23/03/2016

Carta abierta del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel ante la visita de Obama

Presidente de los Estados Unidos de América

Sr. Barack H. Obama

 

Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien

 

En estos días nos enteramos que realizarás un histórico
viaje a Cuba y luego vendrás a la Argentina, para estrechar lazos de
cooperación con el gobierno recién electo.

 

Seguimos muy de cerca los avances positivos que, de la mano
del Papa Francisco, han permitido abrir las puertas a la esperanza y al diálogo
entre el pueblo de Cuba y de Estados Unidos. Bien sabes que queda un largo
camino a recorrer hasta lograr el levantamiento del bloqueo y el cierre de la
base militar que tu país mantiene en Guantánamo, donde se violan los derechos
humanos de los prisioneros, sin juicios y sin posibilidades de alcanzar la
libertad. Esperamos que logres hacerlo, a pesar de la fuerte oposición que
encuentras en el Congreso de tu país.

 

En la carta que me enviaste el año pasado, a diferencia de
otros antecesores tuyos, has reconocido que tu país viola derechos humanos y
has mencionado tu voluntad de “llevar este capítulo de la historia de Estados
Unidos a su final”.

 

Por eso es importante que sepas que no vienes a la Argentina
en cualquier momento. En 1976, mientras tu tenías tan solo 14 años y tu país
festejaba dos siglos de su independencia, nosotros comenzábamos el período más
trágico de nuestra historia, con la instauración de un terrorismo de estado que
sometió a nuestro pueblo a la persecución, la tortura, la muerte y las
desapariciones para quitarle su derecho a la libertad, independencia y la
soberanía.

 

Te escribo como sobreviviente de ese horror que, como muchos
otros, fuimos víctimas de persecución, cárcel y torturas por defender los
derechos humanos frente a las dictaduras latinoamericanas que impusieron la
Doctrina de la Seguridad Nacional y de la “Operación Cóndor”, con el financiamiento,
adoctrinamiento y coordinación de Estados Unidos. Fue por esa lucha colectiva
que me otorgaron el Premio Nobel de la Paz y lo asumí en nombre de los pueblos
de América Latina.

 

Mientras Estados Unidos formaba a las Fuerzas Armadas
latinoamericanas en la Escuela de las Américas (SOA) en tácticas de tortura y
secuestros. Aquí promovía con elites locales, políticas neoliberales que
destruyeron la capacidad productiva del país e impusieron una deuda externa
ilegal e ilegítima. A la vez que denunciamos ese accionar, también reconocimos
la solidaridad del pueblo Estados Unidos y, aunque fueran una excepción, del Ex
Presidente Jimmy Carter y la Secretaria de Derechos Humanos, Patricia Derian,
que denunciaron el accionar de la dictadura.

 

Tu vendrás a mi país en el Día Nacional de la Memoria, por
la Verdad y la Justicia, el mismo día en que se cumplen 40 años de la última
dictadura genocida de Argentina, y en el año en que se cumplen 200 años de
nuestra independencia nacional. Ciertamente no puedes desconocer que tu país
tiene muchas deudas pendientes con el nuestro y con muchos otros.

 

Si tu intención es venir aquí a reconocer en nombre de los
Estados Unidos de América, que tu país fue cómplice de los golpes de estado del
pasado y del presente en la región. A anunciar que tu país va a firmar y
ratificar el Estatuto de Roma y someterse a la Corte Penal Internacional, y que
dejará de ser el único país de América que no ratifica la Convención Americana
de Derechos Humanos. Si nos gratificarás con la noticia de que van a cerrar el
“Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica” (WHINSEC) y el
“Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley” (ILEA), herederas de la
Escuela de las Américas. Y que cerrarás las bases militares que tiene EEUU en
América Latina. Entonces serás bienvenido cualquier día a la Argentina.

