10/12/2015

Hace 67 años se proclamaba la Declaración Universal de Derechos Humanos

En 1945 terminó la segunda guerra mundial con un saldo en vidas humanas que se estima en 50 millones de víctimas. Como resultado del conflicto bélico se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que suscribieron 51 Estados. Originalmente las Naciones Unidas asumieron como propósito fundamental el de garantizar la paz y la seguridad internacional. La devastación producida por la guerra y las atrocidades cometidas tanto en el frente de batalla como las infligidas a la población civil obligaban a pensar la nueva etapa en un marco de acuerdos y compromisos diplomáticos.

Ya en el preámbulo de su Carta Fundacional los Estados miembro asumieron entre otras finalidades: prevenir las guerras, reafirmar los derechos fundamentales del hombre, la dignidad y el valor de la persona humana, la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, garantizar condiciones de justicia, promover el progreso social y  elevar el nivel de vida en un marco de libertad.

Los fines y propósitos establecidos por la ONU plantearon la necesidad de expresarlos en un documento. Así nació la Declaración Universal de Derechos Humanos. A lo largo de sus 30 artículos, la DUDH reconoce “la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana […] sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. 

Si bien la DUDH no es un tratado, ha motivado posteriormente la creación de tratados internacionales de DD.HH. de carácter vinculante, que deben ser respetados por los Estados que los ratifican. La Declaración Universal, junto con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, sus dos protocolos facultativos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, forman la llamada “Carta Internacional de Derechos Humanos”. 

En un mundo donde, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2015 existen 795 millones de personas sufren hambre, y en el cual de acuerdo a datos de el Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en 2014 hubo 59,5 millones de seres humanos que enfrentaron desplazamientos forzosos debido a conflictos bélicos se vuelve imperioso retomar la agenda de la Declaración Universal de Derechos Humanos para pensar el presente y construir un futuro distinto para la humanidad.

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