25/07/2013

COLOMBIA: Entrevista al nuevo presidente de la CUT

¿Qué destacaría usted de este nuevo Comité Ejecutivo de la
CUT?

 

La ratificación de la mayoría de los miembros que veníamos
ejerciendo en el comité anterior. Igual ocurrió en las subdirectivas
departamentales. Quiere decir eso que hay estabilidad y confianza en los
cuadros de dirección. Ya el tema de la elección de los cargos es un asunto de
orden menor. Lo que se asignan son responsabilidades, el presidente es un
gerente administrativo de la política que define la CUT en su congreso y en
juntas nacionales. Tenemos como gran fortaleza Luis Alejandro Pedraza la
pluralidad ideológica, no hay hegemonismos, hay un presidente para 4 años y no
para 20 o 30, lo cual es muy positivo. Por tanto quienes asumimos la
presidencia lo tomamos como una tarea de mucha responsabilidad sí, pero más de
coordinación de un equipo que es el Comité Ejecutivo.

 

¿Sobre qué acuerdos políticos y programáticos se definió la
presidencia suya, y en general la gobernabilidad en la CUT en este nuevo
período?

 

El propósito fundamental de este nuevo comité ejecutivo es
mantener la línea trazada por el 5º Congreso, y trabajar intensamente en la
preparación del 6º Congreso, que tendrá que adecuar las políticas de la CUT a
las realidades y circunstancias del país en la actualidad y en los próximos
años, sobre todo en lo concerniente al posconflicto si hay un acuerdo de
desmovilización con las FARC.

 

¿Está decidido que el 6ª Congreso será en diciembre?

No. El congreso hay que prepararlo y fijar una estrategia a
lo largo de este segundo semestre. El proceso aún es incipiente como para
determinar una fecha.

 

¿Qué piensa el nuevo ejecutivo de la CUT frente al proceso
de negociación con las FARC?

Desde el momento en que se hizo oficial el diálogo con las
FARC en La Habana, la CUT manifestó que ve con sumo interés y complacencia el
hecho de que se inicie un esfuerzo para erradicar uno de los factores más
graves de violencia que ha tenido el país. No creo que haya alguna organización
social que no esté de acuerdo con ese propósito, porque cualquier actor de
violencia que desaparezca del panorama es importante para la tranquilidad del
país, y en perspectiva de destinar los recursos de la guerra a la inversión
social. Estamos moderadamente optimistas, pero consideramos que es necesario
que se haga ese esfuerzo y le deseamos éxito.

 

¿Y frente al gobierno del presidente Santos, cómo va la
relación?

Con el gobierno Santos podríamos decir que no hay ninguna
relación. Nosotros, tanto la CUT individualmente como en conjunto con las otras
centrales sindicales, le presentamos al gobierno una agenda y le insistimos
para que la respondiera. Nos ofreció una reunión y la cumplió, pero después no
obtuvimos más respuestas, no ha pasado nada. Es el mismo tratamiento que le
está dando a las organizaciones sociales que hoy exigen protagonizando paros y
manifestaciones. Porque este gobierno no tiene una agenda social, tiene una
política de amabilidad para atender reuniones pero sin soluciones de nada. Y
hay situaciones muy complicadas. Fecode, por ejemplo, hizo unos acuerdos con
Gobierno a través del el Ministerio de Educación, pero que no se están
cumpliendo. Hoy precisamente está reunida la junta nacional de Fecode para
definir una estrategia de movilización y presión para que le cumplan los
acuerdos. En el tema de salud, desde el Ministerio de Salud se ha planteado una
serie de asuntos que supuestamente apuntan a paliar la crisis del sector, pero
en la práctica no hay nada. Este gobierno no tiene una dinámica de trabajo que
apunte a solucionar los problemas.

 

A propósito de paros y protestas, ¿cómo ve la CUT la ola de
movilizaciones de distintos sectores que hoy sacuden el país?

