A 26 años de la vergonzosa invasión estadounidense a Panamá

Panamá

22/12/2015

A 26 años de la vergonzosa invasión estadounidense a Panamá

El 20 de diciembre de 1989 los Estados Unidos de América invadieron Panamá y escribieron una nueva página en su extenso historial imperialista en América Latina: 24 mil soldados, apoyados por buques y aviones, ocuparon el país y masacraron a alrededor de 3 mil civiles para derrocar y luego detener al dictador Manuel Antonio Noriega. 

“No hubo declaración de guerra alguna. Bastó la acusación por narcotráfico que pesaba sobre el gobernante de facto Noriega, un brutal dictador ex agente de la CIA, para que en las primeras 12 horas de invasión EE.UU. descargara una bomba cada dos minutos.

Claro está, como nos tiene acostumbrada la historia, los “platos rotos” de aquel atropello – que cínicamente autodenominaron “Causa Justa”- los pagó el pueblo panameño con miles de víctimas fatales y la destrucción de centenares de barriadas humildes.

Si bien numerosos historiadores coinciden en que efectivamente el gobernante de facto mantuvo estrechos vínculos con el cartel de Medellín (que por entonces encabezaba Pablo Escobar Gaviria), las razones del vergonzoso acto bélico radican en la necesidad de mantaner el control sobre el Canal de Panamá, vía de navegación interoceánica entre el mar Caribe y el océano Pacífico.

La invasión se enmarcó en la política que el Gobierno estadounidense mantuvo por esos años -y durante buena parte del siglo XIX- para con Latinoamerica. Durante la década del 80, la potencia del norte había desarrollado las denominadas guerras de “baja intensidad” en países del Caribe. Éstas se destacaban por la provocación de sucesivas y pequeñas crisis artificiales, con fines desestabilizadores.

La acción militar puso fin al gobierno de Noriega y Estados Unidos retomó el control del canal, herramienta que sería clave para el capitalismo voraz que encararía la potencia imperial en la siguiente década.

Desde la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales recordamos este triste aniversario con la premisa de que unicamente con memoria podremos alcanzar el objetivo de una América libre y justa, donde los pueblos sean los verdaderos protagonistas a la hora de determinar sus designios”.

 

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