17/01/2014

“El trabajo es derecho humano y mucho más que decencia”

EL TRABAJO ES DERECHO HUMANO Y MUCHO MAS QUE DECENCIA

 

“El trabajo es parte inseparable de la dignidad humana”

 

“EL TRABAJO ES LA
BASE DE
LA
CUESTION SOCIAL
”. JUAN PABLO II.

 

El trabajo es un proceso social y una de las dinámicas
productivas – creativas, que nos permite interpretar cabalmente gran parte de
la historia humana. La antropología 
cultural nos enseña que el trabajo es parte de la esencia y la
singularidad del ser humano, justamente con la capacidad de aprendizaje y el
lenguaje articulado. Por eso el trabajo debe ser realizado en condiciones de
libertad y de respeto pleno de los derechos humanos. El trabajo es parte
inseparable de la dignidad humana, negado en la etapa de la esclavitud y en los
diferentes sistemas que irrespetan la dignidad humana y violan los derechos
humanos. Es importante destacar que la Doctrina Social
Cristiana, considera que el trabajo tiene prioridad con relación al capital,
sabiendo que el capital es trabajo acumulado y de carácter instrumental,
mientras el trabajo es la actividad específica y creativa del ser humano, donde
pone en juego su propia dignidad, y consecuentemente su libertad. Por eso el
trabajo siempre tiene una dimensión humana, que debe ser respetado por todo
sistema socio económico, socio político y socio cultural.

           

En general,  el
pensamiento socialista-humanista, que integra la dimensión material y
espiritual de la vida, y está centrado en el carácter subjetivo y objetivo del
trabajo, sustenta el valor del mismo, asociando la libertad y la justicia
social como argumento substancial para denunciar la explotación del trabajo en
el sistema capitalista, que lo considera como simple mercancía, basado en la
religión del MERCADO. Esa es la enseñanza fundamental que dejó Adam Smith –
padre de la economía política y del liberalismo económico -, en su libro “La Riqueza de las Naciones”

 

El sistema capitalista, pensamiento y poder hegemónico del
mundo de hoy, es causante de la CRISIS GLOBAL que hoy padecemos, y que crea las
condiciones de explotación, exclusión social, zozobra, inseguridad, violencia e
incertidumbre en todo el planeta. Es la esencia del pensamiento NEOLIBERAL, que
dictamina que EL TRABAJO ES SIMPLEMENTE MERCANCIA, Y POR SER MERCANCIA, pone el
acento en las relaciones individuales – mercantiles, buscando negar que el trabajo
es también parte de un PROCESO SOCIAL Y DE UNA DINAMICA ASOCIATIVA.

 

Carlos Marx fue tajante al denunciar que los capitalistas se
apoderaban de la PULSVALIA
en el proceso productivo, es decir, se quedaban con el mayor valor que el
trabajo incorporaba a las materias primas que se procesaba en el “Factory
Sistem”, explicando el proceso de acumulación y concentración de la riqueza y
del poder del capitalista. Por eso las finanzas juegan su papel tan decisivo.
“PODEEROSO CABALLERO ES DON DINERO” verseaba el escritor Francisco Quevedo.

 

Por ello es esencial reivindicar  el trabajo humano como un eje fundamental de
la cuestión social.

 

Debe ser por eso que el actual Papa Francisco, desde una
perspectiva humanista, habla con claridad al decir “NO A UNA ECONOMIA DE LA EXCLUSION”, agregando:

 

