que ha permeado este tipo de proceso y las asambleas no
siempre tienen la calidad esperada. ¿Qué han hecho para que no sea así en esta
ocasión?


Hay que romper el mito de la formalidad, si se produce, la imponen
quienes conducen la asamblea; por ello le estamos dando mucha importancia a la
preparación de los empleadores para que no se presenten informes de naturaleza
tecnocrática, atiborrados de cifras y números que no favorezcan el
esclarecimiento y la información de los argumentos que sustentan en términos
financieros y materiales cada indicador del plan y el presupuesto.


Es un paso decisivo y a tal efecto los sindicatos nacionales han
desarrollado una preparación con cada una de sus organizaciones superiores de
dirección empresarial (Osde) o de las empresas en perfeccionamiento para que el
análisis se lleve a cabo con todo rigor y propicie que se les informe a los
trabajadores de una manera clara, puntualizando qué corresponde hacer en cada
lugar y hacia dónde concentrar los resultados que demanda hoy la máxima
dirección de la Revolución.



¿Y qué
preparación han recibido los dirigentes sindicales?


Hemos diseñado y ejecutado de manera muy coherente un programa de
capacitación en diversas modalidades a lo largo y ancho del país y va dirigido
a dotar al dirigente sindical de las herramientas elementales que le permitan
conocer e interpretar conceptualmente y en términos prácticos los indicadores
directivos, si se cumple el encargo estatal, el plan de ventas netas, las
exportaciones, las utilidades y el indicador límite de gasto de salario por
peso de valor agregado, entre otros elementos.


Del mismo modo se han realizado talleres especializados dirigidos a
dominar la estructura de los presupuestos destinados al mejoramiento de las
condiciones laborales, seguridad y salud en el trabajo y la conformación de los
diferentes sistemas de pago.



¿Qué
pueden hacer los afiliados cuando el informe que se presenta no está acorde con
las exigencias planteadas?


Sencillamente, una reunión con esas características no se puede efectuar.
Los dirigentes sindicales son los primeros que tienen que exigir para que eso
no ocurra.


Los afiliados en su desempeño cotidiano tienen el deber de señalar dónde
están las reservas e insuficiencias y, a su vez, las administraciones tienen un
componente adicional de responsabilidad que está en asegurar las materias
primas, insumos, financiamiento y contratación oportuna de los recursos
destinados a los diferentes procesos productivos.



 ¿Qué diferencia existirá en relación con el
año anterior?


Este año se aprobó incorporar la distribución de utilidades o pago por la
eficiencia económica no solo a las empresas en perfeccionamiento, sino a todas
aquellas que cumplan con los indicadores directivos y el indicador límite de gasto
de salario por peso de valor agregado. Eso lo tienen que conocer los obreros y
es una responsabilidad del movimiento sindical explicarles que sus ingresos
dependerán sobre todo de sus aportes y la capacidad de generar las riquezas
suficientes, las cuales hoy tienen la posibilidad después de retribuirse en
ellos como parte de sus ingresos.


Ese será el principal aporte que puede hacer el movimiento sindical
cubano al llamamiento que nos hizo el General de Ejército Raúl Castro Ruz de
crecer en la economía, que esta no sea una asignatura pendiente y se convierta
en lo cotidiano y sistemático.


¿Cómo la gente puede ganar más?, creando más riquezas, y esa es la
dirección principal que en términos de movilización persigue este proceso en el
cual vamos a tener, además, la presencia activa de los principales cuadros de
los sindicatos nacionales y de la CTC presidiendo esas asambleas.


Ahí está la esencia mínima de este proceso, que lejos de ser formal, es
contribuyente, movilizador y político del papel que debe desempeñar el
movimiento sindical en la representación de los derechos de los trabajadores.


Como dueños en el proceso de dirección de la producción, lo menos que
podemos hacer es tener una activa participación en este momento de la
información del plan.


No menos importante resultará el espacio que dediquemos al chequeo de los
acuerdos adoptados en las asambleas de representantes sindicales, en el proceso
de conformación de las cifras del plan y el presupuesto, efectuado en varios
momentos del segundo semestre del año anterior.


En todo el desarrollo de este proceso será vital el aporte en cada
colectivo de las secciones de base de las asociaciones de economistas y
juristas.

 

Ver más: Desafío para
los trabajadores http://www.trabajadores.cu/20150118/desafio-para-los-trabajadores/

28 Vistas