En reciente reunión del Comité Ejecutivo aprobamos un
pronunciamiento respecto a ese asunto, en el que decimos que la CUT respalda de
forma incondicional todas las acciones de movilización que se están desarrollando
y a futuro se van a desarrollar para reclamar al gobierno atención a las
necesidades que cada comunidad está sufriendo. Estamos pendientes de la reunión
del 6 de agosto con organización sociales para desde ahí contribuir a dinamizar
procesos de movilización y protesta, por cuando consideramos que es un derecho
constitucional y que el gobierno, mediante el sofisma de la sindicación de
terrorismo e infiltración de la insurgencia, no nos va a acorralar ni a hacer
desistir de la lucha social. Eso no va a pasar. La CUT está comprometida en
apoyar a las otras organizaciones, como también reclamamos apoyo para las
movilizaciones nuestras.

 

Y frente a las otras centrales sindicales, ¿en qué
perspectiva actuará la nueva dirección de la CUT?

Tenemos unas relaciones muy positivas de cooperación y muto
apoyo con la CGT, y la CTC y las dos confederaciones de pensionados. Por lo
mismo vamos a mantener esa dinámica. Es un deber y una política de largo
aliento mantener nuestra presencia en el Comando Nacional Unitario.
Precisamente mañana tenemos una primera reunión, en la cual evaluaremos la
situación nacional y vamos a ver qué podemos hacer desde las centrales
sindicales en la coyuntura que vive el país.

 

¿Y en el plano internacional?

Seguir apoyando con fuerza la política de la CSA y la CSI,
que son nuestras casas mayores, con las que coordinaremos los asuntos que
tienen que ver con el campo internacional.

 

Están en la pista del carreteo del Congreso proyectos
legislativos en temas importantes para los trabajadores como la salud y las
pensiones. ¿Ahí cómo va a estar la CUT?

En la Comisión Nacional de Concertación participamos en el
análisis del proyecto de reforma pensional y siempre nuestra línea estuvo
orientada a decir que esa reforma es inconveniente para el país, que son unas
gotas homeopática en un mar de necesidades, que lo que se requiere es una
reforma integral, en el sentido de que la responsabilidad del Estado sea mayor
y que la poca que tiene ahora no se la entregue al capital privado. El ministro
la presentó al Congreso sin ser acordada en la Comisión. Hasta Asofondos estuvo
en contra. La reforma a la salud tampoco pasó por la Comisión, fue directamente
al Congreso. Estamos apoyando un proyecto alternativo sustentado por el senador
Avallaneda y el Polo, ahí nos la estamos jugando, aunque sin muchas esperanza
porque el Congreso está maniatado por el Gobierno.

 

Las elecciones en la CUT son universales y por voto directo.
Son las más democráticas pero también dispendiosas, riesgosas, y exigen buena
logística. ¿Cómo evalúa el proceso electoral de este año, que enseñanzas deja y
qué hay que corregir?

Lo primero es decir que la participación directa de los
trabajadores es la mejor expresión de la democracia en el mundo sindical. El
proceso electoral de la CUT es el único de esa clase en América Latina y el
mundo, estamos dando ejemplo de participación abierta y directa de los
trabajadores en sus cuadros de dirección. Esa es una fortaleza que hay que
defender. Estas últimas elecciones demostraron que no obstante tener carencias
tecnológicas y logísticas, los trabajadores se comportaron con disciplina y
eligieron. Pero somos conscientes de que tenemos falencias en el proceso que no
nos permiten unas votaciones más eficaces y con una dinámica transparente, que
se elimine cualquier posibilidad de manipulación o mal uso de la elección.
Vamos trabajar en ese sentido, lo importante es que el proceso es democrático y
hay que protegerlo.

 

Todo proceso electoral deja heridas y magulladuras. ¿Cómo
quedaron éstas en la CUT?

Mire, la dirigencia que está en el ejecutivo, tanto mujeres
como hombres, es muy madura política y sindicalmente. Cada corriente de
pensamiento hace los esfuerzos y se busca los espacios para ganar, y finalmente
hay que llegar a una solución. Eso entre nosotros no genera dificultes, no se
afecta la amistad y el afecto que nos tenemos. Mantenemos las diferencias de
criterios en la visión de los lo sindical y de la política, pero seguimos
siendo colegas en el Ejecutivo. Y eso es lo bonito que tiene la CUT.

 

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