            “ASI COMO
EL MANDAMIENTO DE “NO MATAR” PONE UN LÍMITE CLARO PARA ASEGURAR EL VALOR DE LA VIDA HUMANA, HOY
TENEMOS QUE DECIR “NO A UNA ECONOMIA DE LA EXCLUSION Y LA INEQUIDAD”. ESA ECONOMIA
MATA. NO PUEDE SER QUE NO SEA NOTICIA QUE MUERE DE FRIO UN ANCIANO EN SITUACION
DE  CALLE, Y QUE SÍ LO SEA UNA CAIDA DE
DOS PUNTOS EN LA BOLSA. ESO
ES EXCLUSION. NO SE PUEDE TOLERARMAS QUE SE TIRE COMIDA CUANDO HAY GENTE QUE
PASA HAMBRE. ESO ES INEQUIDAD. HOY TODO ENTRA DENTRO DEL JUEGO DE LA COMPETITIVIDAD Y
DE LA LEY DEL
MAS FUERTE, DONDE EL PODEROSOSO SE COME AL MAS DEBIL. COMO CONSECUENCIA DE ESTA
SITUACION, GRANDES MASAS DE LA
POBLACION SE
VEN EXCLUIDAS Y MARGINDAS: SIN TRABAJO, SIN
HORIZONTES, SIN SALIDA. SE CONSIDERA EN SI MISMO AL SER HUMANO COMO UN BIEN DE
CONSUMO, QUE SE PUEDE USAR Y LUEGO TIRAR, HEMOS DADO INICIO A LA CULTURA DEL “DESCARTE”
QUE, ADEMAS, SE PROMUEVE. YA NO SE TRATA SIMPLEMENTE DEL FENOMENO DE LA EXPLOTACION Y DE LA OPRESION, SINO DE ALGO
NUEVO: CON LA
EXCLUSION QUEDA
AFECTADA EN SU MISMA RAIZ LA PERTENENCIA A LA SOCIEDAD EN LA QUE SE VIVE, PUES YA NO SE
ESTA EN ELLA ABAJO, EN LA
PERIFERIA
, O SIN PODER, SINO QUE SE ESTA FUERA. LAS EXCLUIDOS
NO SON “EXPLOTADOS”, SINO DESECHOS, “SOBRANTES”. ( Evangelli Gaudium – 2013)

 

El trabajo, con la capacidad de aprendizaje con el que todo
ser humano nace, y el lenguaje, que es otro de nuestros datos originales,
conforman el eje de la cultura humana. Por eso es substancial sustentar la
dignidad del trabajo, y no simplemente reclamar o exigirla decencia en su
realización.

 

El debate tiene que ver con una cuestión que tiene un
trasfondo CULTURAL y proyección político-estratégico, y además, tiene dimensión
trascendente.

 

El movimiento de los trabajadores, y en especial el
movimiento sindical, no puede tragarse la espina y el concepto de TRABAJO
DECENTE que pregona con muy buena intención la OIT. Debe más bien
sustentar y exigir el TRABAJO DIGNO Y EMPLEO DECENTE. El concepto que tengamos
sobre el trabajo es decisivo para la organización de toda la sociedad; los
liberales – neoliberales, desmerecen el trabajo humano al considerarlo como
simple mercancía; lo afirmó Adam Smith, y lo repiten sin cesar los artífices
del sistema capitalista. Ellos sostienen que el precio del trabajo debe regirse
por la ley de la oferta y la demanda, y que no debe existir una ley laboral, ya
que es suficiente la ley civil, comercial y penal. Según sus popes, no debe
existir una LEY DE SALARIO MINIMO, y el ESTADO debe retirarse de la economía.
Por eso insisten en forma sistemática pregonando la reforma laboral, buscando
flexibilizar y precarizar al máximo la relación de trabajo.

 

La relación de trabajo con las características actuales, –
recordemos la etapa de la
ESCLAVITUD
y de L0S SIERVOS DE LA GLEBA- Edad Media – es
un dato novedoso de la historia humana, ya que nace con la Revolución Industrial,
a partir del perfeccionamiento que logra James Watt en 1769 de la máquina a
vapor, circunstancia que permite exacerbar la explotación de la clase obrera,
haciéndolo trabajar en condiciones infrahumanas, con jornadas laborales de 16 a 18 horas por día.

 

Para garantizar este sistema de explotación, la relación de
trabajo se estableció sobre la base de la relación de dependencia, de tal
suerte que para ser considerado trabajador en las disposiciones legales, era
necesario e inevitable que exista esta disposición en forma taxativa.

 

Ante este atropello a la dignidad del trabajo y de los
derechos humanos, surge las luchas de resistencia y de reivindicación de los
derechos de la clase trabajadora, que permitió ir configurando el nacimiento y
desarrollo de los sindicatos, de las cooperativas y de diferentes formas
asociativas, a las que siempre se opusieron los famosos “Capitanes de
Industria”, es decir, los empresarios, llegándose al colmo de dictar la famosa
Ley L’ Chapellier en Francia -1791-, que prohibía terminantemente el derecho de
asociación de los trabajadores, con el pretexto de que atentaba contra la
libertad de comercio. Así, quienes se atrevían a organizarse, eran encarcelados
y deportados. Queda en la
Historia
los sucesos de Dorchester en Inglaterra. (1832 -33)

 

Debemos registrar que gracias a la lucha incansable de la
clase obrera, se logró reducir la explotación del trabajo infantil,  luego la conquista de la JORNADA LABORAL DE
8 HORAS Y EL NACIMIENTO DEL DERECHO SOCIAL – DERECHO DEL TRABAJO. Por eso
recordamos con júbilo a los MARTIRES DE CHICAGO, – 1886 – que lucharon por la
conquista de las TRES OCHO HORAS: OCHO HORAS DE TRABAJO – OCHO HORAS DE CULTURA
– OCHO HORAS DE DESCANSO.

