17/08/2012

Víctor de Gennaro: El que quiere pelear, encuentra el camino

 

 

Más temprano que tarde terminará la impunidad de la que gozan algunos
empresarios como el caso de Blaquier, dueño del Ingenio Ledesma. La
impunidad no es sólo una cuestión jurídica, es también la consecuencia
de que mantienen el poder estos señores en distintos lugares de nuestro
país.

 


En la Marcha del Apagón la presencia popular está demostrando que no sólo no
nos vencieron sino que hay posibilidades de victoria, de que no haya
impunidad y cambiemos este modelo perverso que inventó el hambre, que
mantiene la pobreza, concentra y extranjeriza la riqueza.

 


La realidad es compleja pero también hay un camino para elegir.

 

Somos como oleadas, los jóvenes de hoy son los hijos del 2001. Yo soy hijo
del Cordobazo, del Rosariazo, de la resistencia peronista, que en los
’70 hicieron que me metiera en la actividad sindical y política con la
esperanza de la llegada de Perón. Después, la oleada siguiente fue la
del 83-84 y con la esperanza democrática vinieron las juventudes
políticas. Después pasamos los ’90, vino la traición del peronismo
perpetrada por Menem y el sálvense quien pueda hasta que llegó el 2001.
Los pibes de ahora son los hijos del 2001, es la nueva oleada. Por
eso a los pibes se los castiga tanto, en vez de cuidar a los pibes
quieren que nos cuidemos de los pibes y los jóvenes son el futuro y
están peleándole a la vida en circunstancias muy difíciles porque a
ellos le ofrecen el paco, el gatillo fácil, la precariedad laboral. Hoy 6 de

 

cada 10 personas que están en las cárceles son menores de 30 años,
pero esa juventud está amaneciendo.

 


Este año la Marcha del Apagón de Ledesma fue conmovedora, en la
marcha multitudinaria la inmensa mayoría eran menores de 30 años,
quienes quizás tienen problemas de formación pero saben con claridad

 

que Blaquier está de un lado y el pueblo está del otro.
Durante el recorrido se percibía ese aire a esperanza de cambio y que

 

además empiece a haber justicia por los crímenes cometidos por la
dictadura en Ledesma y en la provincia de Jujuy. Se está enjuiciando y
responsabilizando a los empresarios que financiaron y se beneficiaron
con el genocidio de 1976, porque ese fue el motivo principal del golpe
militar.

 


En nuestro país todavía no hay juicios por genocidio, lo que hay son
juicios penales y son directos. Hay que admirar a los sobrevivientes
porque son los principales responsables por los que esta gente,
empresarios y militares, pueden ir presos.
Sobre la realidad del movimiento de los trabajadores hay distintas
opciones, hay sindicalistas que no solamente se visten como empresarios

 

y piensan como empresarios, sino que son empresarios. Por ejemplo los

 

que han tenido Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones

 

(AFJP) o Administradoras de Riesgos del Trabajo (ART), que es peor porque han
lucrado con la enfermedad de los compañeros.
Hay diferentes sindicalismos y el que quiere pelear encuentra el
camino. Hoy los jóvenes están empezando a encontrar ese camino.
Los que se quieren salvar saben que pueden ir a tratar de ser
sindicalistas empresarios, ahora los que quieren pelear tienen a la CTA

 

y a las organizaciones populares que están abiertas y necesitadas de que
esto crezca.

 


Estoy presentando en todo el país un proyecto de Ley para terminar
con las ART, que son un negocio financiero que fue instalado por Menem
en los ’90. De las 26 empresas que son ART, 3 empresas están dentro de
las 200 grandes empresas que hablábamos. Facturan 12.700 millones de
pesos, cubren al 51 % de los trabajadores, o sea que hay 8 millones de
trabajadores que no están cubiertos y nos dejan más de 7 mil muertes por años, 20 muertes por día.
De las 20 muertes por día, 4 son por accidentes directos y 16 por
enfermedades cardiovasculares, tumorales o enfermedades
infectocontagiosas que provocan la muerte. Con este proyecto de Ley la
salud laboral sería un derecho, no un negocio.

