18/02/2016

Denunciar a las grandes marcas internacionales

¿Por qué trabajan estos niños?


Tema delicado para las grandes
empresas, que sin embargo son el último eslabón de la cadena de
producción, justo antes del cliente. Apple, Microsoft, Sony y Samsung,
por nombrar solo algunas, se defienden recordando la imposibilidad de
rastrear el origen de los materiales desde sus proveedores. Amnistía
Internacional y Afrewatch con la publicación de este informe esperan
demostrar que las empresas se equivocan, ya que ambas ONG han
conseguido, sin grandes problemas, llegar hasta los orígenes de las
mercancías.

¿Pero qué pasa con el cobalto, el valioso mineral que
hace que las multinacionales cierren los ojos ante las condiciones de
su extracción?

El dióxido de cobalto se utiliza para desempeñar el rol
de cátodo en las baterías de nuestros teléfonos y otros objetos de
conexión. Por lo tanto es esencial para el funcionamiento de estos
modernos objetos de confort y para el beneficio de las empresas de
marketing. Un mineral presuntamente tóxico cuyo nombre se deriva de la
palabra “Kobold”, que designa a un espíritu maligno que se aparece en
las minas, según la tradición germánica.

¿En qué condiciones?


En
2014 se estimó en 40.000 el número de niños que trabajan en las minas
de Katanga, una provincia de la República Democrática del Congo, país
responsable de más del 50 % de la producción de cobalto del mundo. El
informe de Amnistía Internacional y Afrewatch cita ejemplos de
niños obligados a trabajar desde los 9 años. A menudo trabajan más de 12
horas al día, transportan cargas pesadas, sin ningún tipo de protección
para la extracción de un mineral peligroso. Por último la rentabilidad
es escasa para los niños de la RDC, ya que pueden esperar un salario
diario de entre uno y dos dólares. Bien poco por sacrificar su salud y
su educación.

 “A veces pasé más de 24 horas en los túneles de
las minas. Llegaba por la mañana y no salía hasta la mañana siguiente.
Tenía que hacer mis necesidades en la mina. Mi madre adoptiva quería
mandarme a la escuela pero mi padre adoptivo no estaba de acuerdo y me
envió a trabajar a la mina”, cuenta Pablo, huérfano de 14 años empleado
desde hace dos años en las minas.


¿Cuáles son las iniciativas emprendidas?


Si
bien no hay duda de que el trabajo infantil debe ser combatido
por todos los medios, las políticas locales a menudo son poco
voluntariosas para lograr resultados significativos y la sociedad civil
debe tomar el relevo. La ONG Afrewatch, promotora del informe y basada
​​en la RDC, trabaja por una explotación justa y equitativa de los
recursos naturales en África, intentando que las empresas y los estados
se vuelvan más responsables. Una misión que pasa por intensas campañas
de sensibilización.

Preocupado por la responsabilidad social de
su empresa, desde 2013 el diseñador y empresario holandés Bas van
Abel intenta cambiar desde dentro la industria de los teléfonos
móviles. Para ello ha lanzado la primera marca de teléfono “justo”, el
denominado “fairphone”. Este teléfono está diseñado para ser resistente y
fácil de reparar, garantiza una vida útil superior a la de otras marcas
y por lo tanto necesita menos materia prima. Por otra parte se señala
que la línea de producción se mejora continuamente y los subcontratistas
deben respetar las exigentes normas sociales establecidas por la
empresa.

Por su parte Dominique Ouattara Nouvian, primera dama de
Costa de Marfil, se comprometió contra el trabajo infantil como
presidenta del Comité Nacional de Vigilancia y Lucha contra la Trata, la
Explotación y el Trabajo Infantil (CNS) y como presidenta de la
Fundación Niños de África. El programa de esta última es la
sensibilización de las familias, el cuidado y la escolarización de los
niños víctimas de la trata y la explotación. No es por casualidad que
esto ocurra en el país que se caracteriza por sus avances significativos
en la lucha contra el trabajo infantil. Un éxito que el Departamento de
Estado de Estados Unidos que se ocupa de la lucha contra el tráfico de
seres humanos formalizó mediante la reclasificación de Costa de Marfil
en la categoría 2.

El bad buzz* como arma letal


Aunque
todas estas iniciativas tienen un impacto positivo, sin embargo existe
la preocupación de que solas no son suficientes para superar
este flagelo. Las políticas estatales más firmes serían
obviamente bienvenidas, pero no es todo. Recientemente la marca
de prêt-à-porter sueca H&M fue señalada por una ONG británica,
Business and Human Rights Resources Center (BHRC), que reveló que uno de
los proveedores del grupo contrataba ilegalmente en sus talleres turcos
a niños sirios refugiados. Por miedo al bad buzz, la marca sueca ha
decidido romper toda asociación con el proveedor en cuestión y reafirmó
su compromiso total con la lucha contra el trabajo infantil.

Un ejemplo
entre muchos que demuestra que esta batalla se ganará en primer lugar
en el terreno de la comunicación. Sacando a la luz por medio de un mayor
rastreo de los vínculos entre las grandes empresas occidentales y los
niños trabajadores de los países pobres y publicando los nombres de las
marcas en la prensa a las empresas no les quedará más remedio
que reaccionar y actuar.

* El bad buzz es una campaña de
desprestigio, que generalmente se desarrolla en internet y en las redes
sociales, contra una marca o empresa debido a sus malas prácticas o
servicios deficientes, con mucha capacidad potencial de dañar a dicha
marca o empresa.

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