30/01/2015

“GRACIAS GRECIA”, HOLA ESPAÑA

La verdad
es que hay que agradecer mucho al pueblo griego por el resultado de las
elecciones. Por eso he elegido este título y lo pongo entre comillas, pues una
antigua colega mía lo escribió en inglés (Thank You Greece). Se trata de María
Helena André, ex dirigente sindical de Portugal, ex ministra de trabajo de su
país y actual directora de ACTRAV en la OIT.

 

Decimos que
hay que agradecer porque es un notable esfuerzo que hace el pueblo griego para
poner fin al proceso de derechización social, política y económica que se ha
adueñado de la Unión Europea desde hace más de un lustro, deshaciendo el estado
de Bienestar que le ha caracterizado en las últimas décadas. Los resultados de
las elecciones griegas reflejan que la población venció el miedo que se le
quiso imponer desde el poder, especialmente desde la Troika, compuesta por la
Comisión Europea, El Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
Los griegos dijeron categóricamente ¡basta! a la tecnocracia internacional y a
la oligarquía nacional griega totalmente sumisa a los intereses financieros
internacionales. Le dijeron no a la continuación de la política de austeridad.

 

Comencemos
viendo lo que la corrupción política de quienes han gobernado el país hasta
ayer y la dura disciplina impuesta por la Troika ha significado para los
helenos. El desempleo subió del 18 al 26 por ciento, la deuda pública se
incrementó casi 30 puntos, llegando al 177 por ciento del PIB. Uno de cada tres
griegos se encuentra debajo del umbral de la pobreza, uno de cada cuatro no
tiene asistencia sanitaria adecuada, los ingresos familiares se han reducido en
alrededor del 40 por ciento y, como allá es invierno ahora, cerca de un millón
de personas pasa frío porque no puede pagar la electricidad. Hay más del 50 por
ciento de desempleo juvenil. Y pensar que entraron a la Unión Europea para
mejorar su calidad de vida…

 

El mapa
político griego cambió totalmente. Ganó Syriza, un partido que se autocalifica
claramente de izquierdas, que defiende el fin de la austeridad. El PASOK,
partido socialdemócrata griego ha quedado en quinta posición. No es raro.
Dentro de las filas de la Internacional Socialista figura como uno de los más
conservadores del socialismo europeo y fue el que llevó a cabo los ajustes. La
debacle del partido de Papandreu tendrá consecuencias en la Internacional
Socialista, porque su Secretario General, el chileno Luis Ayala es apoyado
principalmente por el PASOK y secundado por Acción Democrática de Venezuela y
los partidos socialdemócratas centroamericanos. Le son adversos la gran mayoría
de los partidos socialdemócratas sudamericanos y europeos que están buscando
coordinarse mejor entre sí para deshacerse de Ayala.

 

El Partido
de la Nueva Democracia, que es la derecha tradicional griega, ha quedado en
segundo puesto. Se dice que por primera vez no habrá en el parlamento nadie de
la familia Papandreu (tradicional de la socialdemocracia) ni nadie de la
familia Karamanlis (conservadora, tradicional rival de la socialdemocracia).
Mientras, Amanecer Dorado, de la ultraderecha fascista ha conquistado votos
suficientes para quedar en tercer lugar. El cuarto puesto es para el Partido
Comunista griego.

 

Los medios
han publicado todo tipo de informaciones, entre ellas de que si Syriza cumple
sus promesas electorales de poner fin a la austeridad, ello significaría la
salida de Grecia de la zona euro. Este rumor no fue desmentido por el partido
Social Cristiano Alemán Si resulta ser verdad, los propios bancos alemanes
verían en peligro el cobro de varias centenas de miles de millones de euros que
habían prestado a Grecia y a otros países adonde se podría extender el contagio.
No sería lógico que el gobierno de la Sra. Merkel expulse a Grecia de la zona
euro, jugando en contra de los intereses de los banqueros de su propio país que
están entre los financistas más poderosos del mundo.

