22/06/2012

HABLA LA SECRETARIA GENERAL DE LAB, DEL PAIS VASCO,AINHOA ETXAIDE :

por JUANJO BASTERRA

20/06/2012

Sin sindicatos no va haber una defensa real de los derechos de las trabajadoras y una sociedad que no garantice esos derechos no será un proyecto viable.
Será el primer congreso sin la presencia de Rafa Díez, pero su intervención va a estar presente.
¿El octavo congreso ha estado marcado por el debate de la izquierda abertzale?
Está marcado sobre todo por la situación económica y política de Euskal Herria y por la respuesta que estamos dando desde el sindicalismo vasco a la crisis. Es un congreso para analizar nuestro recorrido en los últimos cuatro años y, sobre todo, decidir cuáles deben ser las bases para poder asumir iniciativas, para tener capacidad en ese camino que estamos reivindicando, que no es otro que Euskal Herria recorra su camino que es la única forma de ofrecer una alternativa estratégica a la clase trabajadora. El congreso se da en un contexto en el que en Euskal Herria se ha abierto un proceso político, gracias a las decisiones estratégicas que ha tomado la izquierda abertzale, y, por lo tanto, no son solo decisiones que están presentes en el congreso, sino que son decisiones que conforman el contexto en el que nos encontramos.

¿Qué cambios se producirán hacia el exterior del sindicato?
Hacia el exterior, lo que buscamos es que el sindicato tenga mayor capacidad de iniciativa. Hacemos una valoración positiva de la respuesta que ha dado la clase trabajadora vasca al ataque a nuestros derechos y al modelo social. Pero en esta fase, necesitamos ser el pilar fundamental de una serie de cambios políticos y sociales que de verdad nos permitan construir un nuevo modelo político y social. Por lo tanto, no va a haber un cambio de rumbo, sino que se dará la posibilidad de asumir nuevas iniciativas y ofertas, tanto al ámbito político e institucional, como a los diferentes sectores y a los trabajadores, nuestro principal activo, para dar nuevos pasos.

¿Y a nivel interno?
Tiene que ser un punto de inflexión en lo que entendemos que debe ser la renovación del modelo sindical de LAB. En el anterior congreso ya dijimos que para poder seguir luchando teníamos que renovar el sindicato. Esta crisis y el ataque que ha sufrido el sindicalismo de clase, nos obliga a hacer un profundo debate sobre el modelo. LAB es un proyecto consolidado, que crece, se expande y está en condiciones de abordar nuevos instrumentos y modelos de lucha, que necesitan los trabajadores para seguir luchando en defensa de sus derechos.

¿La sociedad vasca es consciente de que los cambios que se están produciendo con la excusa de la crisis nos llevan a una mayor precariedad, empobrecimiento social y a una pérdida de Estado del Bienestar?
Todos somos conscientes de que estamos pagando una crisis que no hemos generado nosotros, que el ataque a nuestros derechos y al modelo social está siendo injusto y está generando precariedad, exclusión y pobreza. Somos conscientes de que esto no es por una mala coyuntura o una fase concreta, sino que han diseñado así lo que tiene que ser nuestro futuro. Hay una conciencia de la crisis y de lo que nos estamos jugando. Nos quieren hacer creer esa perspectiva de que serán tres o cuatro años malos, y volveremos a la senda del crecimiento. No se lo cree nadie. O somos conscientes de que empezamos a recorrer nuestro propio camino y avanzamos en un proceso soberanista, que nos permita generar otra Euskal Herria. O nos dejamos arrastrar por lo que está pasando, que es lo mismo que dejarnos sin un futuro digno.

¿Por qué no termina de caer el capitalismo con tantas crisis que ha sufrido y sufrirá?
Porque el propio capitalismo y su evolución lo que ha tenido muy claro es que depende de la concentración de poder, para que sea el capital el que en cada momento decida qué se debe hacer a favor de sus intereses. Manda, porque ese es su proyecto, y el poder político ha trasvasado ese poder al capital, que es quien manda y decide.

¿LAB seguirá la lucha en la calle tras este congreso?
Hacemos una clara apuesta por la movilización y la confrontación para poder impulsar los cambios que necesitamos, que vendrán de generar nuevos escenarios. La apuesta es reforzar los niveles comarcales y locales. Entendemos que las huelgas generales y las grandes respuestas son indispensables, necesarias y van a seguir siendo parte de la agenda. Pero estamos asistiendo a un proceso de imposición brutal del capitalismo más salvaje y eso requiere capacidad de organización y activación de la sociedad dentro y fuera de la empresa. Obviamente, apostamos por la confrontación.

¿Los sindicatos tienen futuro?
Sí. Tenemos que hacer una apuesta para tener futuro. Sin sindicatos no va haber una defensa real de los derechos de las trabajadoras y una sociedad que no garantice esos derechos no va a ser un proyecto viable.

¿Alcanzarán acuerdos con cooperativistas, autónomos, entre otros, que también ocupan el espacio laboral vasco?
Desde LAB siempre hemos reivindicado que en este país tenemos que hacer una alianza de clase, y eso supera la alianza sindical. Cada vez somos más los que estamos interesados por otro tipo de políticas, por otro modelo económico y social. Deberíamos ir generando alianzas con todos.

