30/03/2015

COLOMBIA: “La paz no es sólo el silencio de los fusiles, el elemento justicia social es fundamental”

Once
colombianos, en representación de diferentes fuerzas políticas, económicas y
sociales, integran desde la semana pasada la llamada Comisión Asesora de Paz,
creada por el presidente Juan Manuel Santos con el propósito de escuchar y
recoger las diferentes percepciones de la sociedad sobre el proceso de paz, y
hacer de éste un propósito nacional.

 

Es pues una
comisión asesora, no reemplaza al Consejo Nacional de Paz. Está integrada por
personas independientes, algunas incluso críticas del Gobierno. Una de ellas es
un sindicalista: Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General
del Trabajo, CGT, quien al igual que los demás miembros de la comisión estará
permanentemente informado sobre la evolución de los temas y las discusiones que
se desarrollan en La Habana, con el objetivo de retroalimentar el proceso con
sus observaciones, consejos y sugerencias.

 

La
presencia de Gómez en esta comisión es importante en la medida en que el
sindicalismo se constituye en impulsor de una paz construida con las y los
trabajadores, con garantías democráticas y en condiciones de trabajo decente y
con pleno ejercicio de las libertades sindicales.

 

Otros
miembros de esta comisión son, entre otros, el ex alcalde de Bogotá Antanas
Mockus, la presidenta del Polo Democrático Clara López, el expresidente Andrés
Pastrana, la excandidata presidencial Marta Lucía Ramírez, el cardenal Rubén
Salazar, el presidente de Bancolombia Carlos Raúl Yepes, el ex ministro de
Defensa Rafael Samudio Molina, la exguerrillera del desmovilizado M-19 y ex
senadora Vera Grabe.

 

En la
siguiente entrevista Julio Roberto Gómez se refiere al proceso de paz, a la
naturaleza de la Comisión Asesora para la que fue nombrado, y al papel que
tendrá en ella.

 

Para empezar, díganos cuál es el pensamiento,
el enfoque que usted tiene sobre el proceso de paz, y sobre la paz en sí.

 

Mi enfoque como sindicalista y presidente de la CGT, es que a este proceso hay que
colocarle elementos que nos ayuden a convertir la paz en una realidad, es
decir, una paz emanada de la justicia social. Es imposible hablar de una paz
real si no combatimos la pobreza y la exclusión social, si no hay una política
clara en materia de empleo, si no hacemos lo necesario para acabar
con la tercerización laboral. Alguien dirá: si es así, nunca va a haber paz. No
se trata de eso, sino de colocar el ingrediente social. Porque la paz no es
solo el silencio de los fusiles, ese es apenas uno de los puntos. El elemento
justicia social es fundamental. Yo me pregunto: a las gentes de las comunas de
Medellín, a las comunidades excluidas del Chocó, a los habitantes de
Buenaventura, a la gente que vive en los cinturones de miseria de Bogotá, o a
quienes viven en la marginalidad en el Distrito de Aguablanca en Cali, es
decir, a quienes están en la pobreza extrema, ¿qué tanto les interesa la paz? A
esas comunidades lo que les interesa es que empiecen los procesos para resolver
las enormes desigualdades sociales que tenemos. La paz no puede ser gratuita, o
ser simplemente la firma de un acuerdo entre las FARC y el Gobierno en La
Habana, o en el lugar que sea.

 

En ese
contexto, ¿con qué expectativas recibe su nombramiento en la Comisión Asesora
para la Paz?

 

Recibimos
con beneplácito este nombramiento, este acto de generosidad del Presidente de
la República. Procuraremos cumplir el mejor papel y emplearnos a fondo para que
la voz de los trabajadores sea escuchada. Esto bajo el entendido de que si bien
la CGT ha venido acompañando el proceso de paz, también hemos sido bastante
críticos en torno al desarrollo del mismo; con criterio y sentido de país hemos
planteado algunas observaciones. Ya los miembros de la Comisión realizamos el
pasado lunes la primera reunión en un ambiente sin tensiones, tranquilo.
Tuvimos la oportunidad de expresar algunos criterios respecto de cómo vemos
nosotros el proceso de paz.

 

De sus
palabras se infiere que va a mantener su independencia.

