¿Porqué implosionan a la Unasur?

29/04/2019

¿Porqué implosionan a la Unasur?

“La salida de Argentina, y algunos otros países, de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) define la clausura de la etapa abierta en el continente en Mar del Plata, el año 2005”, explicó el periodista y académico uruguayo Aram Aharoniam.

Por: Ernesto J. Navarro (@ernestojnavarro)

Desde el inicio de su gobierno (2015), Mauricio Macri desarrolló una agenda dedicada a obstaculizar el desarrollo de la Unasur, impidiendo que sus funcionarios se reunieran en los comités sectoriales de la unión creada en 2008.

“El gobierno neoliberal de Mauricio Macri decidió, sin consultar al Congreso, que Argentina abandonase la Unasur”, añade el periodista fundador de Telesur, “siguiendo las directrices y presiones de Estados Unidos”.

Para Aharoniam, la política de EE.UU. hacia América Latina, intenta “desarmar los organismos de integración latinoamericanos y caribeños, construidos durante los últimos tres lustros”. Con su salida de Unasur, “Macri ha aceptado la hegemonía estadounidense sobre el conjunto de la región”.

Salida conjunta

En abril de 2018, los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, anunciaron su decisión conjunta de suspender, por tiempo indefinido, su participación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Un año después (13 de abril de 2019) Argentina formalizó su salida del mecanismo integrador, para sumarse al Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina (Prosur) liderado por los derechistas Sebastián Piñera (Chile) e Iván Duque (Colombia). Se puede consultar en este mismo portal el análisis del periodista Mariano Vázquez sobre este nuevo mecanismo.

Prosur (instancia que siguió al llamado Grupo de Lima), fue creado con la pretensión de sustituir a la Unasur, según sus impulsores.

En un artículo publicado en The New York Times, Juan C. Herrera, investigador posdoctoral en el Instituto Max Planck (Alemania), apunta que la creación de Prosur “confirma una tendencia preocupante: en América Latina no se crean organizaciones regionales, sino franquicias ideológicas de los gobiernos de turno”.

Además, asegura que, antes de crear nuevos foros “habría sido útil resguardar la única iniciativa que tenía a los doce países suramericanos sentados en una misma mesa, la Unasur”.

No sólo Venezuela

En 2018 el gobierno de Macri argumentó de forma abierta que su salida era una consecuencia del “bloqueo permanente de parte de Venezuela”.

Un año después, mediante un comunicado el gobierno macrista expondrían que se retiraba “en el marco de la crisis que aqueja a ese organismo, manifestada en la acefalía de la Secretaría General por más de dos años”.

En opinión de Aram Aharoniam, Unasur no sólo se dedica al manejo político alrededor de temas como Venezuela, la paz o la democracia: “En el marco sudamericano pudo haber soluciones tempranas, y ello no coincidía con las políticas balcanizadoras y caotizantes de Washington a las que se adhiere el actual gobierno argentino”.

¿Por qué se retira?

Consultado sobre los argumentos ofrecidos por el gobierno argentino, Aharoniam precisa que las causas reales son las presiones de Washington, “y no sólo diplomáticas”.

La Casa Blanca, continúa, “ha utilizado los organismos internacionales de crédito (en el caso argentino el Fondo Monetario Internacional) para exigir la toma de este tipo de decisiones, a cambio de recursos frescos, que no se emplean para solventar la grave crisis económica y social de Argentina, sino para pagar la enorme deuda externa causada por las políticas neoliberales del gobierno sureño”.

La Unasur y el Mercado Común del Sur (Mercosur), ofrecían a la región posibilidades reales de autonomía y decisión soberana. Con su decisión, “la administración argentina regresa a un panamericanismo tradicional, que acepta la hegemonía de EE.UU.”, puntualiza el también analista de temas latinoamericanos.

 El Plan

Vale recordar que el presidente Mauricio Macri denunció el Tratado de la Unasur después de prácticamente haberlo paralizado, así como las contribuciones a la institución.

El Ejecutivo argentino, detalla el analista, “también boicotea y reduce la importancia de instituciones de integración como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el propio Mercosur, del cual han sacado a Venezuela y, al mismo tiempo, han impedido el ingreso de Bolivia. Desarticuló el Parlamento del Mercosur y ha evitado el desarrollo de los fondos estructurales del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (FOSEN), desarmando toda su área social”.

Luego de once años de permanencia en la Unasur, el actual gobierno de Argentina “colabora en el retroceso de la región”, dice Aram Aharoniam.

Definió al Prosur como un organismo “totalmente colonizado y disciplinado para cumplir con los intereses de EEUU y las empresas transnacionales. Fue creado para expoliar las riquezas suramericanas e, incluso, apropiarse militarmente de su territorio”.

Logros

Uno de los argumentos expuestos por Argentina para dejar Unasur fue la búsqueda de otros mecanismos de integración que “sí ofrezcan resultados tangibles para la región”.

El académico recuerda que la Unasur “no fue una proclama, sino una realidad de autonomía y protección continental”. Sobre su importancia, apunta varios ejemplos:
El intercambio intrarregional aumentó de 15.000 millones de dólares a principios de los 90, a 150.000 millones en el 2011. Lo que permitió sortear con éxito el “crack” financiero internacional.

Unasur avanzó en la revisión de las instituciones de integración financiera, para dotar a Suramérica de una banca de desarrollo multilateral propia, sin la tutela del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), o el Banco Mundial.

Capitalización de la Corporación Andina de Fomento (CAF) como banco de todos los países suramericanos.

Se sentaron las bases constitutivas del Banco del Sur, se revisó el funcionamiento de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y se pusieron en marchas otros sistemas de pago en moneda local como el Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE) o el argentino-brasileño Sistema de Pagos en Monedas Locales (SML).

Unasur solucionó controversias regionales de forma pacífica y efectiva: tensiones separatistas en Bolivia (2008), rebelión policial en Ecuador (2010), tensiones militares en la frontera de Colombia y Venezuela, entre otros.

“Obviamente”, puntualiza Aharoniam, “nada de esto gusto a Washington, al FMI, ni al Banco Mundial, y menos aún a la mafia financiera internacional”.

Por su parte, un documento publicado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), rubricado por José Antonio Sanahuja, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, enumera otros tres logros vitales de la Unasur:

El primer logro: Capacidad de atemperar y, en ocasiones, neutralizar, conflictos bilaterales y subregionales.

Segundo logro: Capacidad en la gestión de crisis de naturaleza política, prevención de conflictos. Autonomía para superar algunas de las limitaciones inherentes a la Organización Estados Americanos (OEA).

Tercer logro: Cooperación funcional a través de los llamados consejos. Destacando el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), pero también en otros ámbitos como la asistencia electoral, la salud, o la infraestructura regional.

La comodidad

La Unasur fue el intento de consolidar un escenario de paz, democracia plena, crecimiento económico inclusivo y estabilidad macroeconómica, para los países que integran la región.

Pero, finaliza Aharoniam, el actual presidente argentino “no cree en una construcción regional, ni en las decisiones soberanas de la región, sino que como todas las oligarquías de este lado del mundo, prefiere la comodidad de ser peones de las políticas de Washington, aunque atenten contra organismos que dan posibilidades de autonomía y más decisión soberana a nuestros países”.

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