06/03/2013

El gran sacrificio de Hugo Chávez

Qué significa para nuestros pueblos Hugo Chávez? Por qué su partida golpea tan fuerte en el corazón de los más humildes?

Qué cambios generó este hombre, que en muy poco tiempo logró sacudir las entrañas del continente latinoamericano y caribeño?

Todas estas preguntan se agolpan como un torbellino, doloroso, desgarrador, cuando queremos evocar en caliente lo que Chávez ha ido construyendo, sobre todo con voluntad política y una descomunal valentía, pero también con una visión estratégica de por qué caminos hay que transitar si realmente se quiere derrotar a los enemigos que tanto mal han hecho en el continente.


Chávez supo conectar como muy pocos lo han hecho (Evita, el Che, Fidel, entre ellos) con las reivindicaciones de los “condenados de la tierra”. Él interpretó sus tristezas por comer mal y poco, sus desesperaciones de vivir en casas de cartón, la pena insalvable de que los hijos e hijas se murieran por falta de atención médica, o la carencia de cualquier tipo de atención educativa.Toda esa rabia que se hizo grito en febrero de 1989 con el Caracazo y que ayudó al otrora Teniente Coronel Chávez a darse cuenta que en esos gestos de pedido de ayuda estaba encarnada la Patria sin dobleces ni mentiras, esa que no figura en los manuales, pero que se la encuentra caminando por las calles polvorientas de los barrios de Catia, Petare o el 23 de Enero, en la Caracas profunda.


Chávez comprendió, y supo manifestarlo durante todo su mandato, que hay que ganarle tiempo al tiempo, que las carencias de los de abajo no esperan, y que la recuperación de la participación política popular se hace y no se declama. Por eso, supo impulsar una asamblea constituyente, que como nunca, incluyó a todos los segmentos de la Nación, sentando las bases de un edificio revolucionario sólido y esperanzador.


Luego, vinieron en cascada todas las reivindicaciones sociales que, salvo la Revolución cubana, ningún proceso político había logrado realizarlas con tanta profundidad en tan poco tiempo. Alfabetización, misiones de salud, acceso pleno de los sectores populares a las universidades, desarrollo de consejos comunales.

El lento y necesario aprendizaje de hacer el socialismo y no proclamarlo solamente.

Por otro lado, el Comandante abrió las puertas a la integración latinoamericana y caribeña, fue convenciendo uno a uno a sus pares de que la única tabla de salvación para no ser devorados por el capitalismo salvaje y las continuas injerencias imperialistas, era la unidad continental. Así se derrotó al ALCA y junto con Cuba, se alumbró el nacimiento de ALBA.

Cuando aún le quedaba por hacer, surgió –el tiempo dirá si no fue provocada- la terrible enfermedad.

Aún así, no dudó en realizar un último gran sacrificio, y aguantando el dolor físico, salió a pelear exitosamente en octubre, un nuevo mandato presidencial.

Ahora, que ya no está físicamente y que su partida, indudablemente deja un hueco inmenso de llenar, nadie puede dudar que el legado de Chávez, y sus ideas de “Patria y poder para el pueblo” permanecen y se agigantarán con el próximo triunfo de Nicolás Maduro. ¿Que el imperialismo no cesará en sus embates?, por supuesto. ¿Que intentarán desestabilizar todo lo andado?, desde ya. Pero Chávez dejó una enseñanza que ahora más que nunca se transforma en clave fundamental de la victoria: la Revolución se hizo, se consolidó y se defenderá a futuro, con el pueblo en la calle. Será el mejor homenaje que Venezuela y Latinoamérica toda puedan ofrecer a quien inmoló su vida por dar más a los que menos tienen y combatir en todos los terrenos a quienes siembran miseria, hambre y muerte.

Carlos Aznárez

 

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