04/07/2016

¿Cómo será Argentina con dos bases militares de Estados Unidos?

Va en camino a eso en función
de los acuerdos que el actual gobierno de Mauricio Macri ya ha puesto en marcha
a través del Ministerio de Defensa y que consisten en instalar, en principio,
dos bases de la NSA (Agencia de la Seguridad Nacional) en Misiones y Tierra del
Fuego, y además generar misiones de intercambio con tropas norteamericanas para
ejercicios conjuntos tanto en el territorio como en otros países de
Latinoamérica. De esta manera, el actual gobierno efectiviza el giro
notoriamente entreguista en política exterior, alejándose de la CELAC, Unasur y
los BRICS. También hace caso omiso de las recomendaciones dadas por el titular
de la Unasur, Ernesto Samper, de que ya es hora de que las bases
norteamericanas “se retiren del continente”. A la vez, tanto Macri como su
canciller Susana Malcorra, embisten contra Venezuela y los países del ALBA y
reinstalan las relaciones carnales con EEUU, pidiendo sumisamente ser parte de
la Alianza para el Pacífico, coalición de países que no tratan sólo temas
económicos sino que ponen en marcha por acción u omisión acciones
intervencionistas de gran calado.


En ese marco, todo indica
que lo que en su momento intentó efectivizar el ex gobernador kirchnerista del
Chaco, Jorge Capitanich, en las instalaciones del aeropuerto de esa provincia y
que fue paralizado producto de la movilización popular y el buen tino de
algunos funcionarios de la Cancillería local, ahora cobra cuerpo para
realizarlo en dos zonas estratégicas a nivel geopolítico y que afectarían
profundamente a la soberanía nacional. Decir Misiones es hablar de la Triple
Frontera y del Acuífero Guaraní, una de las fuentes de agua más importantes del
mundo, y también un territorio que, desde Ronald Reagan en adelante, siempre
despertó apetencias en Washington. Tanto que en una oportunidad, Georges Bush
hijo, estuvo a punto de colocarlo como “objetivo militar a bombardear”, con la
mentirosa excusa de que allí se “entrenaban” milicianos palestinos y de
Hezbolah.


Por ello, que Macri y su
combo de cipayos hayan dado luz verde a instalar una base de radarización y
observación “para combatir el narcotráfico y el terrorismo internacional” (sic)
es una muy mala noticia, no sólo para los misioneros que ya han comenzado a
movilizarse, sino también para la convulsionada situación que hoy vive
Sudamérica. De hecho, ya se han personado varios “observadores” del Comando Sur
de EEUU y la NSA, que están recorriendo la zona y al parecer se inclinan por
que sea Puerto Iguazú (en la frontera con Brasil) el lugar para instalar este
santuario intervencionista gringo. Incluso, algunos medios de Misiones aseguran
que esta decisión ha generado revuelo entre algunos mandos militares argentinos
ya que no habrían sido consultados. Otros rumores no confirmados, pero
francamente creíbles en los tiempos que corren, indican que desde hace varios
años, ese territorio es visitado por mandos del ejército norteamericano con la
intención de observar lo que ahora está a punto de convertirse en realidad.
Algo parecido a la invasión de soldados israelíes que se está dando en el sur
argentino y sur de Chile. Con la excusa de “vacacionar” de las brutales
acometidas invasoras contra el pueblo palestino, al igual que sus pares
estadounidenses, aprovechan la ocasión para hacer “inteligencia” para Tel Aviv
sobre franjas muy codiciadas del territorio nacional.


Frente a tal panorama, y en
conocimiento de la impunidad con que en estos meses se ha movido el gobierno
macrista para arremeter contra los intereses nacionales y la propia población,
es que varias organizaciones populares de Misiones ya están planteando
nacionalizar el tema y (como ocurriera con la base fallida del Chaco) generar
en primera instancia una campaña informativa de concientización a la población
que ayude a posteriores movilizaciones in situ. También, por la vía
parlamentaria, el diputado misionero Daniel Di Stéfano ha presentado en el
Congreso de la Nación un proyecto de resolución solicitando al Poder Ejecutivo
nacional detalles sobre la instalación de dos bases militares en el territorio
argentino.


En el caso de Tierra del
Fuego, la base de “observación” y “experimentación científica” se instalaría en
las proximidades de Ushuaia, y como es fácil de entender sería un verdadero
“caballo de Troya” para incidir en un territorio altamente estratégico a nivel
geopolítico y cuyas consecuencias militares son imprevisibles ya que a pocas
millas está la base de la OTAN en Malvinas, y también el territorio Antártico
argentino, bastión también codiciado por Estados Unidos por la importancias de
los hielos continentales para la provisión de agua a futuro.


Por último, vale la pena
recordar que Estados Unidos acostumbra utilizar varias vías para llevar a cabo
su injerencismo militar: en algunos casos utiliza la excusa de “asesoramiento y
asistencia humanitaria”, generando campañas contra el dengue, el zika o lo que
se le ponga a mano. En ese marco, primero desembarcan enfermeras, médicos y
paramédicos, y luego siempre aparecen observadores militares cuyas tareas no
tienen nada que ver con los objetivos primarios anunciados. Ocurre, entre otros
países, en Honduras, en Perú, en Paraguay y en República Dominicana. En otros
casos, sin demasiados preámbulos, “arreglan” con gobiernos aliados o sumisos (o
cooptados por acuerdos económicos sustanciosos) la instalación de bases de
observación, colocando radares y otros artilugios tecnológicos de los que no
ofrecen mayor información pública. O abren, como ya lo han hecho en 36
oportunidades, bases militares en toda línea (hay 761 a nivel mundial) con
pistas de aterrizaje y despegue de aviones bombarderos y presencia de efectivos
con uniforme y armamento. Los casos de Colombia, Panamá, Perú, Chile (con su
base de “tropas de paz” en Concón), Curazao, Guatemala y varias más repartidas
en pequeñas islas del Caribe.



Ahora, el virreinato de Mauricio Macri quiere sumarse a esa peligrosa costumbre
de ceder territorio y asegurar la impunidad de la actuación de efectivos
civiles y militares estadounidenses en el norte y sur argentinos. Si no se lo
enfrenta radicalmente ahora, antes que lo pueda concretar, después no habrá
oportunidad para lamentarse por lo que no se haya hecho

 

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