06/03/2013

“Hemos venido a la CLATE para denunciar la persecución que sufren los dirigentes estatales en Paraguay”

 
 
 
¿Cuál es la situación de los trabajadores estatales de Paraguay después del golpe de Estado?
 
 
 
Después de los sucesos del 22 de junio de 2012, lamentablemente comenzó un proceso de represión y despidos. Mi presencia en este momento en la CLATE es justamente para denunciar el despido de dirigentes sindicales. En nuestro caso, tenemos a dos compañeros que están despedidos de nuestro Comité Directivo Nacional. Una es la compañera Miriam Rodríguez, presidenta del Tribunal Electoral Independiente, y el compañero Alberto Franco, miembro titular de la Comisión Directiva Nacional. Esto sucedió en la Secretaría de Acción Social (SAS), que depende de la Presidencia de la República y tiene un rango ministerial. Solamente en esa institución tenemos a más de 480 despedidos. Entre ellos, hay mujeres embarazadas o madres en etapa de lactancia, que por ley no se podrían despedir. Esto es lo que está sucediendo en este momento.
 
 
 
Pero la problemática no se limitó a los hechos del 22. Cuando se realizaron las elecciones primarias por los distintos partidos para elegir los candidatos a las próximas elecciones del 21 de abril, el partido de gobierno actual, el Partido Liberal Radical Auténtico, que fue en algún momento integrante de la Alianza Patriótica para el Cambio que llevó a Fernando Lugo a la presidencia, incorporó nuevamente a los trabajadores. Pero los utilizó hasta que pasaran las primarias. Hoy están despedidos nuevamente. Y seguramente ahora ingresará una nueva camada antes de las elecciones del 21 de abril.
 
 
 
¿Qué respuesta dieron ustedes a esto?
 
 
 
Hubo movilizaciones. Pero el gobierno nacional mantuvo silencio. Le importó muy poco. Ante todas las movilizaciones, los escraches e incluso las denuncias que se hicieron ante el Ministerio del Trabajo, “se hicieron los osos”, como dirían acá. Pero no hay argumentos para los despidos, salvo que hayan sido incorporados por el gobierno anterior o que estén realizando tareas específicas. En Paraguay sólo hay nuevos incorporados cuando hay catástrofes, epidemias o censos. Pero últimamente se están firmando contratos muy precarios, los llamados “contratos-basura”, por dos meses, tres meses, seis meses o –lo que es mucho peor– se firman contratos al finalizar el período de trabajo. Eso pasa con miles de trabajadores. Hay una estabilidad total en el sector público, porque nadie puede tener una planificación familiar, de estudio o de mejora de vivienda, debido a este tipo de contrato que se incorporó.
 
 
 
El gobierno nacional se lava las manos. Hubo movilizaciones. Pero la respuesta del gobierno fue mantenerse en su posición. El viernes tuvimos una Tripartida, donde el planteo era justamente poder dialogar con los representantes del Ministerio del Trabajo y de la Secretaría de Acción Social sobre estos dos casos puntuales. En la primera Tripartita vinieron los representantes del Ministerio. En esta última, ni siquiera aparecieron. Y el problema más grave es que el Ministerio del Trabajo no tiene esa potestad punitiva para sancionar. Simplemente no vinieron. Eso hace que el problema se dilate, porque estos compañeros fueron informados de su despido desde febrero. Y lo más grave es que no les pagaron los días trabajados. Hubo que hacer una demanda y como siempre los trámites laborales terminan en tiempos memoriales.
 
 
 
¿Crees que las próximas elecciones van a asegurar el continuismo de la dictadura?
 
 
 
Lamentablemente la izquierda ha cometido errores y eso hay que reconocerlo. Se presenta en dos frentes grandes, Avanza País y Frente Guasú. Obviamente, al presentarse dividida, tiene menos posibilidades, no sólo de ganar la presidencia, sino también de tener varios parlamentares, sea diputados o senadores. Al dividirse en dos fuerzas, los votos van divididos. En vez de sumar, restamos. Entonces el frente de izquierda está condenado a tener un mínimo de parlamentares.
 
 
 
Si analizamos los dos partidos tradicionales, tenemos el Partido Liberal, del actual presidente Franco, y el Partido de la Asociación Nacional Republicana, más conocido como Partido Colorado. Yo espero equivocarme, pero creo que vamos a volver a tener Partido Colorado para rato. Porque la izquierda se enfrenta a una disyuntiva: ¿A quién votar? Podemos votar a nuestro candidato, pero sabemos que no vamos a llegar muy lejos. ¿Pero cómo votar a un golpista, que es el Partido Liberal?
 
