03/03/2012

“CLATE está llamada a tener un hermoso destino de convocar; más allá de las identidades y las corrientes ideológicas”

La presencia de ATE en la CLATE

 

Recordemos
que ATE es uno de los gremios fundadores 
de la CLATE. En
lo personal, la primera experiencia que tuve con esta Confederación, fue
hermosa por un lado y a la vez tremenda. Estábamos en un Congreso en Buenos
Aires, cuando aún gobernaba Raúl Alfonsín, y se organizó una gran manifestación
de protesta a Plaza de Mayo, que terminó en grandes incidentes, que los medios
calificaron como el “jueves negro”. Pero lo interesante, es que nosotros, que
nos encontrábamos reunidos con delegados de CLATE de todo el continente,
levantamos el Congreso y marchamos juntos hacia la Plaza, y por supuesto fuimos
reprimidos como toda la gente que movilizó ese día. Para nosotros adquiere gran
importancia trabajar por la unidad de los trabajadores del Estado. Trabajadores
que en estos últimos 20 años hemos sido un blanco especial del neoliberalismo
en toda Latinoamérica. Objetivamente hoy no estamos en esa etapa, sino que
recorremos un camino de identidades nacionales y revitalización del rol del
Estado, pero no obstante hay deudas con el trabajador público que es necesario
reparar. Es importante hacerles un reconocimiento a esos trabajadores del
Estado que resistieron al avance del neoliberalismo. Hombres y mujeres que
pusieron el cuerpo en años durísimos.

 

Por ello,
pensamos que CLATE está llamada a tener un hermoso destino de convocar, más
allá de las identidades y las corrientes ideológicas que existen dentro del
movimiento de los trabajadores.

 

CLATE es
una organización unitaria que tiene la posibilidad de poder juntar lo que a
veces está separado por otras cuestiones. Unirnos por el interés común que es
el empleo público, ésa es la cuestión fundamental. Un marco para dejar de lado
las diferencias y apostar a la unidad. Todos los dirigentes que estamos dentro
de la CLATE
tenemos la obligación de construir ese marco. Lo de la página web nos ayuda a
conocernos más, a darnos cuenta que tenemos luchas en común, más allá de la
pertenencia a gremios estatales. Cuando podemos leer las noticias sobre las
luchas de los compañeros de distintos países, nos damos cuenta que hasta las
consignas son muy parecidas.

 

Hoy la
tecnología nos ayuda bastante a allanar el camino y repeler la desinformación.
Hemos avanzado mucho en ese sentido. Recuerdo que hace unos años, cuando era
secretario de Prensa de ATE, hacíamos una publicación que se llamaba
“LatinCLATE”, pero era muy difícil llegar a todos los países y compañeros.
Ahora es muy distinto. Y ello nos va a permitir salir a buscar a los gremios
estatales de América Latina para que se sigan sumando a la Confederación. Esto
nos va a ayudar a desarrollarnos más y tener incidencia en los debates públicos
con los respectivos gobiernos, sobre los temas que nos importan.

 

Repito que
felizmente son gobiernos muchos mejores que los anteriores, pero debemos apurar
la materialización de temas pendientes, como las Convenciones Colectivas de
Trabajo, el derecho a la organización sindical, y por último, un mayor reconocimiento
del empleo público. No se puede construir más Estado sin empleados públicos.

 

 

La lucha sindical y los
gobiernos progresistas

 

Lo que hace
más compleja la actualidad es que cada uno de nuestros países, en términos
políticos generales, las masas de afiliados han compartido política y
electoralmente la asunción de estos gobiernos. Distinto a lo que ocurría cuando
enfrentábamos a gobiernos neoliberales, donde a lo mejor se los votaba, pero a
poco de andar, la gente se frustraba y los veía como instancias de traición de
todo lo prometido.

 

Además, hay
que generar espacios de debate, y CLATE puede ayudar a ello, sobre que no se
puede seguir hablando de Estado sin los trabajadores. El Estado no es una
decisión jurídica, sino que es gente concreta. Esto lo vemos en Argentina. El
Estado es una estructura que tiene enfermeras, recolectores de residuos,
trabajadores de la educación y un sinfín de actividades, que se convierten en
garantes de las políticas públicas.

 

Si no hay
Convenciones Colectivas de Trabajo ni formación para los cuadros que hoy aspira
tener el estado, si no hay una política de diálogo entre sindicatos y
gobiernos, vamos a terminar confrontando, paradójicamente, con discursos
parecidos. También CLATE allí puede jugar un rol, ayudándonos a que las
relaciones con esos gobiernos de distintos países que han abjurado de las
posiciones  neoliberales, mejoren y nos
permitan producir avances.


 

La lucha por la tierra y
la megaminería

 

Hay que
desandar las políticas neoliberales, tanto en lo discursivo como en la acción
concreta. No se puede seguir diciendo una cosa y haciendo más de lo mismo, o
inclusive peor.