 

Pero si vienes con la intención de imponernos Tratados de
Libre Comercio, en defensa de los privilegios de las corporaciones
transnacionales que despojan nuestros pueblos y a la madre tierra. O vienes
para avalar los ilegítimos reclamos de los fondos financieros, “Vulture Funds”
o “buitres” como les decimos por aquí, que pretenden expoliarnos a través de la
justicia de tu país. O tienes la intención de recomendar la fracasada receta de
intervención de las Fuerzas Armadas en los asuntos de la seguridad interior, y
con la excusa de la lucha contra el narcotráfico reprimir a los movimientos
populares. En ese caso no puedo menos que recordarte las palabras del
libertador Simón Bolívar quien alertaba: “Los Estados Unidos, parecen
destinados por la providencia, para plagar a la América Latina de miserias, en
nombre de la libertad”.

 

La potencia mundial que representas ha estado y está detrás
de todos los intentos de desestabilización de gobiernos populares en nuestro
continente, particularmente de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras, entre
otros casos. A 200 años de nuestra independencia debo informarte que no
aceptaremos ni viejos ni nuevos colonialismos, no aceptaremos nuevos Consensos
de Washington que impulsen reformas de hambre y exclusión. Los pueblos
latinoamericanos ya derrotamos el proyecto imperial del ALCA y volveremos a
enfrentar todo nuevo intento de imposiciones similares.

 

Si tu intención no es anunciar ninguna de estas
reparaciones, ni de evitar nuevos padecimientos, lamentablemente tú visita será
advertida por la mayor parte del pueblo argentino como un gesto de provocación
hacia uno de los ejes centrales de nuestra identidad nacional: la defensa de
los derechos humanos y de los pueblos.

 

A muchos nos ha llamado la atención que el comunicado
oficial de tu vista menciona que vendrás a reconocer las contribuciones de
Mauricio Macri a la defensa de los Derechos Humanos en la región. La primera
vez que Macri defendió públicamente los derechos humanos fue para referirse a
otro país que él no conoce, una manipulación política contra Venezuela que
banaliza las políticas de Derechos Humanos. Esperamos que ese presunto
reconocimiento no involucre una ofensiva desestabilizadora con la hermana República
Bolivariana.

 

Mientras Venezuela recientemente aprobó la “Ley Especial
para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos o
Degradantes”, aumentando las penas a quienes apliquen estas prácticas. En
Argentina nos preocupa que en el año 2014 solamente, tuvimos 6.843 casos de
torturas en cárceles, y el ahora presidente no ha dicho ni una sola palabra. Ni
antes, ni ahora.

 

Menciono esto porque sé que es una preocupación tuya con
respecto a tu propio país, que registra la mayor cantidad de presos en todo el
mundo (uno de cada cuatro presos está en norteamérica), y además sabes mejor
que nadie sobre los centros propios de detención y tortura que los EEUU tienen
en otros países, como demostró el completo informe del “Programa de Detención e
Interrogatorio de la CIA” del Congreso Norteamericano del año 2014. Nos urge
luchar contra estas prácticas en todo el mundo.

 

La Paz es fruto de la Justicia y para hacerla realidad
continuamos transitando nuestro camino de compromiso con quienes tienen hambre
y sed de Justicia para garantizar la plena vigencia de los Derechos de las
Personas y de los Pueblos, de ayer y de hoy. Esto nos ha permitido que en
Argentina se juzgue y se condene a quienes cometieron crímenes contra la
humanidad.

 

Por eso es importante que sepas que los días 24 de marzo
ningún presidente ni personalidad puede representar al pueblo argentino, que en
toda su diversidad siempre se representa a sí mismo a través de sus consignas y
su movilización pacífica en todas las calles y plazas del país.

 

Bien lo remarcó el Papa Francisco en el Encuentro de
Movimientos Sociales en Bolivia: “El futuro de la humanidad no está únicamente
en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está
fundamentalmente en manos de los Pueblos”.

 

Por eso, si no decides posponer tu visita para otra fecha,
podrás escuchar lo que el pueblo Argentino tiene para decir al mundo.

 

Te reitero el saludo de Paz y Bien, deseándote fuerza y
esperanza al servicio de los pueblos

 

Adolfo Pérez Esquivel

Premio Nobel de la Paz

Servicio Paz y Justicia

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