 

Ahora que
Syriza ganó las elecciones, muchos dicen que hay una distancia entre las
promesas electorales y lo que se puede hacer desde el gobierno. Claramente
Tsipras dijo que quiere elevar el salario de los griegos en una proporción
importante, lo cual va en contra de las recetas de la Troika. Ya comenzó, por
tanto, una guerra propagandística contra Syriza. Por ejemplo, el conservador
diario “El Mundo”, de España, descalifica la victoria diciendo que ganó el
populismo.

 

Pero en
términos reales, la Sra. Merkel no puede dejar que la sangre llegue al río. Las
autoridades europeas deben sentarse a negociar. Ya no podrán imponer
condiciones unilaterales, salvo que prohijen un golpe de estado abierto o
simulado para ubicar en Atenas un gobierno títere.

 

Así,
mientras el gobierno de la coalición vencedora propugna la restitución de los
derechos de los trabajadores y trabajadoras, permite que empleadores y
sindicatos negocien contratos colectivos, hace que los oligarcas griegos paguen
impuestos por primera vez, la Troika debe aceptar que su programa de ajustes ha
fallado gravemente y que Grecia está hoy peor que cuando esa Troika empezó a
ocuparse del problema. La exigencia de la quita masiva de la deuda, por
ejemplo, podría abrir una mesa de negociación sobre el tema. De hecho, el nuevo
ministro de finanzas, Yanis Varoufakis, calificado como “economistaradical” ha
dicho que su prioridad es renegociar la deuda griega de 240.000 millones de
euros.

 

Uno de los
argumentos fuertes utilizados por la izquierda griega en su favor es la propia
historia reciente de Alemania a quien, una vez vencida en la Primera Guerra
Mundial, le impusieron fuertes pagos por deudas de guerra que llegaron a una
inflación altísima, austeridad y el advenimiento de Hitler con todo su
significado posterior. Después de la Segunda Guerra Mundial, los aliados
reconocieron que Alemania debía prosperar primero para pagar su deuda después.
Más del 50 por ciento de la deuda germana fue literalmente borrada. El último
pago alemán de la Primera Guerra Mundial se hizo en el 2010. Esos pagos no excedieron
nunca del 5 por ciento de las ganancias alemanas por exportaciones, según Maria
Helena André.

 

“Nuestra
victoria es la de todos los países que luchan contra la austeridad”, dijo
Alexis Tsipras, líder del Syriza. Esto nos lleva a otros países de Europa del
Sur que tienen una situación similar aunque no igual a la griega. En dicha
región, el país que tiene elecciones este año, en noviembre, es España. En mayo
ya tendrá elecciones municipales, lo que se considera una especie de
calentamiento de motores para las nacionales.

 

Según
fuentes sindicales madrileñas, las actuales encuestas no se ponen de acuerdo.
En una, el Partido Popular encabeza las preferencias, seguido por el Partido
Socialista y en último lugar está Podemos. En otra, el Partido Socialista está
a la cabeza, seguido por Podemos y en último lugar está en PP. En la tercera,
Podemos encabeza las preferencias, seguido por el Partido Socialista. En último
lugar está el Partido Popular.

 

Una de las
cosas notables es la desaparición de Izquierda Unida de las preferencias,
coalición que estaba creciendo hasta que Podemos empezó a cobrar fuerza. Los
informes dicen que IU pasa por una crisis muy difícil, con convulsiones
internas.

 

No debemos
descartar que en España, así como en Grecia, se registre una sublevación de la
ciudadanía que empiece a cambiar la dinámica de la Unión Europea. Claramente,
mirando incluso América Latina, las vías institucionales no son suficientes
para hacer cambios. Syriza debe ser consciente de que su gobierno va a ser atacado
permanentemente por las fuerzas conservadoras, porque su fracaso será la
confirmación de que la única vía es la que fue impuesta por la Troika. Por eso,
la hazaña griega de las urnas debe ser complementada con un trabajo conjunto
con las organizaciones ciudadanas que protejan y respalden al nuevo gobierno.


Fuente: CSA

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