18/12/2013

João Domingos: “La CLATE tuvo la sensibilidad de comprender un momento nuevo”

– ¿Qué significado tiene el encuentro de la delegación de CLATE con el
Papa Francisco?

 

La CLATE
tuvo la sensibilidad de comprender un momento nuevo, del punto de vista sociológico,
un momento revolucionario: el surgimiento del mayor liderazgo en el actual
campo social, que indudablemente es el Papa Francisco. El mundo depositaba
muchas esperanzas en que ese liderazgo, que pudiera cambiar los parámetros de
la organización social y crear una sociedad más justa e igualitaria, lo
asumiera el presidente Barack Obama. Pero hoy existe la percepción –y las
reuniones que tuvimos en Europa así lo demuestran– de que no lo logró,
principalmente por el tema de Siria y de querer solucionar todo a través de la
guerra. En ese contexto, con un mundo carente a la espera de un nuevo liderazgo
social, es electo el Papa Francisco, que tiene exactamente esa característica. La CLATE y sus organizaciones
miembro comprendieron ese momento estratégico.

 

Uno de los objetivos de nuestra reunión fue proponer que el
movimiento sindical vaya más allá de sus luchas corporativas y las cuestiones
del día a día sindical, y que la
Iglesia
trascienda su acción meramente de catequesis, y que
ambos se unan en la lucha por una nueva sociedad. Nuestra CLATE defiende el
Estado Social de Derecho y entendió que la Iglesia tiene la misma preocupación. La Iglesia estudia nuevos
modelos de organización social que recuperen una sociedad con más valores,
donde el hombre predomine sobre las cosas, los negocios, etc. En nuestra
reunión con el Pontificio Consejo de Justicia y Paz, y también con la Pontificia Academia
de Ciencias Sociales, llegamos a la conclusión de que hay mucho que construir
juntos.

 

En ese aspecto, que considero el más estratégico, la CLATE fue de una
sensibilidad única. Sin duda la
CLATE
será el parámetro para la nueva acción del movimiento
sindical de los servidores públicos en el mundo, porque tiene la sensibilidad de
ampliar nuestro abanico de actuación.

De nuestra parte, aquí en Brasil, vamos a hacer repercutir
este encuentro en la Confederación
Nacional
de Obispos Brasileños (CNBB), llevando esa misma
propuesta de acción conjunta del movimiento sindical con la Iglesia Católica, para buscar
un nuevo modelo de organización de la sociedad.

 

Pero el punto principal, específico, de nuestro viaje a Roma
fue proponer al Vaticano que el Papa participe de la Conferencia de la OIT del próximo año. Creemos
que la presencia del Papa, con su liderazgo –un liderazgo para la
transformación social y no meramente religioso–, puede volver a reequilibrar el
conjunto de fuerzas que actúan en la OIT. La OIT
es un organismo tripartito, pero muchas veces el mundo corporativo y el mundo
gubernamental actúan articuladamente y el mundo del trabajo queda aislado, a
veces incluso luchando contra la unión de los otros dos segmentos. Nosotros
creemos que la presencia del Papa en la Conferencia de la OIT puede cambiar esos parámetros. Es por eso que
salimos de allí muy optimistas, porque no sólo en las instancias de la Iglesia, sino en la misma
representación de la OIT
en Italia, la idea de solicitar la presencia del Papa en la Conferencia fue muy
bien recibida. Nuestra gran tarea en los próximos seis meses es trabajar en esa
propuesta.

 

En síntesis, creo que fue una misión histórica, que hace de la CLATE un gran líder del
movimiento de los servidores públicos de nuestro continente y principalmente la
sitúa como un nuevo referente de acción del movimiento sindical que servirá de
ejemplo para el mundo.

 

Pudimos comprobarlo incluso en las reuniones con las
federaciones italianas de los servidores públicos, a las que llevamos esta
nueva propuesta de acción y tuvimos una muy buena recepción. Tuvimos incluso la
clara percepción de que hoy el movimiento de solidaridad internacional entre
los trabajadores empieza a invertirse. Porque tradicionalmente Europa fue quien
ofreció solidaridad concreta, estructural, incluso financiera, a los países en
desarrollo. Pero hoy ese movimiento empieza a invertirse, en la medida en que
Europa, en especial Italia, España, Grecia, que están viviendo un momento de
degradación del trabajo, sobre todo en el sector público, necesitan esa
solidaridad.

 

La CLATE
está construyendo ese nuevo momento. Esa es, en mi visión personal, la
verdadera dimensión que tuvo esa misión de la CLATE al Vaticano.  

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