27/07/2016

Una nueva amenaza megaminera sobre Chile y Argentina

Vale la pena recordar que Pascual Lama debió detener el
megaproyecto de oro situado en la frontera entre Chile y Argentina, después de
haber pulverizado con explosivos de gran potencia una buena parte de la zona
cordillerana y contaminar el ecosistema de manera superlativa. Los costos
excesivos, los cuestionamientos medioambientales, infinitas disputas laborales,
oposición política y la caída de los precios del oro, entre otros aspectos,
contribuyeron a la decisión de la compañía de meter violín en bolsa en octubre
de 2013 e irse con su propuesta a otros confines donde pudiera desarrollar su
iniciativa mortífera. Como consecuencia adicional de la derrota sufrida,
estalló otro conflicto cuando los inversores norteamericanos que compraron
acciones ordinarias de Barrick durante el período que fue del 2009 al 2013
promovieron una acción judicial contra la compañía ya que la minera promocionó
a Pascua-Lama como un proyecto de primera categoría, incluso después de que
quedó claro que el emprendimiento no cumpliría con las expectativas.

La productora de oro canadiense había comprado el yacimiento
a cielo abierto de Pascua-Lama en 1994 y contaba con la extracción para generar
un enorme porcentaje del total de su producción de oro. 

 

Ahora, a consecuencia del giro político cada vez más
pronunciado hacia posiciones ligadas a la pro-norteamericana Alianza del
Pacífico que han emprendido los gobiernos de Michelle Bachelet y Mauricio
Macri, otro pulpo multinacional se instala en Chile y Argentina dispuesto a
levantar la apuesta iniciada por la Barrick.

 

Se llama Constellation Copper Corporation y es un proyecto
de extracción de oro, plata y cobre ubicado en la provincia argentina de San
Juan en el límite con La Rioja y en Atacama, en la III Región de Chile. Quienes
han accedido a los “papers” contractuales señalan que por su envergadura a
nivel inversiones y apuesta empresarial será superior al desarrollado por sus
colegas que intentaron construir Pascua Lama. 
La Constellation agrupa proyectos conocidos: José María y Filo del Sol
en la provincia, y Los Helados, en Atacama, todos en manos de la canadiense
NGEx, en asociación con la japonesa JOGMEC y Pan Pacific Copper Co.

 

Los promotores de esta nueva fuente de destrucción y
contaminación, tal cual ya lo denuncian organizaciones de ecologistas chilenas,
se aferran a la idea de que  que sin este
proyecto megaminero contemplará todas las medidas de seguridad para no afectar
a la población de ambos países. Como se sabe esa y otras muletillas son siempre
las más usadas por las trasnacionales para ingresar -con complicidad de los
gobiernos de turno- en los países que pretenden devastar mientras se apoderan
impunemente de sus riquezas naturales.

 

Mientras la andadura de Pascual Lama tenía una vida útil de
25 años, con Constellation ya se habla de 50 años, período en que tanto San
Juan en Argentina como Atacama en Chile sufrirían la pérdida de millones de
dólares en oro, plata y cobre. Como suele ocurrir, los contratos firmados en
estos casos siempre son secretos y habrá que esperar decenas de años para saber
lo que han concedido ambos gobiernos.

Por empezar, se sabe que en el informe de evaluación
económica hecha por los peritos de la multinacional se estima que abordarán su
explotación sobre recursos de 7,4 millones de libras de cobre, 7,4 millones de
onzas de oro y 34,5 millones de onzas de plata, en el lado argentino. Mientras
que la mina del lado chileno sumará sus 17,6 mil millones de libras de cobre;
10,1 millones de onzas de oro y 92,5 millones de onzas de plata.

 

La Constellation Copper Corporation fue fundada en 1987 y
tiene su sede en Lakewood, Colorado. Posee una profusa historia en el armado de
relaciones inversoras a su favor en distintos países. Tiene operaciones en el
rubro minerales en los Estados Unidos y México. Se centra principalmente en
cobre y minerales de cinc. También posee participaciones en la propiedad  San Javier, en el estado de Sonora, México; y
en la propiedad Terrazas situada en el norte-noroeste de la ciudad de
Chihuahua, norte de México.  Los
directivos de esta megaminera son Patrick M. James, David Mueller y Herbert
Michelle.

La exploración y explotación del nuevo proyecto en la
frontera entre Argentina y Chile será posible gracias al protocolo firmado
“Proyecto de Prospección Minera Vicuña”, en el marco del “Tratado entre la
República de Chile y la República Argentina Sobre Integración y Complementación
Minera”, del 6 de enero de 2006. Su llegada y asentamiento en Chile se explica
por el consentimiento que a este tipo de proyectos da la actual administración
de ese país. En el caso argentino, basta recordar que desde que llegara Macri
al gobierno se eliminó un impuesto que ponía límite a la exportación de
concentrados y eso facilitó que los CEOs de Constellation apuraran la
presentación de su informe de explotación minera. El primer acercamiento lo
hicieron en 2015 y ahora lo ratificaron durante la Feria Minera San Juan Factor
de Desarrollo, realizada en el mes de junio.

Frente a este nuevo monstruo que generan las políticas
extractivistas del capitalismo, las organizaciones de defensa del Ecosistema se
preparan para, como en el caso ce la batalla victoriosa contra la Barrick,
denunciar los riesgos que se corren  y
concientizar a la población para que reclame a los respectivos gobiernos que no
sigan envenenando la flora, la fauna y a los propios seres humanos en aras de
seguir aquilatando fortunas.

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