26/04/2013

1º de Mayo

José Carlos Mariátegui La Chira, quien fuera escritor, periodista y pensador político marxista peruano, fundador del Partido Socialista y de la Confederación General de Trabajadores del Perú y otros importantes gremios como la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, sostuvo que el 1º de Mayo no pertenece a una internacional, es la fecha de todas las internacionales donde socialistas, comunistas y libertarios de todos los matices se confunden y se mezclan en un solo ejército que debe marchar hacia la lucha final. Por eso, “El frente único proletario, por fortuna, es entre nosotros una decisión y un anhelo evidente del proletariado. Las masas reclaman la unidad. Las masas quieren fe. Y, por eso, su alma rechaza la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y de los que dudan, y busca la voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los que afirman y de los que creen”.

Manuel González Prada, escritor y político peruano quien se definía desde su juventud como un político de ideología próxima al anarquismo, refiriéndose a esta fecha, señalaba que si los proletarios de América y Europa se congregaran únicamente para celebrar la fiesta del trabajo, merecerían ser llamados ingenuos, infelices y hasta inconscientes, pues no harían más que sancionar su miseria y su esclavitud. Examinando bien los hechos, sin dejarnos alucinar por la fraseología de sociólogos oficiales y oficiosos… ¿qué diferencia hay entre el esclavo antiguo -que era la propiedad o la cosa del amo- y el trabajador moderno que sigue siendo el autómata o la máquina del patrón?… Vemos una sola diferencia: en la Antigüedad el vencedor esclavizaba al vencido, francamente, proclamando el derecho de la fuerza, sosteniendo que unos habían nacido para mandar y otros para obedecer, mientras en las sociedades modernas el letrado y el capitalista explotan al ignorante y al obrero, hipócritamente, predicando la evangélica máxima del amor al prójimo, hablando de libertad, igualdad y fraternidad. El trabajo, tal como se halla organizado y tal como desearían conservarle los capitalistas, se reduce a la explotación de muchos por unos pocos, al sometimiento servil de la gran masa bajo la voluntad omnipotente de algunos privilegiados, a la eternización de un verdadero régimen de castas en que los de arriba gozan de luz y bienestar mientras los de abajo vegetan en la ignorancia y las privaciones.

Seguramente muchos dirigentes sindicales habrán leído y recordaran que en 1885 una circular recorrió de mano en mano las filas del proletariado en Estados Unidos. Con las siguientes palabras, hizo un llamamiento a realizar acciones de toda clase el 1º de Mayo de 1886: “Un día de rebelión, no de descanso! Un día no ordenado por los voceros jactanciosos de las instituciones que tienen encadenado al mundo del trabajador. Un día en que el trabajador hace sus propias leyes y tiene el poder de ejecutarlas! Todo sin el consentimiento ni aprobación de los que oprimen y gobiernan. Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar `ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana'”. Hoy con el modelo económico impuesto por el neoliberalismo podemos comprobar que se trabaja más de ocho horas, no hay derecho a la seguridad social, se ha eliminado el pago de horas extras, entre otros derechos que se van olvidando con el tiempo como la negociación colectiva por rama de producción lo que debilita a las organizaciones sindicales.

Durante el Congreso de Sindicatos de Estados Unidos celebrado en diciembre de 1888 en Saint Louis, se acordó organizar manifestaciones el 1º de Mayo a fin de reivindicar la jornada de 8 horas y recordar los sangrientos sucesos acontecidos en Chicago -Revuelta de Haymarket- en las jornadas del 1 al 4 de mayo de 1866. En esa ciudad se desarrollaron actos de carácter violento que causaron la muerte de varios obreros y un oficial de policía. Varios obreros y sindicalistas, fundamentalmente anarquistas, fueron condenados a cadena perpetua o a trabajos forzados, siendo ejecutados 5 de ellos en la horca, tras un juicio -muy mediatizado por la prensa- que careció de las mínimas garantías legales y procesales.

Fue evidente que el Proceso de Chicago contra los ocho sindicalistas anarquistas produjo una sentencia donde primó el principio de la “razón de Estado” y que no se buscaron pruebas legales ni se tuvo en cuenta la normativa jurídica de la época, solo se quiso juzgar las ideas anarquistas de sus dirigentes, y en ellos escarmentar al movimiento sindical norteamericano en su conjunto.

