15/04/2013

Qué representó la Marcha por la Paz en Colombia

Al margen de la militancia política, ideológica, credo, religión o clase, el objetivo común fue respaldar el proceso de conversaciones que realizan las Farc-EP con el Gobierno de Juan Manuel Santos, así como exigir que se inicie el proceso con el Ejercito de Liberación Nacional ELN y el Ejército Popular de Liberación EPL, para que se llegue al fin de la guerra.

Escuchar a gente de humilde, de todos los sectores, llegados de todas las regiones de Colombia, pronunciarse para que la insurgencia y Gobierno no se levanten de la mesa sin un acuerdo, exigiendo que no solo se ponga fin a la confrontación armada y establezca un acuerdo sobre la agenda que están discutiendo, sino que se reclama la paz y se especifica exigiendo solución a los problemas concretos de Salud, Educación, Empleo, Democracia, Soberanía, alimentación, distribución de la tierra, respeto a las cultural, creencias y costumbres, igualdad entre los géneros, derechos para la diversidad, derechos de para las víctimas, el cese del saqueo de los recursos naturales y la riqueza nacional, así como parar la precarización del trabajo y retornar todos los derechos de la población y se evidencio que los humildes de Col! ombia tienen claridad que el gobierno de Santos es el responsable del problema social y que así la causa común sea la paz, no se renuncia a exigir del estado solucionar la problemática social.

Fue el día de las víctimas, en ésta fecha se conmemora cada año el magnicidio del líder Jorge Eliecer Gaitán, permitió mostrar la tragedia humana causada por la guerra y la falta de democracia, dejando claro que la ley de víctimas del gobierno no otorga los derechos plenos de las víctimas.

Los medios de comunicación aprovecharon para informar al país que los sindicatos quedaron divididos por la marcha, simplemente porque la Central General de Trabajadores, no salió a movilizarse, bajo el respetable pero incoherente argumento de no querer estigmatizarse, argumentando que no quieren que la movilización sirva para la reelección de Juan Manuel Santos, por cuanto esto implicaría quedar mal con el uribismo, situación que no es nueva con esta central, no es división, sencillamente son proclives y pretenden quedar bien el gobierno de la llamada unidad nacional y con la ultraderecha representada en Álvaro Uribe, pero aún así muchos trabajadores marcharon en su condición de ciudadanos que quieren la paz y la central más representativa de Colombia la CUT y sus sindicatos salieron a marchar por que hacen parte de esa gran masa de pueblo que quiere y trabaja por la paz con justicia social.

En el caso de sectores que controlan el Polo Democrático Alternativo, como el MOIR y el representado por Clara López y otros, asumieron que la marcha serviría para reelegir al presidente Santos, pero no se dieron cuenta, que precisamente su no participación los deja más aislados y fortalecieron las posibilidades para que Santos sea reelegido, por cierto está decisión de la Cúpula del Polo Democrático Alternativo no representa a toda su militancia y sectores políticos, la sensación creada, es que solo la población les importa por los votos que representa y no el anhelo de un pueblo que sufre los rigores de la guerra, afortunadamente much@s que hacen parte y creían en el Polo, salieron a marchar.

Queda demostrado que no hay paz sin la participación del pueblo y que un gran sector de Colombia, converge en este anhelo.

Existen sectores que le temen a que la guerra se termine, porque saben que existen reales posibilidades de encaminarnos en la construcción de la paz con justicia social.

La marcha del 9 de Abril de 2013, demuestra que quien tenga la iniciativa y sea coherente con el interés del pueblo será respaldado y tendrá la dirección del país y alcanzará el poder.

Álvaro Uribe Vélez representante de la ultraderecha, considera que la marcha reconoció políticamente a la insurgencia, pero olvida que el solo hecho de las conversaciones en la Habana Cuba y la misma confrontación militar les otorga este reconocimiento, pero el trasfondo de su planteamiento es que si llegara a terminarse la guerra, tendrían menos argumentos y justificación para la presencia de tropas extranjeras, recibir ayuda internacional, reprimir al pueblo y no hacer las transformaciones democráticas.

Es muy seguro que sectores que decidieron no hacer convergencia en la movilización por la paz, saldrán ahora a convocar eventos y saciarse con la oratoria por la paz.

La masiva movilización dio para escuchar por medios de comunicación, al propio comandante del ejército nacional, que con tanta vehemencia mantiene la campaña mediática para elevar la moral de la tropa, reconocer que en los últimos 50 años de conflicto son más 25.000 los policías y militares muertos en combate y los heridos superan los 100.000, una cifra que refleja el desgarrador cuadro de sufrimiento de las familias colombianas humildes, que han sido afectadas por la confrontación militar, porque no son los hijos de los ricos y menos de la familia de señor Álvaro Uribe Vélez, los que están en la línea de fuego en el combate.

Por lo demás, hay suficientes razones de peso para pensar que la población no combatiente no quiere más guerra y son suficientes con los miles de desaparecidos, los falsos positivos, las chuzadas del DAS, los asesinados, los torturados, los amenazados, los judicializados, los exiliados, las víctimas de atentados, los más de 5 millones de desplazados, entre otros que significa es mucho sufrimiento vivido por millones de familias humildes que llevan el peso de la guerra.

El 9 de Abril de 2013, quedó demostrado que una solución política negociada al conflicto social y armado cuenta con el respaldo de una amplia mayoría del pueblo en Colombia y en el exterior. Ahora el Gobierno de Santos y la insurgencia deben atreverse a enrumbar el proceso para que se pueda concretar un acuerdo y existan plenas garantías para las transformaciones democráticas y las soluciones a los grandes problemas que vive la población y lograr la paz.

La marcha demuestra que un acuerdo que ponga fin al conflicto armado, sin dudas crea polarización, tensiona los ánimos, agudiza las contradicciones políticas e ideológicas, pero finalmente es el pueblo con su participación el que termina por inclinar la balanza a favor del final de la guerra y seguir el camino hacia la paz.

Con esta contundente movilización, no queda duda de la necesidad de crear una convergencia nacional de muchos sectores sociales y políticos, para lograr el final de la guerra, construir la paz, conquistar la democracia, solucionar los grandes problemas de la población, generar bienestar unidad y reconstrucción nacional, concretando el proceso en el congreso democrático, la nueva constitución nacional, el nuevo gobierno democrático de unidad y reconstrucción nacional.

Está demostrado que la guerra no es solo con las armas, es ideológica, política y sus raíces son los problemas sociales.

Luis Javier Correa Suárez

Presidente

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