 


La renta minera, la renta ictícola, la renta sojera, la renta
financiera, la renta petrolera son concentradas y extranjerizadas como
herencia de ese pasado que inventó el hambre. Los poderosos no se han
corrido ni un centímetro, siguen mandando en el actual modelo político
económico del país.

 


He recorrido mucho el país y en cada provincia hay un Blaquier.
REPSOL en Neuquén fue dueña de la vida y la muerte durante muchos años.
En esa provincia se llevaba 2 veces el Presupuesto; Alto Paraná en
Misiones es la empresa emblema de la depredación que se lleva la riqueza dejando contaminación.
Están los Pagani de ARCOR y Aceitera General Deheza de Urquía en
Córdoba: son dos enclaves fundamentales y dueñas de ciudades y de ese
Estado que los subsidia, los apoya y los apaña. También en Córdoba está
Roggio, que se ha expandido a nivel nacional. En San Juan está

 

la minera Barrick Gold, una empresa que se lleva el oro, la plata, el cobre y
deja depredación; y así se puede seguir nombrando.

 


Esto quiere decir que hay 200 grandes empresas que en el 1997
producían el 11,6 % del Producto Bruto Interno (PBI), de ellas 104 eran
extranjeras. Pasaron Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner y ahora está
Cristina, y resulta que esas 200 grandes empresas producen al 2010 el
19,8 % y pasaron a ser 129 extranjeras. Quiere decir que el núcleo
central de la economía de nuestro país se concentra y se extranjeriza.
Hay todavía una parte de la sociedad que todavía elige el mal menor,
algunos votan a los que están en el oficialismo porque más vale malo
conocido que bueno por conocer. Dicen para qué

 

vamos a cambiar si el que viene es peor.

 


Nosotros venimos de ATE, de la CTA, de la lucha social, porque ahí

 

es donde se forman los cuadros con otra sensibilidad y podemos llegar a
tener un Instrumento Electoral por la Unidad Popular. Para nosotros lo
más importante es la unidad popular porque más que un partido queremos
construir un entero que esté al servicio de la unidad popular.
Lo nuestro es una esperanza en marcha con los 3 millones y medio de
votos a nivel nacional que obtuvo el Frente Amplio Progresista en las
elecciones generales de 2011. El mensaje que siento es el que recibo en
esto de andar por el país y esta vuelta no nos vamos a conformar con
decir lo que no queremos sino a decir lo que queremos. Y la prueba es
esta Ley de prevención de riesgos laborales que va salir porque tenemos
derecho a una vida digna.

 


Hoy no hay libertad y democracia sindical. Y es consecuencia de lo
que planificó la dictadura de 1976. En 1976, el 67 % de los compañeros
desaparecidos eran dirigentes sindicales: militantes, activistas y en
algunos casos secretarios generales como Jorge Di Pascuale, Atilio
Santillán, Atilio López. La dictadura, a diferencia del golpe de 1955,
dijo hay que pegar acá, a los delegados y a la organización de los
trabajadores.

 


Por eso fue planificado lo del ’76, y por eso hoy no hay delegados y
no hay libertad y democracia sindical. Los grupos empresariales

 

prohíben elegir delegados lo que trae indefensión y la continuidad sigue. El
84,7 % de las empresas privadas no tienen delegados, no eligen
delegados, son datos oficiales del Ministerio de Trabajo.

 


La continuidad se manifiesta en que los dos lugares que no han sido
democratizados después de casi 30 años de recuperadas las instituciones
democráticas son las fuerzas de seguridad y el lugar donde se genera la
riqueza. Esos dos lugares no se tocan y tenemos que democratizarlos.
El propio Ministerio de Trabajo de la Nación del señor Carlos Tomada, tiene

 

entre el 25 y 30% de los trabajadores precarizados, y los
inspectores que van a controlar el trabajo en negro son contratados.

 

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