Samir Amin, un pensador a contracorriente

15/08/2018

Samir Amin, un pensador a contracorriente

El economista egipcio Samir Amin es uno de los científicos sociales más destacados de la historia. Dejó una treintenta de libros publicados. En el centro de su obra está su análisis del capitalismo, el imperialismo y su “desconexión” con la periferia. Falleció este domingo a los 86 años en París. “Sigo siendo un comunista”, era una de sus frases de cabecera.

Por Mariano Vázquez (Prensa CLATE)

Samir Amin nació el 3 de septiembre de 1931 en El Cairo. Como africano, analizó y trabajó en pos de un desarrollo autónomo de ese continente y el impulso a su integración con América Latina, el Caribe y Asia. Gran parte de su obra estuvo dedicada al estudio de las relaciones entre los países desarrollados y los subdesarrollados; al funcionamiento de los Estados en los países colonizados respecto a los de las naciones centrales. En estas diferencias, afirmó el pensador, se hallan las bases del capitalismo y la globalización.

La muerte de una de las referencias del marxismo permite volver a poner en valor su tesis de la “desconexión” de la periferia con el centro capitalista, formulada en 1988. Su propuesta: que los países subdesarrollados se “desconectasen” del sistema capitalista mundial para que dejarán atrás sus características dominantes, excluyentes. El internacionalismo y la integración de los pueblos para combatir al capital es parte central de su filosofía.

De hecho, fue director del Instituto Africano de Desarrollo Económico en 1971. Desde ese puesto impulsó una de las acciones más interesantes en pos de la integración y para romper el aislamiento en el que el colonialismo había ubicado a África en relación con América Latina y Asia: “Entonces organicé dos encuentros que fueron precursores. Uno de ellos, reunió a africanos y latinoamericanos. Tuvo lugar en Dakar, Senegal, en el 71/72. De este encuentro participaron los latinoamericanos Fernando E. Cardoso, Octavio Ianni, Enrique Oteiza, Pablo González Casanova, Theotonio Dos Santos, Ruy Mauro Marini, María Concepción Tavares, entre muchos otros. ¡Fue un descubrimiento por ambos lados! Entre los latinoamericanos y los africanos no había intercambio, ni se conocían recíprocamente. Luego, al año siguiente, organicé en Madagascar la primera reunión afroasiática del mismo tipo. Allí creamos otra institución que sigue existiendo para África. En ese mismo momento, el 15 de abril de 1973, en la época de Allende, en Santiago de Chile creamos el Foro para el Tercer Mundo, Ése era el contexto: era la época de Bandung, del Movimiento de países No Alineados, de la Tricontinental…”, explicaba Amin.

Sobre el rumbo del mundo hoy convocó a “cuestionar la globalización capitalista, o sea, la forma que adopta la mundialización en el marco del despliegue, a escala mundial, del sistema capitalista. La fase actual de mundialización sigue siendo una fase de mundialización en el marco del capitalismo”.

Amin repudió siempre los proyectos hegemónicos de los Estados Unidos y Europa: “El imperialismo colectivo de la tríada ya implementó, desde hace mucho tiempo, los instrumentos de su gestión colectiva del orden económico mundial. El principal instrumento es la Organización Mundial de Comercio (OMC). No es el Banco Mundial (que yo llamo el Ministerio de la Propaganda del G7), ni el FMI. Este último no administra las relaciones de las tres monedas principales: Dólar, Euro y Yen. En realidad, es una autoridad monetaria colonial colectiva que administra a los otros: las monedas y los sistemas monetarios de las periferias. Pero la OMC no es una organización mundial del comercio como lo indica su nombre y sus siglas. Se trata de una organización que intenta imponer una división internacional del trabajo y, detrás de esto, la organización del comercio, en función de los intereses colectivos de las transnacionales dominantes, o sea, en función del segmento dominante del capital oligopólico”.

Su militancia y su producción han ido de la mano, retroalimentándose. “¡Yo he sido y sigo siendo un comunista! Me considero como comunista, para mí la perspectiva comunista es la única humanamente aceptable. Milité en el partido comunista de Egipto, desde 1951 hasta la desaparición del partido, en 1965. También fui miembro del PC francés mientras estudiaba en Francia, desde 1947 hasta 1957, cuando me marché de ese país”, relataba Amin en una entrevista.

En 2009, obtuvo el premio alemán Ibn Rushd Prize for Freedom of Thought, que reconoce el pensamiento independiente de organismos e individuos que contribuyan a la democracia y la libertad de expresión en el mundo árabe.

De sus casi 30 libros publicados, los más reconocidos son: El ahorro en escala mundial (1970), Eurocentrismo (1989) y Capitalismo en la era de la globalización (1998).

Su esperanza por un mundo regido por el socialismo nunca lo abandonó: “Estamos pensando en una transición larga en la que los elementos de reproducción de naturaleza capitalista y los elementos que pertenecen a una lógica “poscapitalista” (término que no me gusta), a una lógica socialista e incluso comunista, entran en conflicto con las lógicas de la acumulación o reproducción administrada por la racionalidad capitalista. Entonces, estos elementos son complementarios y conflictivos. ¡La historia nos dirá a partir de qué momento vamos a pasar del otro lado!”.

La CLATE, cómo homenaje a unos de los pensadores más importantes de nuestro tiempo, comparte este análisis que Samir Amin realizó sobre el pensador africano Frantz Fanon, publicado en el diario La Jornada de México: http://semanal.jornada.com.mx/2018/08/12/frantz-fanon-en-africa-y-asia-3469.html. 

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