Pensamiento Crítico

diciembre 21, 2011

Cuba y Venezuela suscriben acuerdos por 1.600 millones de dólares



Tras la conclusión de la reunión realizada en el habanero Palacio de Convenciones, el también Ministro de Petróleo y Minería señaló que existe ya el financiamiento y los aseguramientos para los convenios firmados.

Educación, agricultura, transporte y comercio, además de cultura, medio ambiente, deportes, salud y electricidad son las áreas en las que las partes llegaron a acuerdos tras dos días de encuentros, la mayor parte del tiempo a puertas cerradas.

Desde que se iniciaron estas Comisiones, La Habana y Caracas acumulan 11.000 millones de dólares en intercambio comercial, recordó el directivo tras destacar que ambos países establecieron un mecanismo sin precedentes en la región.

"Hemos construido una nueva manera de relacionarnos, donde priman los aspectos políticos sobre los comerciales, priman el interés estratégico de nuestros dos países por encima de los intereses particulares o mercantiles", aclaró.

Cuba, dijo, nos ha apoyado en el aspecto humano. Con el programa Barrio Adentro (de atención médica preventiva) se han salvado millones de vidas, logramos alfabetizar más de 1,5 millones de iletrados y graduamos más de 600.000 jóvenes fuera del sistema educativo.

Al referirse a los programas de unión económica, decididos en julio pasado, el vicepresidente venezolano manifestó que han identificado 54 en tres categorías: los de complementariedad, los replicados en ambos países y las empresas mixtas.

Eso nos permite planificar conjuntamente proyectos estratégicos, los cuales constituyen un avance cualitativo en los temas económicos, subrayó.

Ramírez rubricó previamente el acta final de la XII Reunión junto al copresidente de la Comisión Intergubernamental por la parte cubana, Ricardo Cabrisas.

fuente: Prensa Latina

diciembre 21, 2011

22 años después de la invasión estadounidense de Panamá



Hacía tiempo que el país vivía sobresaltado. Cinco personas habían ocupado la Presidencia desde 1983, todas puestas y removidas por los militares. En 1987, el coronel Roberto Díaz Herrera llama a los medios y denuncia –por despecho, porque no fue ascendido en las Fuerzas de Defensa- que las elecciones de 1984 habían sido un fraude (en aquellas elecciones fue declarado vencedor Nicolás Ardito Barletta) y que la desaparición y asesinato del médico y político Hugo Spadafora había sido ordenada por Manuel Antonio Noriega (hoy preso; a fines de los ochenta el “hombre fuerte” de Panamá).

Las declaraciones de Herrera provocaron conmoción. Se organizó la llamada “Cruzada Civilista”, conformada fundamentalmente por empresarios y profesionales. En 1989 el país tuvo otras elecciones y ganó la Alianza Democrática de Oposición Civilista (ADOC), liderada por Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford. El Tribunal Electoral anuló los resultados. Era el principio del fin.

Las primeras horas

Trinidad Ayola apenas si dice un par de frases, mal hilvanadas. Está otra vez dando su testimonio en un acto de recordación del 20 de diciembre. “Todavía está ese dolor… Este dolor, después de 22 años exigiendo justicia”.

Ayola trabajaba en Ingeniería Militar de las Fuerzas de Defensa de Panamá (FFDD). Lo describe como el “brazo amigable” del ejército porque Ingeniería construía escuelas, acueductos y caminos. Su esposo, Octavio Rodríguez Garrido, era piloto y tenía su base en el antiguo aeropuerto de Paitilla (hoy el lugar lo ocupa un inmenso centro comercial).

Ayola había pasado el día con su esposo y la hija de ambos, en Paitilla. Decidió regresar a casa a las 8:00 p.m. del 19 de diciembre. La niña, de tres años, había derramado una soda de naranja sobre una alfombra blanca y Ayola, para evitar un “cuadro”, se fue.

Era casi medianoche cuando Ayola escuchó los primeros disparos. “Lo llamé y me dijo que me quedara cuidando a la niña”. Residente en Campo Limberg, pasó toda esa noche escuchando el estropicio de las bombas que caían por los lados de Parque Lefevre y San Miguelito.

A las 6:00 a.m. del 20 de diciembre Ayola intentó hablar con su esposo otra vez. “Lo llamé a Paitilla y no me respondió”. La esposa de un compañero de trabajo la llamó un poco después: “¿No has sabido de tu esposo?” Ayola, angustiada, decidió entonces ir hasta el aeropuerto para ver qué había pasado.

