14/06/2013

Che: Presente y futuro en el 85º aniversario de su nacimiento

“Aquel niño asmático y mal desarrollado, como en una ocasión
lo definiera su padre don Ernesto Guevara Lynch, que parecía imposible llegara
a convertirse en un ícono de revoluciones y pensamiento para la América Latina
y el mundo de nuestro tiempo, hoy hubiera cumplido 85 años. Pero no yace en la
muerte del olvido quien aún sobrevive en tantas mentes, su figura legendaria y
ejemplo se han agigantado en todas las latitudes que bregan por la libertad. Su
vida revive con más fuerza cada vez. Su imagen y simbolismo se erigen en la
conciencia y determinación de los que eligen ser fieles a sus ideas.

Guerrillero, padre, amigo, poeta, economista, fotógrafo,
apasionado del ajedrez, el Comandante Guevara fue un ser adelantado a su
tiempo, “el caso singular —como lo catalogara Fidel durante la velada
solemne por su fallecimiento— de un hombre rarísimo en cuanto fue capaz de
conjugar en su personalidad no solo las características del hombre de acción,
sino también del hombre de pensamiento”.

Y fue precisamente un día como hoy del año 1928, en Rosario,
Argentina, donde Ernesto Guevara de la Serna vio la luz. Su padre, constructor
civil, y su madre, doña Celia de la Serna, una mujer de carácter firme y
enérgico. Cuenta don Ernesto, en Mi hijo el Che, que desde chico no toleraba
que le impusiesen algo que considerase injusto o que lo retasen sin razón. El
asma que padeció desde los dos años era angustiosa para la familia pero,
“es posible que la misma enfermedad lo fuera endureciendo en el sentido de
aprender a dominarse y no dejarse llevar por el arrebato o la sugestión”.
Mientras, de mayor, cuando estudiaba en la Facultad de Medicina de Buenos
Aires, siempre bromista y alegre, “tenía al principiar un diálogo, una
manera un poco lenta de hablar, agilizándose a medida que tomaba calor en la
conversación. Sus ojos eran oscuros; su manera de mirar, profunda e inquisidora.
Cuando miraba escrudiñaba el alma de su interlocutor”.

Así fue naciendo la personalidad del doctor Guevara, que
luego de ponerse en contacto estrecho con la miseria, el hambre, las
injusticias y las dictaduras a las que estaba sometida América Latina, se
convirtió en expedicionario del Granma, en rebelde de la Sierra, en Comandante
de la naciente Revolución cubana y en guerrillero del mundo.

De ahí, que cuando en 1959, en una entrevista para la
revista Alma Máter le preguntaron por qué siendo argentino, había participado
en forma tan decidida en la Revolución, señaló: “Desde el punto de vista
personal rechazo toda explicación que pretenda demostrar de alguna forma, que
un extranjero puede venir a luchar en otra tierra. Para nosotros los que
vivimos al sur del Río Bravo, cualquiera de las patrias americanas es nuestra y
sobre cualquiera de ellas, podemos dar nuestra sangre en la seguridad de que
estamos luchando por nuestra patria”.

Símbolo universal de resistencia, el Che Guevara es sin duda
un baluarte que continúa naciendo en la protesta esencial contra las
injusticias y los desmanes de las sociedades neoliberales. Durante la década
del 60, el Che, como ícono de rebeldía, se multiplica en diversas partes del
mundo. Desfila junto a los estudiantes durante el Mayo Francés, en las
protestas contra la Guerra de Vietnam, y recorre los guetos estadounidenses
bajo los influjos del Poder Negro y el Movimiento de las Panteras Negras (Black
Panthers).

Su filosofía de vida
al servicio de la transformación social, su irreductible sentido humanista y su
imagen transgresora, son algunas de las claves que han borrado fronteras para
diseminar su historia de vida y su ejemplo. Eso, a pesar de que las industrias
culturales del neoliberalismo, a través de la incesante comercialización de su
imagen, han pretendido vaciar de sentido su figura de hombre honesto como
pocos, un hombre de carne y hueso que fue fiel a sus ideales hasta las últimas 

La Pastera – Museo del Che (www.lapastera.org.ar) –
14/06/2013

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