10/02/2013

Entrevista con la mítica guerrillera del ELN boliviano, Loyola Guzmán

 

 

Loyola Guzmán, ex guerrillera del Che Guevara en Bolivia, destacó la importancia que el mítico comandante otorgaba a la red urbana de apoyo en todo el país, se dijo crítica de la actual gestión del presidente Evo Morales, pero destacó los avances que se están produciendo en América Latina como fruto central de la derrota de las dictaduras. Resumen Latinoamericano la entrevistó en Buenos Aires, adonde llegó desde San Martín de los Andes, después de participar en un acto de homenaje al Che organizado por el Museo La Pastera, donde también intervino el secretario general de ATE, Julio Fuentes.

 

 

 

Guzmán, a quien el Che, tras un encuentro en la montaña, le encargó con Tania el desarrollo de una red urbana de apoyo a su grupo guerrillero en enero de 1967, rechaza la reducción de la estrategia de Ernesto Guevara al “foquismo” y no oculta cuanto afectó a ese proyecto “continental” la deserción del Partido Comunista de Bolivia, encabezado por su secretario general, Mario Monje.  

 

 

 

“La lucha como la planteaba el Che era continental, su meta era la Argentina, para eso se realizaba la lucha en Bolivia, y con compañeros peruanos para continuar la lucha guerrillera que se había iniciado en Perú?”, precisa la dirigente en un reportaje de visita en Buenos Aires tras haber participado en La Pastera, Neuquén, de una Semana del Che para recordar su paso junto a Alberto Granado por esa localidad cordillerana.

 

 

 

Extremadamente humilde, y en voz baja pero firme, subraya, “contrariamente con lo que dicen sus seguidores, muchos que han dicho que eran foquistas, que el Che “tomó a la guerrilla como un grupo que empieza, pero no cree que iba a hacerlo todo”.

 

 

 

“Yo creo que en las instrucciones para crear la red urbana, que mandara trabajar en Sucre, en Potosí, las minas, en Santa Cruz, Cochabamba y en La Paz, indica que había que tener una organización en contacto con los diferentes sectores. Demuestra que un grupo solo no puede hacer nada si no tiene el apoyo de los trabajadores”, afirma.

 

 

 

Loyola integró junto a Coco e Inti Peredo parte de la dirigencia de la Juventud Comunista, inicialmente encargados del apoyo a la guerrilla por ese partido, con el que rompen y se suman a las huestes del Che cuando su secretario general deja de respaldar ese proyecto.

 

 

 

“La deserción de Monje en cierta medida afectó, porque el partido estaba organizado en todo el país y tenía mucha influencia en las direcciones mineras, fabriles y en los sindicatos de aquella época y naturalmente que fue una desventaja tener que comenzar de cero a hacer una organización nueva”, puntualiza.

 

 

 

Agrega que para ella “el encuentro con el Che fue una gran sorpresa, porque en esa época se hablaba que había tenido divergencias con Fidel Castro, que estaba preso, que lo habían asesinado, incluso. Eso nos dio mucha confianza, porque habíamos decidido que la revolución en Bolivia era con la lucha armada”.

 

 

 

Guzmán destacó la importancia de haber elegido como lugar, originalmente pensado como retaguardia “de esa guerrilla, que actuaría en la zona” la proximidad de la ciudad de Camiri, principal centro petrolero de Bolivia, pero reconoce que estaba “poco poblada ese ·rea rural” y que “había un pacto militar-campesino, impulsado por el presidente general René Barrientos”.

 

 

 

Un pacto, afirma, que “anuló al campesinado de los valles y altiplano por muchos años en su desarrollo sindical y revolucionario”, pero también recuerda el apoyo de los mineros de Siglo XX, que dieron un día de su jornal para la guerrilla, pero luego fueron masacrados en la noche de San Juan (23 de junio)”.  Señala que “mueren muchos compañeros y otros van presos. Lo más importante para el gobierno fue el hecho de haber logrado con éxito desarticular una reunión que iba a coordinar el apoyo a la guerrilla”

 

 

 

Loyola Guzmán apunta que en el accionar insurgente se producen algunos hechos “que rompen el trabajo que se había planificado”. Cuenta que la guerrillera Tania que era el puntal central para el trabajo de información en La Paz, se queda en la zona del campamento  insurgente y es descubierta. Luego se enferma y tiene que salir con otro grupo guerrillero que se divide de la columna central) Sumado a la falta del apoyo del Partido Comunista, se genera un debilitamiento muy grande, que se refleja en que se rompió el contacto con la columna guerrillera.”

 

 

 

Otro factor que jugó en contra fue  que el ejército rápidamente recibe el apoyo de los “boinas verdes” estadounidenses que tenían la experiencia de haber luchado en  Vietnam. “Ellos llegan para asesorar y entrenar a los soldados bolivianos para la represión en las ciudades”, cuenta Loyola.

 

 

 

En un momento “caen en poder de las fuerzas armadas dos guerrilleros que desertan y en ese momento se descubren los depósitos donde se guardaban documentos, medicinas, víveres. Eso significa un gran golpe a la columna guerrillera”.

 

 

 

Guzmán es detenida y torturada en septiembre de 1967 en La Paz, y estuvo presa hasta julio de 1970, cuando es liberada con otros nueve presos políticos canjeados por dos rehenes del nuevo intento guerrillero de Teoponte, brutalmente masacrado por el general Alfredo Ovando Candia, quien pidió que no hubiese “ni presos ni heridos”.

 

 

 

Tras el golpe de Hugo Banzer, que derroca al general populista Juan José Torres, se desata una represión generalizada, en la que vuelve a ser detenida entre 1972 y 1974, y queda en libertad vigilada.

 

 

 

“Pese a la centenaria diferencia por el mar con Chile, Banzer se une a Pinochet, y con apoyo de las dictaduras de Brasil y Paraguay, comienza el intercambio de presos, que en el 75 ya es parte del Plan Cóndor” de coordinación represiva en el Cono sur, recuerda. 

 

 

 

Desde el 78 Guzmán integra la organización de derechos humanos Familiares de Asesinados y Desaparecidos por las dictaduras de Bolivia que luego forma parte de una Federación latinoamericana, y desde esa experiencia saluda el enjuiciamiento de genocidas en la Argentina, pero sostiene que “lamentablemente en mi país no hay eso”, ni siquiera bajo la presidencia de Evo Morales.

 

 

 

La dirigente critica, en general, “la distancia entre la teoría y la práctica” del actual mandatario boliviano, y cuestiona el modo en que se aprobó la nueva Constitución (ella integró esa Asamblea Constituyente), así como “las marchas y contramarchas” con los pueblos originarios del Tipnis (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure).

 

 

 

Sin embargo, con respecto a la situación de América Latina, destaca que han llegado al poder “fuerzas nuevas o que nunca habían gobernado, como resultado (común) de la derrota política y económica de las dictaduras”, pero también de “los gobiernos posteriores de concertación y conciliación, que tampoco dieron solución”.

 

 

 

Guzmán enfatiza que esas nuevas fuerzas “no responden a un esquema o una fórmula única” y que “son realidades distintas y cada una está avanzando dentro de lo que puede”.

 

 

 

                                                                                  

 

 

 

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