A esa hora, la doctora Berrocal ya estaba en el Santo Tomás. Había llegado a las 5:00 a.m. “Los pasillos estaban inundados de gente… Había mujeres, niños, ancianos, todos tirados en los pasillos”. Unas camionetas pickups, propiedad del Estado, comenzaron a llegar al nosocomio. “Llegaban con muertos”, recuerda. “La morgue se llenó; estaba llena de muertos”.

“Al tercer día llegaron los gringos y comenzaron a hacer listas negras con los médicos graduados de Cuba o de la Unión Soviética. Por esa lista pararon a un médico en los estacionamientos del hospital, lo golpearon y le rompieron el carro, buscando armas”. Los nombres de esas listas habían sido proporcionados por compañeros del hospital.

Ayola, por su parte, había ido al aeropuerto en vano; solo encontró soldados estadounidenses que, al percatarse de su presencia, empezaron a caminar hacia ella, preparando las armas. “Ahí me di cuenta de que no eran de los nuestros y me fui”.

Su próxima parada sería el Hospital Santo Tomás.

El Chorrillo se incendia; la ADOC toma posesión

Dice Héctor Collado que aquello fue espeluznante. Poeta, cuentista y habitante de El Chorrillo hasta 1989, Collado recuerda que a eso de las 11:00 p.m. estaba asomado en el balcón de su vieja casa de madera cuando comenzó a escuchar un sonido afilado, como el susurro de un gigante.

Buscó en la noche y encontró un aparato en el cielo. Era un helicóptero, que empezó a rugir. El ruido fue poniéndose agudo hasta que del aparato comenzaron a salir ráfagas. Los disparos cayeron sobre el Cuartel Central, situado frente al caserón de calle 25.

“Si hubiera sido por mi hubiera muerto allí mismo, porque no reaccioné. Estaba paralizado, viendo aquello. Fue mi mujer quien me jaló hacia adentro”, recuerda Collado. La Operación “Causa Justa” había empezado y los habitantes de la vieja casa de madera fueron a refugiarse a la única estructura de cemento: el baño comunal.

“Yo no sentía miedo. No tenía miedo de morir; en realidad no sé qué sentía. Estaba preocupado, sí, porque tenía mis hijos chicos”. Apretados todos en el baño, pronto quedaron a oscuras. Se oían gritos, gente corriendo, órdenes, llanto. La noche se prendía de rojo con cada bombazo. En el baño todo era silencio. Collado le decía a su hija: “Tranquila, papi está aquí, papi está aqu텔.

¿Qué cómo era el sonido de las bombas? Como dijo el filósofo y escritor José de Jesús Martínez, a principios de los noventa: “Era un ruido raro, inusual, tétrico.” Bummm. Bumm. Bumm.

Mientras funcionó el sismógrafo de la Universidad de Panamá, se registró la caída de 417 bombas, una cada dos minutos, solo en la ciudad. El sismógrafo dejó de funcionar a las 2:00 p.m. del 20 de diciembre.

Mientras todo esto ocurría, la terna de la ADOC tomaba posesión de sus cargos en una base estadounidense acantonada en la antigua zona del Canal, y Noriega y sus oficiales se escondían, para evitar la captura o la muerte.

Muertos e ignorados

Cuando Ayola llegó al Santo Tomás ya estaba ahí su suegra y, por la forma como la miró, supo lo que había pasado. “Yo no lo quería creer… Luego supe que lo recogieron los bomberos… Él peleó; lo encontraron tirado”.

Contrario al consejo de todos, Ayola le dijo la verdad a su hija. Fueron días horribles, cuenta, porque la niña estaba muy apegada a su papá. “Ella me decía: ay mami, yo me quiero morir para irme con mi papá… Y yo buscaba fuerza de donde no tenía para dársela”.

En octubre de 1992, el Centro de Estudios Estratégicos publicó un anuncio a página entera en varios periódicos panameños. “Listado parcial de las víctimas de la Décimonovena (XIX) intervención armada de los Estados Unidos a Panamá, 20 de diciembre, 1989”, se lee. En la lista aparecen 317 nombres recogidos con testimonios, entrevistas y trabajo de campo.

Aunque desde entonces se dijo que la lista era “parcial, incompleta y seguramente, no exenta de errores”, 22 años después de la invasión a Panamá es la única que existe, porque ninguno de los gobiernos ha mostrado interés en precisar el número de muertos o heridos que dejó la intervención.

Lo que piden las diversas organizaciones estudiantiles, obreros y de familiares de los caídos es que se declare el 20 de diciembre como Día de Duelo Nacional y que se conforme una Comisión de la Verdad para esclarecer los hechos.

De lo que se trata, al fin y al cabo, es de justicia y reparación.

