21/01/2015

PERÚ: Después del 15 de enero

La
contundente movilización realizada en Lima y en diversas ciudades del país para
exigir la derogatoria de la Ley de la Reforma Laboral Juvenil ha demostrado
nuevamente el rechazo de la mayoría de jóvenes a una iniciativa
discriminatoria, destinada a brindar mano de obra barata a las grandes
empresas, organizadas en los principales sindicatos empresariales del país,
como la Confiep, la Sociedad Nacional de Industrias, Adex, Cámara de Comercio
de Lima, etc.

 

La
terquedad del gobierno y de diversos congresistas, quienes casi sin argumentos
continúan defendiendo esta norma, demuestra que existen otros objetivos con la vigencia
de la Ley 30288, la cual sería su posterior ampliación de sus efectos al resto
de trabajadores, tal como ha ocurrido con la Ley Mypes, Agroindustria y Textil,
cuyos efectos han sido ampliados hasta convertirse en permanentes impidiendo
que los afectados puedan acceder a los derechos laborales plenos.

 

La presión
de los jóvenes ha obligado a la convocatoria a la Comisión Permanente del
Parlamento para el 28 de enero, donde se espera que la voluntad ciudadana sea
respaldada por la mayoría de congresistas a través de la derogatoria del
cuestionado dispositivo y el inicio de un debate para mejorar las condiciones
laborales de todos los trabajadores y trabajadoras. Este hecho implica
continuar con las movilizaciones para ampliar el debate, luego de lograr la
derogatoria de la llamada Ley Pulpín.

 

Consideramos
fundamental reiniciar el debate de la Ley General de Trabajo, dejada de lado
desde hace 13 años, gracias a los lobbies empresariales y el compromiso de la
mayoría de bancadas parlamentarias con los grupos de poder económico. La
dispersión y desarticulación de la normatividad laboral ha permitido a los
empresarios obtener ganancias, debido a la protección política y la
precarización de las condiciones de trabajo.

 

Asimismo,
se necesita incentivar tributariamente a las empresas que estimulen la contratación
y el mejoramiento de las condiciones de trabajo para los jóvenes que ingresen
al mercado laboral y no como pretende el gobierno, abaratando la mano de obra
juvenil, creando un nuevo régimen que se suma a los 40 vigentes, algo muy
criticado incluso por la propia OIT.

 

La lucha
emprendida por la juventud peruana es la oportunidad que tiene el país para
poner también en debate, el modelo económico neoliberal, impuesto con violencia
en la década de los noventa y sus efectos profundizados por los gobiernos
sucesivos. Este modelo permite que un reducido sector de la ciudadanía
(integrada por las elites económicas y sus aliados políticos) sea el
beneficiario del crecimiento económico, mientras las grandes mayorías son
postergadas e impedidas de acceder a mejores condiciones de vida.

 

Finalmente,
urge construir y fortalecer una organización ciudadana que permita capitalizar
los logros políticos para direccionar y conseguir así los cambios que desde
hace años el país reclama, y que los presidentes de turno cuando estuvieron en
campaña electoral prometieron ejecutarlos pero una vez en el poder los dejaron
de lado, como ha ocurrido con el actual mandatario.


Fuente: Diario
UNO

15 Vistas