 

Naturalmente
que sí. La virtud que tiene esta comisión es que es variopinta, tanto que hay
hasta un sindicalista. Pienso incluso que, en la tarea de despolarizar el país,
sería muy importante la representación del Centro Democrático, que sería
bienvenida en la Comisión. Porque de lo que se trata es de enviar mensajes
alentadores, para que se tengan en cuenta los diferentes aportes de la sociedad
colombiana y el proceso de paz se vea cada vez más enriquecido.

 

Sin
embargo, en un comunicado las FARC dijeron que a esta Comisión le falta pueblo,
que no tiene representación de los sectores populares y las nuevas fuerzas
políticas. Que es elitista, en suma. ¿Qué dice a eso?

 

Digo que yo
nunca he pertenecido a la elite, y jamás he protestado porque en otros
escenarios estén mis colegas. Digo también que en la CGT, que yo represento en
la Comisión, hay organizaciones del sector público y privado, de campesinos,
pueblos indígenas, raizales, comunidades negras, organizaciones de lucha por la
tierra… Pero creo que no es bueno que se use el recurso de la descalificación.
Simplemente asumo con humildad esta responsabilidad histórica y esteré presto a
brindar mi modesto aporte, y para ello me asesoraré de los equipos técnicos que
tenemos en la CGT. Nos emplearemos a fondo para que algún día poder acompañar
el proceso de fin de la guerra con las FARC, y esperamos que también con el ELN
haya una mesa de negociación, y con las demás organizaciones al margen de la
ley. Es decir, necesitamos una paz integral para que Colombia se catapulte como
el país más desarrollado de la región.

 

¿Es preciso
decir que en esta comisión Julio Roberto Gómez está representando al movimiento
sindical?

 

Creo que
sería demasiado pretencioso plantear que yo represento al movimiento sindical
en su totalidad, no pretendo arrogarme esa representación. Pero sí represento
la voz de lo social en la Comisión Asesora. Seguramente habrá quienes se
disgusten por mi presencia y mi papel allí. A ellos hay que decirles que
tranquilos, que se serenen, que yo no pretendo representar a quien no se sienta
representado.

 

¿Qué papel
debe jugar el movimiento sindical en la construcción de la paz?

 

Yo creo que
ya está jugando un papel, en la medida en que ha venido organizando a los
trabajadores y a las comunidades, y reivindicando sus derechos; ha venido
avanzando en el planteamiento de la justicia social y la solución de los
problemas de la comunidad. En esa medida el movimiento sindical ha hecho una
contribución grande a la paz. Independientemente de nuestras contradicciones
internas, y más allá de los momentos conflictivos que a veces tenemos, somos un
todo. Lo cierto es que el movimiento sindical ha estado comprometido con la paz
en este país.

 

¿Qué lugar
cree que debe ocupar lo laboral y lo sindical en la agenda del proceso de paz y
el posconflicto?

 

Un proceso
de paz se vería seriamente afectado si no hay respuesta a los fenómenos de
tercerización laboral, a la imposición de los pactos colectivos que cercenan el
derecho a la negociación colectiva, si no hay un marco integral de respeto a la
libertad sindical, a la negociación colectiva y al ejercicio de la actividad
con garantías, que evite que los trabajadores sean despedidos por el simple
hecho de afiliarse a un sindicato. La parte laboral tiene que ver incluso con
ese segmento de 12 millones de colombianos pendientes de una reforma social
agraria. ¿Cómo se va a responder a las reivindicaciones de los campesinos? Eso
tiene que encontrar respuestas. Por eso en el actual proceso de negociación con
el sector público y Fecode el gobierno debe dar buenas respuestas. Eso
contribuye a aclimatar el proceso de paz en el mundo del trabajo.

 

Finalmente,
¿cuál es el modus operandi de la Comisión, cómo van a ser las discusiones?

 

Esto apenas
comienza. Aún no hemos definido un calendario de reuniones. Esperamos aclarar
ese punto en una nueva reunión, pues solo hemos realizado la primera. Tenemos
sí un acuerdo de confidencialidad, que es apenas obvio. Habrá generalidades
sobre las cuales nos podemos pronunciar, pero debemos tener sumo cuidado para
evitar afectar el normal desarrollo de las conversaciones en La Habana.

 

Publicado 24 de marzo de 2015.

 

Fuente:
Escuela Nacional Sindical – Agencia de Información Laboral


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