Fuente: http://otramerica.com/temas/panama-los-muertos-no-se-olvidan/1062

diciembre 20, 2011

Estados Unidos contra el mundo



El mundo interpretó la presencia y los anuncios del presidente Barack Obama en Australia como un abierto desafío a China, pues le dijo al Parlamento australiano que Estados Unidos estaba decidido a destinar los recursos necesarios para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región. Para este fin, Estados Unidos está enviando a 250 marines a una base aérea australiana en Darwin (y posiblemente aumente este número en el futuro a 2 mil 500 elementos).

Ésta es sólo una de tantas jugadas de despliegue militar semejante en la región. Así, conforme Estados Unidos se retira (o se ve forzado a retirarse) de Medio Oriente –por razones políticas y financieras– muestra sus músculos en la región Asia-Pacífico. ¿Es esto realmente creíble, en un momento en que hay una renuencia creciente del público estadunidense para involucrarse en el exterior y hay exigencias urgentes de que reduzca sus gastos, incluidos los gastos militares? Hasta ahora, la respuesta de China ha sido, virtualmente, no responder, como diciendo que el tiempo está del lado de China, aun en cuanto a sus relaciones con Estados Unidos, o tal vez, especialmente para sus relaciones con Estados Unidos.

Luego está Pakistán. Estados Unidos ha arrojado el guante. Pakistán debe cesar de proteger a sus movimientos islamitas. Debe dejar de socavar al gobierno de Karzai en Afganistán. Debe cesar de amenazar a India con acciones militares en Cachemira. ¿O qué? Ése es el problema. Aparentemente, según documentos filtrados, Estados Unidos pensaba que el último amigo que le quedaba en Pakistán, el actual presidente Asif Alí Zardari, podía correr al líder del ejército, el general Ashfaq Parvez Kayani. En respuesta, el general Kayani hizo arreglos para que el presidente Zardari fuera a Dubai a un tratamiento médico. El golpe potencial, con respaldo de Estados Unidos, falló. Y si Estados Unidos intentara tomar represalias cortando la asistencia financiera, siempre está China para tomar su lugar.

En Medio Oriente, lo que más quiere el presidente Obama es que nada grave ocurra entre Israel y los palestinos, por lo menos hasta ser relegido. Esto no satisface las necesidades de Arabia Saudita o del primer ministro Netanyahu de Israel. Así que ambos continúan agitando el caldero, desde el punto de vista estadunidense. Y Estados Unidos quedó en la posición de pedirles, no de exigirles o controlarlos.

Luego está Irán, supuestamente la principal preocupación inmediata de Estados Unidos (como lo es para Arabia Saudita e Israel). Así que Estados Unidos ha estado utilizando sus más supersecretos aviones no tripulados (los drones) para espiar a Irán. No hay nada sorprendente en esto, excepto que parece que de algún modo uno de estos drones aterrizó en Irán. Digo aterrizó porque el punto clave es por qué y cómo fue que lo hizo. La CIA, de la cual es este drone, ha intentado, de un modo poco convincente, sugerir que hubo alguna falla mecánica que explica la cuestión. Los iraníes han sugerido que lo bajaron mediante una ciberacción. Estados Unidos dice imposible –pero Debka, la voz por Internet de los halcones israelíes, dicen que es cierto. Yo en esto pienso que es probable. Además, ahora que los iraníes tienen el drone, trabajan en descifrar todos sus secretos técnicos. ¿Quién sabe? Pueden publicar los secretos para que todo el mundo los conozca. Y luego, ¿qué tan supersecretos serán los drones?

Ah, sí, Alemania. Como todo mundo sabe, hay una crisis en la zona del euro. Y la canciller Merkel ha estado trabajando muy duro para hacer que los países de la zona del euro acepten una solución que le funcionará a ella, tanto en lo político, al interior de Alemania, como en lo económico al interior de Europa. Ella ha estado presionando en favor de un nuevo tratado europeo que impondría sanciones automáticas a los países de la zona del euro que violen las condiciones de este tratado. Estados Unidos consideró que éste era el enfoque erróneo. La posición estadunidense fue que ésta era una acción de mediano plazo que no resolvía la situación en el corto plazo. Obama envió a su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, a Europa para insistir en sus sugerencias alternativas. No importan los detalles, ni quién es más sabio. Lo importante es señalar que Geithner fue ignorado por completo y que los alemanes siguen en la suya.

