28/09/2016

Cuba ya ha vencido al Bloqueo, sólo falta que Estados Unidos lo reconozca

El próximo 26 de octubre, frente a otra
cita en la ONU, esta imagen va a volver a recorrer el mundo demostrando
cuánto de hipocresía y cinismo hay en los dichos de Obama. que no ha cumplido
ni una sola de las promesas efectuadas públicamente y que afectan a Cuba. Allí
está como ejemplo la anunciada flexibilización de relaciones, que quedó sólo en
un enunciado y en la apertura de una embajada plagada de espías que tratarán de
inmiscuirse en la política interna de la Isla, a lo que se suma la Base Naval
de Guantánamo que sigue usurpando territorio cubano como desde hace más de
un siglo y que ha convertido ese sitio en una cárcel de exterminio.


De todas estas agresiones injustificadas, salvo
por el anhelo expansionista norteamericano, el Bloqueo sigue siendo la mayor
afrenta. No sólo porque medio siglo de asfixia contra la población cubana
es algo inenarrable por todas las consecuencias que genera, sino que demuestra
la impunidad que hay detrás de esta medida unilateral. Bloqueo es ni más
ni menos que otra forma de guerra. Ha generado carencias inimaginables, ha
provocado muertos, ha edificado un muro simbólico de angustia para la población
cubana, y ha servido para construir, como aspecto positivo pero no deseable
para ningún habitante del mundo, una cultura de resistencia gigantesca,
heroica, invencible.


Es evidente que la presencia de EE.UU de cuerpo
presente o a través de sus representantes locales, es un mal que se ha
expandido por todos los territorios de Nuestramérica, pero si a eso se le suma
sufrir en carne viva las carencias que genera día a día un Bloqueo, el
escenario que se abre es atroz. Se trata de más de 50 años de falta de alimentos
y medicinas, el cierre a cal y canto de las fronteras económicas con otros
países, la imposibilidad de conseguir repuestos para las maquinarias que se
deterioran o los transportes que facilitan el desplazamiento de un lugar a
otro, la falta de cemento para edificar viviendas o la no provisión de insumos
escolares, material para fabricar papel o incluso las restricciones impuestas a
quienes desean hacer donaciones solidarias para menguar tanta agresión.


Más aún, Cuba no puede, como otros países
utilizar el dólar en sus operaciones comerciales, ni recibir de terceros países
-que se hallen dispuestos a romper el Bloqueo- ningún tipo de mercaderías ni
productos que posean más del 10% de componentes norteamericanos. Se ha llegado
incluso a castigos bochornosos como impedir que desde Cuba viajen partidas de
vacunas contra la meningitis u otras enfermedades y que podrían salvar miles de
vidas en naciones subdesarrolladas que no las poseen, y sin embargo la obtusa
mentalidad de un funcionario norteamericano lo impide en base a las estrictas
reglas del Bloqueo. Igualmente, cientos de personas, muchos de ellos niños y
niñas cubanas han fallecido por falta de un medicamento que se puede comprar en
cualquier farmacia o laboratorio ubicado a 90 millas de Cuba, en la península
de la Florida. Incluso se ha dado infinidad de veces el caso de que apelándose
a la solidaridad pueblo a pueblo, ciudadanos norteamericanos o familiares
cubanos que viven en Miami han adquirido esas medicinas y al querer
enviarlas o pasarlas personalmente por la aduana estadounidense, les han sido
decomisadas para cumplir con el maldito Bloqueo.

 

Con todas estas “enseñanzas” de muerte que
el Imperio ha generado en tantos años, el pueblo cubano ha sabido autoconstruir
una coraza que con el tiempo se ha convertido en ejemplo de vida. De cada
restricción se ha derivado el desafío de reemplazar lo que no se tiene por un
sucedáneo que facilite seguir viviendo. En Argentina es muy común frente a un
impedimento para realizar una tarea solucionarlo con la frase “lo atamos
con alambre”, que quiere decir “lo haremos de cualquier manera pero lo
haremos”. Eso es precisamente lo que la creatividad asombrosa, surgida de la
necesidad de cada cubana y cubano, sigue desarrollando. Significa reemplazar
con genéricos todo lo que se necesite para el día a día. Pero en medio de
carencias impuestas por el Imperio, Cuba no ha dejado un minuto de crecer como
proceso revolucionario que atiende las necesidades de su población. La
preocupación por la salud, la formación educativa, la puesta en marcha de
decenas de actividades culturales, deportivas y científicas y sobre todo
la exportación solidaria de médicos y alfabetizadores a los rincones más
lejanos del Tercer Mundo (e incluso hacia países que hacen gala de “desarrollo”
y descuidan a su propia gente) han hecho de la Isla una
referencia internacional de excelente gestión e internacionalismo
solidario.


Sólo a manera de ejemplo para ratificar lo
dicho, en un área tan sensible como la medicina Cuba está entre los primeros
países del mundo que investigan y dan respuestas al tratamiento de la más letal
de las enfermedades, el cáncer. 

 

Al uso impuesto internacionalmente desde Cuba
del veneno del alacrán azul para la cura del cáncer, la innovación más reciente
es la vacuna CimaVax*, creada por investigadores del Centro de Inmunología
Molecular (CIM) de la Habana, que actúa sobre el factor de crecimiento de las
células cancerosas para impedir que la enfermedad se extienda. Se puede
utilizar para tratar a pacientes de cáncer de pulmón y como medida preventiva
para personas con alto riesgo de sufrir la enfermedad. También están el
Racotumomab y el VSSP, en fase de investigación avanzada y que cambiarían por
completo el escenario para enfrentar a ese flagelo. En esa misma línea
preventiva la gente del CIM se enorgulleció de anunciar otros dos logros: un
tratamiento para úlceras del pie diabético, y otro para tumores en la cabeza y
el cuello en fase avanzada.

 

¿Se puede pedir un ejemplo mayor que el
demostrado por Cuba para -en medio del Bloqueo- enviar brigadas médicas a
Africa a luchar contra la fiebre del Ébola? Miles de voluntarios se anotaron
para hacer ese viaje sabiendo que la muerte podía esperarlos en cualquier sitio
de ese sufrido continente. De tal calidad y compromiso fue esa gestión que
hasta el propio gestor del prolongado asedio contra Cuba, debió
reconocerlo.


Allí donde hay un poblador humilde que sufre
desatención, por más complicado que sea llegar hasta él, siempre un médico o
médica cubana habrá de intentarlo. Se irá a vivir con esos condenados de la
tierra y procurará salvarles la vida, como lo hizo en Pakistán o en Haití
después de sendos terremotos.

 

Así es Cuba y su pueblo, así los educó la
Revolución y el ejemplo sacrificado del Fidel, del Che, de Raúl, de Vilma
Espín, de Haydée Santamaría o de Celia Sánchez, por solo citar a algunos de los
forjadores de una Nación que venció al imperialismo, desarrolló el socialismo y
se apresta a derrotar nuevamente a quienes se atreven a persistir en un Bloqueo
que todo el mundo -nunca mejor dicho- repudia.

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