 
 
Entonces la gran pelea será entre los dos partidos tradicionales, que siempre se hicieron el juego el uno al otro. Y eso se agrava con la muerte de Lino Oviedo, porque oviedistas y liberales siempre estuvieron coqueteando entre ellos. Siempre hubo un sector del liberalismo que flirteaba con Oviedo. Ahora, después de su muerte, un altísimo porcentaje de los afiliados a su partido, Unace, es “colorado”. ¡De ninguna manera votan a los liberales! Gran parte de ese voto -unos 200 o 300 mil- va al Partido Colorado. El Partido Liberal hubiese podido ganar esos votos si hubiese hecho alguna alianza con Oviedo, pero no ahora después de su muerte.
 
 
 
Yo espero equivocarme de todo corazón. Pero si me preguntas con quién prefiero chocar, prefiero chocarme con los colorados. Porque los liberales no tienen capacidad de diálogo, mientras que los colorados están más dispuestos a hablar, aunque sea por mero populismo.
 
 
 
En el marco de estos conflictos, ¿qué importancia tiene la CLATE?
 
 
 
La CLATE, así como toda la comunidad internacional, va a jugar un papel preponderante, porque de lo contrario en Paraguay se puede instalar una dictadura. De fachada, vamos a tener todo: hoy no hay prohibición de sindicatos ni de nada. ¿Pero de qué nos sirve tener un sindicato o una central con la cual no se dialoga? Creo que el factor internacional, y en este caso gremial, es preponderante y debe tener incidencia. Mientras los liberales están pensando sacar los productos paraguayos por avión, Horacio Cartes, del Partido Colorado, fue más astuto y dijo que no podemos quedar aislados, tenemos que buscar la forma de reinsertarnos en la comunidad internacional, reacercarnos al Mercosur y reincorporarnos a la Unasur. En mi opinión, la respuesta no puede ser otra.
 
 
 
Creo que el sector internacional tiene y va a tener una función importante. Creo que no fue casual el discurso de Cartes. Él percibe el aislamiento, porque tiene muchas empresas, inclusive en Estados Unidos, y sabe que los productos paraguayos salen por Argentina o por Brasil. Es estúpido sacarlos por avión o por cohete. La situación internacional que se le plantea a Paraguay es muy positiva, porque de una u otra forma el gobierno no podrá hacer lo mismo que hicieron los liberales: para reinsertarse, tendrá que dar un vuelco. Incluso los mismos liberales pueden dar ese vuelco. Pero hasta ahora no lo han manifestado y piensan en el ALCA, en Estados Unidos y dicen que actuemos como Chile.
 
 
 
Creo que esta situación internacional, no sólo gremial sino también política, servirá para crear un contrapeso. De lo contrario, seguiremos ejerciendo un simple monólogo.
 
 
 
¿Y la situación del campesinado?
 
 
 
Desde la época de Nicanor Duarte empezó un proceso de judicialización de las luchas sociales, sindicales, campesinas. Hay más de 2500 campesinos y más de 900 sindicalistas procesados, que están prohibidos de salir del país. Si querías hacer una huelga en la época de los Colorados, tenías que hacerla a mil metros de tu puesto de trabajo. Esas cosas sucedían en Paraguay, en connivencia con el poder judicial y con la Fiscalía, que emitía una orden en 24 horas. Eso no pasaba sólo en el sector público, sino también con las empresas privadas.
 
 
 
Con los campesinos era peor, porque los cazaban y los mandaban directamente a la cárcel o los mataban. El sector campesino fue el más golpeado. Ahí hay tiros y hay muertes. No sólo está la judicialización, sino también el asesinato. ¿Por qué están contentos los terratenientes y los ganaderos con los liberales? Porque les puso el ejército a disposición. Si quieren invadir, en dos minutos tienen al ejército o la policía. La propiedad privada está asegurada y en salvaguarda.
 
 
 
El gobierno de Fernando Lugo
 
 
 
Hay que reconocer que con Lugo se avanzó muchísimo. En el aspecto social, hemos dado pasos agigantados. Con luces y sombras, pero se avanzó. Los ciudadanos de la tercera edad ahora reciben una pensión que antes no tenían. Los padres reciben una pensión para sacar a los niños de la calle. La SAS creó un programa para las familias pobres. No es mucho, pero frente a nada, ¡es mucho!
 
 
 
Vamos a ver si el próximo gobierno que surja de las elecciones del 21 de abril le va a dar continuidad a esas políticas. Políticas como la incorporación de computadoras para los chicos, la gratuidad en la salud o la instalación de puestos con equipos de médicos y enfermeras hasta en los últimos confines del país. Ya la gente reclama todo eso como un derecho, ¡porque antes era todo arancelado! El mes pasado, por ejemplo, hubo retrasos en el pago de los subsidios y la gente salió a manifestarse.
 
 
 
Así que hubo muchos avances que fueron truncados por el golpe del 22 de junio. Y no será fácil para el próximo gobierno revertir eso, porque la gente ya asimiló esos derechos y los seguirá reclamando.
 
 
 

18 Vistas