 

Por eso la relación de trabajo fue adquiriendo una nueva
modalidad. Hoy es al mismo tiempo UNA RELACION LABORAL PROTEGIDO POR LA LEY, Y UNA RELACION DE PODER
QUE ESTA DIRECTAMENTE RELACIONADO CON EL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA DE CLASE
Y LA CAPACIDAD
ORGANIZATIVA
– FORMATIVA DE LA CLASE TRABAJADORA.

Surge así el sindicato como instrumento de poder y de
representación de la clase obrera, buscando superar y derrotar a todas las
campañas divisionistas – individualistas que pregona el neoliberalismo y sus
diferentes voceros.

En este sentido, es fundamental combatir la CULTURA INDIVIDUALISTA
que pregona el sistema, y avanzar en la dirección de rescatar y reasociar la
dinámica PERSONAL Y COMUNITARIA de
la vida.

 

La clave es desarrollar una CULTURA ORGANICA. LA ORGANIZACIÓN ES EL
CAMINO.

 

En ese sentido, no podemos ignorar que la lucha sindical ha
democratizado nuestras sociedades, y ha generado, como lo afirma muy bien el
Papa Juan Pablo II en su Encíclica Laborem Exercens, un verdadero “MOVIMIENTO
DE SOLIDARIDAD”.

 

Este proceso que podemos denominar como BATALLA CULTURAL,
nos permite entender mejor la esencia de la lucha que se libra a nivel de la
conciencia humana y de una nueva espiritualidad, en defensa de la DIGNIDAD DEL TRABAJO
HUMANO. El trabajo sin espiritualidad, es mercancía.

 

La OIT,
– fundada en 1919 – asumió esta nueva perspectiva, y especialmente en la
declaración de Filadelfia, – 1944- afirma en forma categórica que el
TRABAJO  NO ES MERCANCIA, DEBE SER
AMPARADO POR LA LEY Y
ANIMADO POR LA LIBERTAD Y
LA JUSTICIA SOCIAL.
De ahí nace la
LIBERTAD SINDICAL
(Convenio 87 de la OIT y el Derecho a la Contratación
Colectiva-Convenio
98 de la OIT).

 

* Ser o no ser mercancía es la cuestión. Esta diferencia
conceptual nos permite sacar ciertas conclusiones decisivas:

 

1. En efecto, si el trabajo es mercancía, queda sometida a
la ley de la oferta y la demanda, como lo sostiene el capitalismo, y ante la
lucha sindical y el avance de la conciencia social, aceptará a regañadientes
que una cierta decencia conforme el marco de su realización. Decencia que
significa a lo sumo observancia de algunas normas legales, ya que para el
neoliberalismo no se justifican las leyes laborales.

 

2. Así, les resulta fácil aceptar que una cierta decencia
acompañe el trabajo humano. Y en todo caso, en forma unilateral seguirán
burlando la ley laboral y violentando la libertad sindical.

 

3. Pero si en la sociedad predomina el concepto de que el
trabajo no es mercancía y tiene prioridad sobre el capital, el trabajo es parte
inseparable de la dignidad humana, y las condiciones, en especial la
remuneración del mismo, será “La medida de la justicia del régimen
socioeconómico”, como lo sostiene el Papa Juan Pablo Segundo, en la encíclica
“Laborem Exercens” (El Trabajo Humano), la organización de la sociedad debe
responder a este requerimiento social, ya que “ES LA BASE DE LA CUESTION SOCIAL”.

 

4. Nosotros, en este Siglo XXI, ante la CRISIS GLOBAL que
nos azota, estamos llamados a luchar por la construcción de              una CIVILIZACION FUNDADA EN EL TRABAJO Y EN LA SOLIDARIDAD HUMANA,
buscando dar cumplimiento a la señera visión del Foro Social Mundial – FSM -,
que estableció un principio de CAMBIO  y
una estrategia de LUCHA: “OTRO MUNDO ES POSIBLE”.