Finalmente, los países latinoamericanos y del Caribe se reunieron en Venezuela para fundar una nueva organización, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Todos los países del continente firmaron, excepto los dos que no fueron invitados (Estados Unidos y Canadá). La Celac está diseñada para remplazar a la Organización de Estados Americanos (la OEA), que incluía a Estados Unidos y Canadá, y que suspendió a Cuba. Tomará un tiempo para que la OEA desaparezca y que sólo la Celac se mantenga. No obstante, esto no exactamente lo están celebrando en Washington.

diciembre 18, 2011

COSTA RICA: El país está a la deriva. No hay liderazgo que nos emocione



El modelo de país que nos impusieron con sus TLC’s, con el mal llamado y hoy desacreditado “Consenso de Washington” es un soberano fracaso.

Los empleos prometidos (hasta medio millón se dejaron decir), con el TLC con los Estados Unidos, no se ven por ningún lado. No se están creando los empleos necesarios para incorporar a la juventud que se asoma a la fuerza laboral; y los que se crean, son de baja calidad, en el mercado de la informalidad, esencialmente. Prácticamente, es una tragedia humana tener más de 35-40 años y estar sin trabajo. La persona trabajadora en tal condición es tratada por esta sociedad en ruta hacia su “neoliberalización” total, como material de desecho, como basura. Necesitamos un movimiento nacional de personas desempleadas y hacia eso vamos.

Está saliendo por estos días el nuevo Informe del Estado de la Nación. Como siempre, oportuno. Ahora se confirma algo de lo que venimos planteando desde esta columna: Costa Rica está a merced del narcotráfico; por un lado; por otro, no se ven signos sólidos de recuperación económica y, más bien, parece que nos encaminamos hacia una segunda recesión, pues no se superó lo que nos hizo sufrir la crisis del 2008.

El “sistema” está colapsado. El “norte” prometido es una verdadera estafa. El neoliberalismo, especialmente el del capitalismo bancario - financiero fundamentalista, ha fracasado estrepitosamente; pero en su caída está arrastrando a las clases trabajadoras, a las clases medias, arrasando con toda clase de derechos, tal y como se observa en varios de los países más importantes de la Unión Europea (UE).

En el caso nuestro, el deterioro de nuestro “sistema” todos los días nos da un episodio que nos lo constata. El más reciente: el caso de la filtración de la sentencia judicial que daría al traste con la intentona de negocio de la minería a cielo abierto, en el caso de Crucitas; una causa que tiene gran arraigo en el pueblo costarricense. ¿Cuál “independencia” de poderes? El Poder Judicial sufrió un durísimo golpe en cuanto a su transparencia.

La división de poderes es falsa; el fraude fiscal es colosal, astronómico; el desempleo creció y la pobreza también; la concentración de la riqueza sigue su avance incesante; nos amenaza un nuevo paquetazo de impuestos; se deteriora la confianza en la institucionalidad; se defrauda a la gente en los procesos electorales y ahora hasta se roban la plata de las elecciones inventando “capacitaciones políticas”, etc., etc., etc.

Podemos seguir citando más síntomas de un deterioro generalizado de la calidad de vida de las mayorías del pueblo costarricense que, efectivamente, nos hablan de que podríamos estar entrando ya en una crisis sistémica pues la lógica del bien común que nos mantuvo durante tanto tiempo estables como sociedad, ya no va más, dado que así lo decidieron los del poder, los del poder real que no necesariamente son los que están en el gobierno de turno; los que nos ofrecieron un “norte” hacia la tierra prometida que resultó un verdadero fiasco.

La alternativa va, en consecuencia, por otro lado. Nuestra alternativa es el “sur”. Le llegó el turno a los y a las de abajo, a sus organizaciones, a sus representaciones políticas y cívicas. ¿Qué nos pasa que no nos unimos, de verdad? Las condiciones parecen perfilarse cada día que pasa, con mayor claridad, para ello. El hastío es general. La indignación crece sin cesar. La sensación de abandono de la política pública por miles de compatriotas, incluso en segmentos productivos, se puede apreciar en diferentes tipos de protestas que antes no veíamos.

Los y las costarricenses de hoy, gran parte de los cuales nacimos después de los acontecimientos de la guerra civil de 1948, no nos hemos percatado en la medida necesaria de la naturaleza de la herencia que nos fue dejada por las generaciones anteriores y, por tanto, la defensa de una institucionalidad que fue pensada para el bienestar de las mayorías.

Esto quiere decir asumir el reto de salvar lo que tengamos que salvar, de recuperar lo que ya nos han quitado, de reconstruir lo que fue destruido y de crear lo que tengamos que crear para que volvamos a ser una sociedad integrada. Es esta la tarea gigante que nos toca emprender de ahora en adelante, cuando ha quedado claro, sin la menor duda, de que el “norte” no es nuestro rumbo; que nuestro rumbo, el de la gente, es el del “sur”. Emprendamos la tarea.

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