29/04/2014

Entrevista al Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel

El Premio Nobel de la Paz y presidente de la SERPAJ (Servicio Paz y Justicia) dialogó con El Trabajador del Estado sobre el rol de los organismos de Derechos Humanos, las deficiencias en el Poder Judicial, soberanía alimentaria, extractivismo contaminante, la Tragedia de Once, la designación de César Milani al frente del Ejército y más.

¿Cuáles son las cuentas pendientes de la democracia en materia de Derechos Humanos?

Hoy tenemos problemas territoriales de los pueblos originarios, sectores violentados por la marginalidad, la mega minería y numerosas cuestiones relacionadas el medio ambiente, el difícil acceso a los medios de comunicación, etc. Y un ejemplo de conflicto actual es que los gobiernos, tanto Nacional como provinciales, no quieren dar a conocer los acuerdos que tienen con las empresas extractivistas que operan en nuestro país, que por cierto son devastadoras y no vienen a desarrollar sino a explotar. Porque no olvidemos que hay una gran diferencia entre explotación y desarrollo.

Obviamente, por las circunstancias que vivimos en la dictadura se centró mucho la política de Derechos Humanos (DD.HH.) en el secuestro y desaparición de personas en aquella época, que sin duda fue la más oscura y trágica.

Sin embargo, con el advenimiento de la democracia comenzaron a abrirse otros espacios. Hay que entender que no todos los organismos de DD.HH. son iguales: Aunque respete pero no lo comparta, muchos organismos acotaron su activismo a esa época, surgieron a partir del dolor de la situación que se vivió en aquellos años. Otros, como el SERPAJ, venimos trabajando como organismo continental y tomando los temas de forma integral, sin limitarnos al periodo del 76 al 83. Tenemos otra visión de la política de DDHH, más amplia, y esta es la gran diferencia.

 

En los últimos años varios organismos de DD.HH. tuvieron un acercamiento al Gobierno, ¿qué consecuencias trae aparejado esto?

Hay organismos de DD.HH. que fueron cooptados por el Estado debido a cierta afinidad con políticas del actual Gobierno y, en otros casos, mediante recursos. Pero en general se trata de espacios acotados a la época de la dictadura: como el caso de Abuelas, Madres, etc. Se trata de decisiones políticas.

Sin embargo, nosotros creemos que los organismos de DD.HH. deben ser independientes de cualquier partido político, incluyendo del que gobierna actualmente, de los que van a venir y de los que se fueron. De esta manera podemos lograr una mayor autonomía y, a fin de cuentas, impedir la pérdida de identidad de los valores.

 

¿Y existe autonomía dentro del Poder Judicial?

Una de las cosas que el país necesita es una reforma del Poder Judicial. Muchas veces los magistrados están condicionados por el poder político o son dependientes del mismo. Es más, son pocos los jueces independientes, ya sea por presiones, amenazas, intereses económicos.

Creo que  hay que fortalecer las instituciones democráticas para que funcionen como corresponde. Por ejemplo, en el caso de las drogas o la trata de personas vemos complicidades –tanto judiciales como policiales, pero a fin de cuentas institucionales- porque sino en Argentina no crecerían tanto estos flagelos. Y esto es alarmante.  ¿Cuáles son los límites para que estas instituciones realmente trabajen realmente al servicio del pueblo? Este es un problema que todavía no está resuelto en nuestro país. Los organismos de DDHH independientes podemos decir y denunciar, pero después las decisiones las tiene el Gobierno. No podemos reemplazar al Gobierno, que tiene que asumir su responsabilidad.

 

Por ejemplo, en relación al caso de los trabajadores condenados de Las Heras…

Ese proceso judicial no tuvo una investigación adecuada ni una verificación correcta. Además, se trata de una condena muy dura.

 

Participaste del acto homenaje para exigir justicia por la Tragedia de Once…

Estuve acompañando a los familiares y amigos que pedían Justicia. Pero lo mas grave sobre esto es que los ferrocarriles siguen siendo un desastre. Yo viajo todos los días en tren y a veces tardo hora y media para llegar a mi casa desde Retiro o, peor aún, no llega.

Las privatizaciones que vivimos en los 90 desmantelaron el país. Ferrocarriles, YPF, aerolíneas, todos fueron fracasos terribles y rotundos. Fue una cosa verdaderamente dolorosa que implicó la pérdida de soberanía y la entrega del patrimonio del pueblo sin su consulta. Imaginate que en el caso del fracking en Vaca Muerta, ni siquiera informan los tratados con Chevron. Esos tratados dicen que nos sometemos a los tribunales de EE.UU. y Francia, entonces me pregunto ¿cuál es la soberanía nacional? Es una aberración total. Y lo hace el Gobierno Nacional, que después nos habla de defender el proyecto nacional y popular, ¿Y qué es el proyecto nacional y popular? Después de haber sido una venta fraudulenta, se renacionaliza parte de YPF pagando una indemnización enorme. Entonces, YPF y Aerolíneas Argentinas fueron vaciadas por el capital privado y encima después hay que indemnizarlos.

 

¿Crees que existe una utilización política de los DD.HH.?

A los Derechos Humanos los han bastardiado. En el caso de la Secretaría de DD.HH., por ejemplo, van a Formosa pero no arreglan nada para los Quom. Al contrario, van y apoyan al gobernador Insfran que los reprime.

Ahora quieren apropiarse del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) para vaciarlo, liquidarlo y convertir a la ex ESMA en un bunker kirchnerista. Y no permiten ningún ente autárquico, autónomo a sus intereses.

 

¿Hay un intento por disciplinar al que piensa distinto?

Hay que hacer un llamado a la reflexión porque si hoy vos pensás distinto al Gobierno te toman como un enemigo. Y es buena la diversidad, no la uniformidad. Con la uniformidad nunca construimos. Todo esto nos busca llevar al monocultivo de las mentes, y guarda que a la mente te la quieren llenar de tóxicos.

 

A veces pareciera que sólo el Estado puede vulnerar los derechos ciudadanos, ¿Y los grandes capitales privados?

Fijate que con el monocultivo de la soja y los agrotóxicos, el Estado no hace nada. Incluso la Presidenta aplaudió la llegada de Monsanto con bombos y platillos, cuando se sabe que es una empresa llena de juicios por los perjuicios que provoca a la población: como son el incremento de los casos de cáncer y la destrucción de las economías regionales. Está claro que el Gobierno persiste en esto pensando únicamente en los intereses económicos.

Por ejemplo, con la 125 no discutían la calidad de vida y de producción, sino que se trataba de quién se quedaba con la torta.

 

¿En Argentina se puede alcanzar la soberanía alimentaria?

Tiene que haber criterios de producción, de diversificación y no de promoción de los monocultivos. Fijate que se están cerrando tambos porque el frente sojero no para de avanzar.

Una economía diversificada para una soberanía alimentaria tiene que ser racional y apoyarse en los pequeños y medianos productores rurales.

 

¿Cuál es tu posición respecto de la designación de Cesar Milani?

Fui uno de los primeros en decir: “Tenemos esta información, investiguen”. No dije que sea culpable. En aquel momento el CELS salió pataleando, hasta que luego lo empezó a repensar y se dio cuenta de que sí, estábamos del lado de la lógica.

PRENSA ATE

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