 

Creemos que
los proyectos  de megaminería representan
un robo brutal, un nuevo proyecto de colonización de Latinoamérica. Los
recursos minerales en general, incluido el petróleo, sufren en nuestro país y
en la mayoría del continente, un descomunal saqueo. Si bien en otros países con
gobiernos revolucionarios, se ha avanzado en cuanto a recuperar el petróleo
(Bolivia, Ecuador, Venezuela), nosotros aún estamos muy en las antípodas, y por
eso, como trabajadores del Estado, tenemos la tarea de ayudar a que nuestra
población tome conocimiento de esta situación que sufrimos. ¿Cómo? ¿Dónde?
Trabajando en los institutos o estamentos que controlen la explotación que
producen estas mineras. Controles que fueron devastados durante el
neoliberalismo y que no han sido mejorados. Tenemos un rol que es el de
anoticiar a nuestros pueblos sobre lo que está pasando en este aspecto. Esto es
muy importante, ya que estas políticas colonizadoras, con cómplices locales, se
hacen sin que la población tome conocimiento, y para ello utilizan el concurso
de los grandes medios, aliados a la voracidad de las empresas extranjeras. Son
esos medios los que confunden, desorientan, dan datos falsos. Además, debemos
movilizarnos, como lo estamos haciendo todos estos meses, para denunciar en la
calle la voracidad de las trasnacionales mineras y el mal que le están haciendo
a nuestros territorios.

 

 

Las leyes anti-terroristas

 

Más allá de
los nombres con los que se la conoce a esta ley en cada país, sin duda
representa una vuelta de tuerca a las cuestiones represivas. Una represión que
ya no sólo se utiliza para dispersar o gasear una marcha o una protesta, sino
que se la aplica en democracia, para criminalizar a los cuadros y dirigentes
políticos, sociales y sindicales opositores.

 

Nosotros ya
lo vivimos en los años 90, durante el gobierno de Menem, cuando el proceso de
judicialización fue tremendo. En lo personal, llegué a tener 52 causas
judiciales, cuando era secretario general de ATE en una provincia, donde a
pesar de representar el 1 % de la población de la Argentina, teníamos el
25 % de los procesados sociales.

 

El Código
Penal argentino ya incluye numerosas cláusulas que sirven para castigar la
protesta social, y si a eso se le suma una ley como la que se ha puesto en
marcha recientemente, con el vergonzoso voto parlamentario, es evidente que se
dará un gran retroceso en el tema de derechos humanos, que es uno de los puntos
que este gobierno siempre esgrime a su favor.

 

Creemos que
se hace necesario por ello, generar espacios de debate político con los
gobiernos, para que esas cosas no sigan produciéndose, por mas presiones que
estos reciban de foros internacionales.

 

 

Rol de América Latina frente
a la crisis global capitalista y las “necesidades” guerreristas del Imperio y
las trasnacionales

 

Como
trabajadores tenemos que jugarnos en defensa de la paz. Si hay guerras, los
pueblos son las principales víctimas, y es por ello que debemos emplearnos a
fondo en relacionarnos y conocernos más con otros pueblos. Tenemos enormes
deudas de desconocimiento con los sindicatos árabes, africanos y asiáticos.
Muchas veces los que están conectados son los compañeros de las áreas específicas,
pero no se han construido relaciones permanentes.

 

Esto hace a
que juntos, podamos intercambiar opiniones y luchar por la paz. Sabemos que el
Imperio, para dominarnos mejor, necesita apostar a las guerras, y en el último
siglo, han sido millones de personas y sobre todo, la clase obrera, los que han
padecido estas provocaciones imperiales.

 

Hay que
convocar a los trabajadores del mundo a marchar por la paz, a accionar en
conjunto contra este flagelo. Cuando vemos cómo se invaden o bombardean países,
tomamos conciencia de que allí hay compañeros trabajadores, organizaciones
sindicales, y lamentablemente sabemos poco de cómo ellos están resistiendo. Por
eso, espacios internacionales, como el de la CLATE, deberán ser muy útiles también en estas
interconexiones entre nosotros. Es hora de que dejemos de mirar solamente los
problemas locales, y salir a buscar, entre todos, respuestas a las políticas
imperiales.

 

Si los
pueblos nos movilizamos contra las guerras, podemos parar a los guerreristas.
Ahora, si sólo nos quedamos con la indignación y no actuamos en las calles, o
generando boicots a los que nos amenazan y matan, poco conseguiremos en ese
sentido.

 


Expectativas frente al
próximo Congreso de la CLATE


Nosotros
iremos a este Congreso con la expectativa de comprometernos mucho más, y a
poner a debate el tema de que las relaciones internacionales no pueden pasar
sólo por un área del sindicato. Debe ser más fluida y construida entre todos.
Creemos que las relaciones con los países vecinos no pueden ser sólo de Capital
a Capital (por ejemplo, con los compañeros chilenos, entre Buenos Aires y
Santiago), sino dándole prioridad a cada una de las regiones (ejemplo: Neuquén
y Temuco), construir esos lazos entre compañeros que casi no se conocen. Las
cuestiones internacionales deben ser fuentes de hermandad y conocimiento,
llevados adelante por los miembros de las organizaciones, y no sólo un tema
protocolar de relaciones. Se da el caso de compañeros que cruzan una calle y
están en otro país, y no puede ser que con esos sindicatos no tengamos
relaciones más estrechas. Esto se da en toda América Latina y hay que empezar a
caminar en ese sentido.


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