¿Con todos?
Con todos aquellos que estemos dispuestos a luchar por un nuevo modelo económico y social y siempre y cuando seamos capaces de generar acuerdos sobre ese modelo y el camino que hay que seguir. Obviamente hay que hacer una valoración del sujeto de clase, pero luego tiene que ampliarse. La alianza social que requiere en este momento Euskal Herria debe sumar y somos muchos quienes apostamos para ir hacia otro modelo. Estamos siendo perjudicados por estas política alineadas con el poder económico. Compartimos un interés común como es no dejarnos arrastrar por unas políticas que solo benefician a una elite económica, de la que cada vez hay más sectores excluidos.

¿El estado socialista vasco, una de las actuaciones que se presentan en el octavo congreso, sobre qué pilares debiera sostenerse?
Sobre un marco jurídico y político que garantice la unidad y la plena soberanía de Euskal Herria y sobre un modelo socialista que se debe construir sobre Euskal Herria. Pensamos que tiene que ser un proceso progresivo, tanto definiéndolo como construyéndolo, pero sobre todo bajo el pilar de que el Estado tiene que estar al servicio de la gran mayoría social trabajadora.

¿En qué se traduce?
Hablamos de cosas tan importantes en este momento como recuperar el control de la economía, un modelo de hacer política que sea verdaderamente democrático y de ir construyendo un modelo económico que te permita ser soberano, endógeno que no te haga depender de factores externos y, sobre todo, de factores financieros.

Si la lucha es el objetivo necesario para esa transformación, ¿la unidad de acción sindical es necesaria?
Y de hecho, hacemos una apuesta decidida en el congreso por generar una alianza táctico-estratégica en el sindicalismo abertzale que nos permita ser, en primer lugar, pilar fundamental en el proceso de cambios políticos y sociales que necesitamos. Y en segundo lugar, tener una vocación hegemonista para que sea el sindicalismo de clase en Euskal Herria y con un proyecto de país en el que de verdad sea determinante el papel que tienen que jugar los trabajadores y las trabajadoras en este proceso. Por lo tanto, no solo pensamos que la alianza es necesaria, sino que la unidad de los sindicatos abertzales es la única que va a responder a las necesidades de este país y es un eje estratégico.

¿Por qué es tan frágil la unidad con ELA en este momento?
Porque no hay ningún tipo de acuerdo en ese sentido. Ni en el papel que tenemos que jugar los sindicatos en estos momentos ni, sobre todo, en la estrategia con la que se tiene que dotar el sindicalismo abertzale. Esa falta de estrategia ha traído que la mayoría sindical se rompa. Lo que nos parece más grave, si cabe, es que la falta de debate sobre esa estrategia es la que no está permitiendo llegar a acuerdos suficientes entre ambos.

¿Se va a poder superar este desencuentro?
Sí, si hay una apuesta decidida sobre el papel que el sindicalismo abertzale tiene que desarrollar en esta fase política y económica en Euskal Herria.

El secretario general de UGT Euskadi, Dámaso Casado, piensa llegar a a un acuerdo con ELA y LAB en la unidad de acción. ¿Habrá acuerdo?
El problema de UGT es que no tiene oferta real para los trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria. Si no tienes una oferta es difícil que la tengas para los sindicatos. No le vemos ninguna virtualidad a lo que UGT está diciendo. Lo vemos más como pura propaganda.

Los gobiernos de Gasteiz e Iruñea están aumentando la deuda ¿le parece grave?
Grave es que se estén endeudando cuando están recortando servicios públicos, prestaciones y modelo social. Lo hacen así para hacer las mismas políticas que han generado la crisis y están profundizando en ese deterioro como consecuencia de ese desvío que se hace hacia el sistema financiero. Eso es grave. Permiten a los bancos especular con la deuda pública, que son los que han generado esta crisis pero no adoptan medidas para salir de la misma y mucho menos que permitan proteger a la sociedad y a los trabajadores.

Sustituyó a Rafa Díez, que está en la cárcel por buscar, junto a otros militantes abertzale, una solución para este país.¿Qué supone para usted?
Será hacer el primer congreso sin la presencia de Rafa Díez. Va a estar presente. Su intervención estará presente. Lo que demuestra que lo que para algunos estamos en una Euskal Herria normalizada, dista mucho de serlo. Se sigue encarcelando y penalizando a responsables políticos por hacer apuestas decididas por un proceso político en Euskal Herria. Nos queda mucho por superar el conflicto y sus consecuencias. A nosotros nos supondrá tener una razón más para asumir nuevos compromisos en ese proceso de resolución que necesitamos.

¿Irlanda es referente en el ámbito político y Suráfrica en el sindical?
En lo sindical hemos mirado a Irlanda, a Suráfrica, y a otros países como Uruguay y Grecia. Decimos que el proceso de Euskal Herria tiene que tener sus referencia propias. Una semejanza sin embargo con esos casos es la participación social y las características de los agentes sociales y el movimiento popular en el proceso. Miramos para aprender y Suráfrica es un ejemplo interesante, por la estrategia entre ámbito político, sindical y juvenil. Han hecho su camino. Los ámbitos sindical e institucional han estado tanto de acuerdo como en desacuerdo. Se pueden sacar conclusiones.

¿Patxi López debe adelantar las elecciones?
Si no va a tomar ninguna medida, que no la va a tomar, para defender los intereses de Euskal Herria ante lo que va a traer este rescate, lo que tiene que hacer es irse a casa, dimitir y no presentarse a las siguientes elecciones.

 

 

 

abordarlas coherentemente desde un punto de vista nacional y de clase».Si hay sindicatos que quieren luchar, los trabajadores luchan».

 

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