 

Toda la clase trabajadora, tanto del sector público, del
sector privado y del sector social, están comprometidos en esta tarea política,
que se corresponde con una visión estratégica.

 

En este sentido, la Pastoral del amigo Francisco, primer Papa
Argentino – Latinoamericano – caribeño, es alentador, ya que estamos cegados
por el DINERO, EL PODER, LA
VIOLENCIA
, LA
CORRUPCION Y
LAS GUERRAS, que nos está aprisionando
peligrosamente. Y él nos afirma:

 

NO A UNA ECONOMIA DE LA EXCLUSION

NO A LA
NUEVA IDOLOTRIA
DEL DINERO

NO AL PODER EJERCIDO COMO DOMINIO

NO A LA
VIOLENCIA Y
A LA
GUERRA

NO A LA
INEQUIDAD QUE
PRODUCE EL DESCARTE DE LOS SERES HUMANOS

NO A LA
EXPLOTACION DEL
TRABAJO HUMANO.  (“Evangelii Gaudium”)

 

Por eso es necesario repensar muchas cosas, reaprender
tantas otras y reflexionar con sensatez. Entre ellas, debemos revisar la
formulación de la OIT,
que pregona por un Trabajo Decente, y que descuidadamente repetimos también en
el movimiento sindical.

 

Alertamos de que no es la mejor manera de sustentar la
dignidad del trabajo humano.

 

La propuesta correcta es postular y luchar incansablemente
por TRABAJO DIGNO – EMPLEO DECENTE, ya que de lo contrario, desvalorizamos la
significación del trabajo y favorecemos el enfoque de quienes determinan que es
una simple mercancía, y no vinculan el trabajo con la dignidad humana y la
libertad de la persona, y cuando lo hacen, solo lo mencionan discursivamente.

 

Y son tenaces en sus propósitos: Hoy trabajan
incansablemente en la
CREACION DE
UNA CULTURA CORPORATISTA, monitoreada
directamente por las  corporaciones
transnacionales y difundida alevosamente por los medios de comunicación social
– MCS -, que tienen carácter monopólico y oligopólico. Mal utilizan la ciencia
para ello. Monsanto esta en la vanguardia de la campaña.

 

Buscan sembrar un individualismo difuso, un consumismo
tramposo, un mercantilismo dominado por el dinero y una CULTURA DE MERCADO CONVERTIDA
EN UNA NUEVA RELIGION.

 

Y el TRABAJO HUMANO ES SIMPLEMENTE MERCANCIA. NO FIGURA EN
EL MAPA DE LA SOCIEDAD.

 

En este tiempo de crisis generalizada, de desempleo masivo y
de explotación salvaje del trabajo, que ya alcanza a los trabajadores de los países
industrializados, debemos exigir más que nunca TRABAJO DIGNO Y EMPLEO DECENTE.

 

Y conste que no es simplemente decencia lo que pedimos y
exigimos. Es algo mucho más profundo. Exigimos el respeto pleno de la dignidad
del trabajo humano, y en consecuencia, el respeto a las condiciones dignas, a
un SALARIO JUSTO, y a la participación en los resultados del esfuerzo
empresarial, ya que la
EMPRESA ES
Y DEBE SER UNA COMUNIDAD DE PERSONAS.

 

Es una batalla CULTURAL de profunda dimensión la que estamos
librando en el inicio del SIGLO XXI

 

En nombre del HUMANISMO SOCIAL DEL SIGLO XXI, apelamos a la
conciencia humana y exigimos como dato esencial el desarrollo de UNA NUEVA
CULTURA DEL TRABAJO HUMANO.

 

Y TAMBIÉN COLOCAMOS EN LA AGENDA: TRABAJO DIGNO Y EMPLEO DECENTE PARA
TODOS, SIN “DESCARTADOS”,SIN INJUSTICA E INEQUIDAD SOCIAL.-

 

 

            “El
sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos;

            el
desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más

            frágiles no
nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus de-

            moníacos
efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas-

            incluso de
niños – junto con la miseria material y moral son moneda

            corriente.

 

            La
destrucción del trabajo digno, las emigraciones dolorosas y la

            Falta de
futuro, se unen también a esta sinfonía”.

                                              

                                               Francisco
– “Evangelii Gaudium”-2013.-                                            

16 Vistas