18/08/2016

Israel haría empalidecer al propio Herodes

No les basta con mantener en las prisiones del horror a más
de 7.000 prisioneros y prisioneras palestinas, o haber enviado a la cárcel en
lo que va de 2016 a 560 menores de edad sólo de la zona de Jerusalén, sino que
ahora también han vuelto a desafiar (o provocar) a la racionalidad sancionando
una ley a nivel parlamentario que permite la detención de niños de 12 años que
hayan cometido delitos contra la seguridad israelí. Esto que en cualquier otro
país del mundo generaría una oleada de protestas e intervención de organismos
defensores de la niñez como a asegura que es UNICEF u otras plataformas de derechos
humanos, a Israel le cuesta nada.

 

Toda esta última algarada represiva comenzó, hay que
recordarlo, cuando el año pasado, un grupo de colonos ultrasionistas,
acompañados de integrantes del ejército bloquearon las calles de Jerusalén,
intentaron entrar a la Mezquita de Al Aqsa y como se les plantó resistencia por
parte de los custodios de la misma y numerosos jóvenes palestinos, los
atacantes generaron un tumulto y arrojaron bombas al interior del lugar sagrado
para los musulmanes. A partir de ese momento se desencadenaron múltiples
protestas en toda Cisjordania y también en Gaza, el ejército israelí reprimió
brutalmente y desde ese entonces hasta el presente cientos de palestinos han
sido asesinados, detenidos y muchos de ellos torturados. De allí, de esa
dificultad que el gobierno sionista tiene para someter a quienes todos los días
resisten en las calles, surgen ideas descabelladas como la que ahora el
Congreso israelí pone en práctica.

“Si hay que encarcelar a los terroristas y sus hijos, lo
haremos con gusto para asegurar la paz”, dijo en su momento la ministra de
Justicia, Ayelet Shaked, la misma que adquirió notoriedad cuando siendo
diputada por el partido Hogar Judío propuso asesinar a todas las madres
palestinas que daban a luz “pequeñas serpientes”. Estas propuestas y otras
similares tienen indudable peso en importantes sectores de la sociedad israelí,
y es por eso que a nadie le resulte disparatado que parlamentarios de un país
que tiene legalizada la tortura ahora apunte toda su batería represiva contra
niños y niñas palestinas de sólo 12 años. Que en virtud de ello, estas
criaturas puedan ser detenidas, interrogadas durante más de un mes (eso marca
la oscura “legalidad” sionista), presionadas con todo tipo de torturas
psicológicos y no pocos golpes (de esos que no dejan huellas, por las dudas
algún organismo internacional osara interesarse en el caso) y finalmente
enviados a esas cárceles-tumba por las que han pasado centenares de menores.

La decisión de ese Parlamento del terror estatal no deja
dudas sobre lo que ya se está poniendo en marcha, ya que la nueva ley permite
detener a menores de 12, 13 y 14 años que hubieran sido acusados de lanzar
piedras o “atacar a civiles israelíes y personal militar”. También da libertad
a los tribunales israelíes “para aplazar la fecha de la transferencia del
menor condenado de una instalación cerrada a una prisión, reducir la sentencia
de prisión del menor sentenciado o cancelarla”. Con la nueva norma, los
tribunales decidirán si un menor de hasta 12 años puede ser condenado a
prisión, pero mientras duren esos “debates” en las Cortes, “el
menor debe permanecer encarcelado en una instalación cerrada”. Aquí vale hacer
una aclaración que descubre aún más lo tremendo de esta legislación: en la gran
mayoría de los casos, son los ciudadanos israelíes los que actúan como
improvisados jueces ya que apuntan con su dedo a hombres, mujeres o niños que
se les ocurre -dentro de su paranoia belicista habitual- podrían convertirse o
se hicieren sospechosos de realizar una agresión. Sin dudarlo, la soldadesca
israelí en el mejor de los casos los detiene. En el peor, los asesina sin más
miramientos. Allí hay decenas de vídeos mostrando estas ejecuciones sumarias.

 

Por lo tanto, “la mayor democracia de Medio Oriente”,
al decir del carnicero Netanyahu, produce de esta forma un nueva vuelta de
tuerca que haría empalidecer al propio Herodes. Apuntan a quienes más temen: la
niñez palestina, esos chicos y chicas que por la imposición de la ocupación han
reemplazado los juegos y diversiones que son habituales en sus coleguitas del
mundo y corren por las calles esgrimiendo el arma más temida: con su pequeños
deditos hacen la V de la victoria.

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