05/11/2012

ARGENTINA: La otra cuenta del caso Tognoli

 


 Basta de excusas. Esta no es la policía que heredaron…-dijo el diputado nacional Agustín Rossi, una de las principales espadas políticas del kirchnerismo, al referirse al escándalo y posterior crisis institucional que provocó en Santa Fe, la segunda provincia del país, la renuncia de Hugo Tognoli a su cargo de jefe policial porque se lo investiga por vínculos con el narcotráfico y la trata de personas.

Por su parte, el actual ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, dijo que “si la
policía sigue funcionando bajo el sistema de cajas no tiene futuro” y
ante la Legislatura confirmó que tanto Tognoli como el actual titular de La Santafesina SA, Cristian Sola, están siendo investigados por supuesto enriquecimiento ilícito.
El viernes pasado, socialistas, radicales y peronistas de varios
pelajes escenificaron una nueva hipocresía: convocaron a una reunión a
los diputados nacionales y el kirchnerismo se fue porque, según dijo, no iba a estar presente la prensa.

Mezquindades.
Declaraciones para la tribuna.
Buscar aumentar o reducir el costo político.
Corralito ideológico que quiere subordinar a los más de tres millones de santafesinas y santafesinos a la suerte individual de Tognoli y a quién es el mayor responsable entre gobiernos socialistas y peronistas que administraron la provincia durante casi un cuarto de siglo.

 En las escuelas las chicas de doce o trece años ya no sueñan con ser botineras. Ahora quieren ser narqueras…-cuenta la maestra Mabel Ríos como ejemplo existencial concreto de lo que sucede en el barrio con la naturalización del narcotráfico como herramienta económica pero también como identidad individual y colectiva.

Y agrega: “Un chico dibuja una imagen del barrio. En un costado, un
chico triste con una pelota. Está solo. Del otro lado, un grupito de
pibes contentos, con una gran sonrisa, disparan al cielo. Son los que
venden merca”, describe Mabel.
Esa es la realidad que hoy parece ser olvidada por los funcionarios
nacionales y provinciales, la cotidiana presencia del narcotráfico
consumiéndose la vida de las pibas y los pibes en las principales
ciudades de la provincia.
Por un lado, millones y millones de dólares que van a parar a pocas
manos; por el otro, centenares de chicas y chicos que hoy ya no están,
sangre joven derramada y hoy silenciada detrás de los números oficiales
que multiplican las muertes detrás de la escasa y cómplice frase de
“ajustes de cuentas”.
Es clara la responsabilidad del gobierno socialista en la selección
de sus jefes, como también es notoria la construcción de los nichos
corruptos dentro de La Santafesina SA del justicialismo a lo largo de
sus veinticuatro años de gobierno. La serpiente apareció con la
administración Bonfatti pero el huevo de la serpiente se fue alimentando y desarrollando con los restos del partido fundado por el Viejo
General.
Las últimas cifras oficiales dicen que hasta mediados de octubre se
llevan secuestrados más de 440 kilogramos de cocaína, dos mil veces más
que en 1988. Un fenomenal negocio económico que entraña no solamente la
participación de narcopolicías y funcionarios del poder ejecutivo, sino
también de miradas intencionalmente ciegas de parte del poder
legislativo, del judicial y también del ejecutivo nacional.
Mientras tanto, en los barrios, los pibes olvidan la pelota, se
divierten disparando al cielo y las chicas quieren enganchar a un narco
como sinónimo de progreso personal y social.
La suerte individual de Tognoli no explicará la triste historia de
resignaciones de los partidos mayoritarios, no solamente en Santa Fe, sino en toda la Argentina.

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