En la actualidad la agresión a los sindicatos es evidente y se intenta por todos los medios de eliminarlos, insisten en aumentar las horas de trabajo, tratan de eliminar el derecho a la Seguridad Social, por lo que esta fecha se va convirtiendo en un día festivo y en jornadas de muchos debates y pocos avances para derrotar una política neoliberal voraz que todo lo ve dinero. Para lograr algunos de los objetivos en esta desigual lucha algunos partidos políticos y organizaciones sindicales se manifiestan con el fin de sensibilizar a los trabajadores y a la opinión pública sobre los problemas existentes.

En algunos países la celebración del 1º de Mayo sirve como “termómetro” para medir la relación entre las organizaciones sindicales y el gobierno de turno, creo que en el Perú hay razones más que suficientes para que las cuatro centrales sindicales que conforman el Consejo Consultivo Laboral Andino, Capítulo Perú, convoquen una gran movilización este 1º de Mayo para exigir al gobierno la promulgación de la Ley General de Trabajo; exigir mejoras en las pensiones de hambre de los jubilados, defender el derecho a la seguridad social que el gobierno viene preparando el camino para privatizarla; exigir la eliminación de las diferentes modalidades de contratación colectiva sin derechos sociales.

En el otro extremo vemos que los problemas que confrontan los trabajadores del mundo como ocurre en Estados Unidos y en la Unión Europea es el resultado del grave colapso que agobia a las “sociedades modernas” en un mundo globalizado y dominado por el gran capital financiero internacional representado por las grandes empresas transnacionales instaladas cómodamente en los países en vías de desarrollo saqueando sus recursos naturales como el petróleo, el gas y los minerales.

No se puede ocultar que este modelo económico solo genera desempleo, fomenta la informalidad y violación a los derechos humanos. A esto se suma, la corrupción imperante en el sector estatal y privado que compromete a muchas de las instituciones de la sociedad civil de la que no escapan los Ministerios de Trabajo que se han dedicado a capacitar a jóvenes que nunca encontraran puestos de trabajo para lo que fueron capacitados porque es solo un espacio temporal de entretener a los jóvenes.

Volviendo al calendario histórico: El primero de mayo de 1886, Albert Parsons, líder de la organización laboral “Caballeros del Trabajo de Chicago”, dirigió una manifestación de 80 mil trabajadores a través de las calles de Chicago, solicitando la reducción del horario laboral a ocho horas diarias. En los siguientes días se unieron a esta demanda 350 mil trabajadores de toda la Unión Americana, que iniciaron una huelga nacional que afectó más de mil fábricas. La unión de los trabajadores causó mucha alarma entre los industriales y en la prensa, pues vieron en las manifestaciones el inicio de una “revolución”. Nos preguntamos, si será posible que recordando estos hechos históricos podamos retomar el camino de la lucha y la unidad del movimiento sindical nacional, continental y mundial sin exclusión alguna, que tanta falta nos hace.

Las organizaciones representativas de los trabajadores tienen el deber de luchar -no solo- por la defensa de los derechos de sus agremiados, sino también asumir la responsabilidad de afirmar los procesos democráticos, luchar contra la corrupción en todos los niveles y enfrentar las tentaciones autoritarias y represivas que aún persisten en la mayoría de los gobiernos de “izquierda” y de “derecha”. El diálogo social es necesario pero no como herramienta de los poderosos empresarios y políticos de turno, sino como instrumento de los pueblos para encontrar salidas justas a las inquietudes sociales y las constantes demandas de los explotados que van en aumento no obstante la bonanza económica que mencionan a diario los gobiernos.

En esta fecha tampoco hay que dejar de lado al FMI y al Banco Mundial que en estrecha colaboración con las corporaciones transnacionales han impuesto un modelo de dominación que ha incrementado en pocos años la miseria y exclusión de la mayoría de ciudadanos. A esto se suma la escandalosa explotación de los trabajadores con la complicidad de los políticos de turno que sigue dejando a más de la mitad de las poblaciones en la pobreza donde un tercio sufren los efectos de la indigencia bajo la mirada indiferente de los pocos privilegiados que gozan de las bondades del modelo económico.

Esperemos que este 1º de Mayo sea la fecha indicada para honrar el compromiso que tenemos con la historia, luchando por mantener la Seguridad Social; la Salud y Seguridad en el Trabajo; la defensa de los inmigrantes; se haga realidad el Empleo Decente como señala la OIT y continuemos con la formación profesional para insertarse en un mundo competitivo y desigual.

No obstante este sombrío panorama siempre habrá un momento para reconocer la labor importante que llevan a cabo muchos dirigentes sindicales que mantienen en alto la defensa de los derechos de los trabajadores y el espíritu solidario y democrático de los sindicatos en este 1º de Mayo.

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