Pensamiento Crítico

enero 22, 2012

CUBA: La cooperación médica cubana en Haití



En general, los informativos internacionales han ignorado los esfuerzos de Cuba. El 24 de marzo, el portal web de la CNN, por ejemplo, contenía 601 noticias acerca del terremoto de Haití, de las cuales sólo 18 aludían (someramente) a la ayuda cubana. De manera similar, entre The New York Times y The Washington Post contaban 750 entregas sobre el terremoto y la ayuda prestada, aunque ni una sola exponía con el menor detalle ninguna ayuda cubana. Sin embargo, la función desempeñada por los médicos cubanos ha sido en realidad extraordinariamente importante, y lleva presente desde 1998.

Cuba y Haití antes del terremoto

En 1998 Haití fue golpeada por el huracán Georges, que causó 230 muertos, destruyó el 80% ciento de los cultivos y dejó sin hogar a 167.000 personas. (1) Pese a que Cuba y Haití no mantenían relaciones diplomáticas desde hacía más de 36 años, Cuba ofreció de inmediato un convenio de ayuda en múltiples ámbitos, el más importante de los cuales tenía que ver con la cooperación sanitaria.
Para ayudar a Haití, Cuba adoptó un enfoque de salud pública en dos flancos. En primer lugar, se comprometía a desplazar a centenares de médicos al país durante todo el tiempo que fuera necesario, para que trabajaran allá donde los destinara el gobierno haitiano. Era un aspecto particularmente relevante, pues el sistema de salud pública de Haití era probablemente el peor del continente americano, ya que en 1990 la esperanza de vida alcanzaba sólo los 54 años y una de cada cinco personas adultas moría de SIDA, mientras que el 12,1% de los niños moría a causa de infecciones gastrointestinales evitables. (2)

Además, Cuba se comprometía a formar a médicos haitianos en la propia Cuba, siempre que luego regresaran y ocuparan los puestos de los médicos cubanos (un proceso de «incremento de cerebros», y no de «fuga de cerebros»). Curiosamente, los alumnos procedían de entornos no habituales y eran, en su mayoría, pobres. Se pensaba que, dados sus antecedentes socioeconómicos, comprenderían a la perfección la necesidad de personal sanitario que tenía su país y regresarían a trabajar allá donde fueran necesarios. En mayo de 1999 empezó a estudiar la primera promoción de alumnos en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
En el año 2007 ya se había obrado un cambio significativo en todo el país. Es preciso señalar que se estimaba que el personal sanitario cubano atendía al 75% de la población. (3) Estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicaban mejoras palpables en los datos de salud pública desde que se inició esta cooperación médica cubana a gran escala.



La mejora de la salud pública de Haití en el periodo 1999-2007 (4)

Indicador de salud

1999

2007

Tasa de mortalidad infantil (por cada 1.000 nacimientos)

80

33

Tasa de mortalidad infantil de menores de 5 años (por cada 1.000 nacimientos)

135

59,4

Tasa de mortalidad materna (por cada 100.000 partos)

523

285

Esperanza de vida (en años)

54

61

Como se puede apreciar en los datos siguientes, el personal sanitario cubano supuso una diferencia importante y evidente para la salud pública del país desde 1998, en buena medida gracias a la labor activa desempeñada en el ámbito de la medicina preventiva.



Resumen estadístico de la cooperación médica cubana

entre diciembre de 1998 y mayo de 2007 (5)

Consultas médicas realizadas

10.682.124

Visitas médicas a pacientes

4.150.631

Partos atendidos

86.633

Nº de operaciones quirúrgicas realizadas (mayores y menores)

160.283

Vacunaciones

899.829

Vidas salvadas (en urgencias)

210.852



En el año 2010, sin coste alguno para los estudiantes de medicina, Cuba había formado a unos 550 médicos haitianos, y en la actualidad está formando a otros 567. Además, desde el año 1998 han trabajado en Haití unos 6.094 profesionales sanitarios cubanos. Han realizado más de 14,6 millones de consultas médicas, 207.000 operaciones quirúrgicas (incluidas 45.000 operaciones oculares para devolver la vista en el marco del programa «Operación Milagro»), asistido 103.000 partos y alfabetizado a 165.000 personas. De hecho, en el momento del terremoto había allí 744 profesionales médicos cubanos. Es preciso recordar que toda esta cooperación en el ámbito de la salud se prestó durante un periodo superior a 11 años antes del terremoto del 12 de enero de 2010. (6)

Cuba después del terremoto

El terremoto mató al menos a 220.000 personas, y dejó a 300.000 personas heridas y a 1,5 millones sin hogar. (7) Jean-Max Bellerive, primer ministro hatiano, lo calificó como «la peor catástrofe sucedida en Haití en los dos últimos siglos». (8)
La ayuda internacional empezó a fluir. Es importante señalar el tipo de ayuda sanitaria que suministraron algunos de los agentes internacionales de primer orden. Médicos Sin Fronteras (MSF), por ejemplo, una organización célebre por la ayuda internacional que presta, desplazó al país unos 348 profesionales procedentes del exterior, además de los 3.060 que ya tenía contratados allí. El 12 de marzo había tratado a unos 54.000 enfermos y llevado a cabo 3.700 operaciones quirúrgicas. (9)

La aportación de Canadá incluía el despliegue de 2.046 profesionales del ejército canadiense, incluidos 200 miembros del denominado DART. El Equipo de Ayuda para Catástrofes (DART, Disaster Assistance Response Team) recibió la máxima atención de los medios de comunicación, pues atendió 21.000 consultas médicas, aunque debemos señalar que no trata a pacientes con traumatismos graves ni realiza operaciones quirúrgicas. En realidad, entre el personal del DART sólo hay 45 médicos, mientras que el resto del personal se ocupa de potabilizar agua, cuestiones de seguridad y labores de reconstrucción. En total, los canadienses se quedaron allí sólo 7 semanas. (10)
El gobierno estadounidense, que en los medios de comunicación recibió un tratamiento extenso y muy favorable, envió el USNS Comfort, un buque hospital con 1.000 camas y 550 profesionales sanitarios, que estuvo allí sólo 7 semanas, periodo en el que trató a 871 enfermos y realizó 843 operaciones quirúrgicas. (11) Tanto la aportación canadiense como la estadounidense fueron apreciables... mientras duraron.

Entre todos los equívocos de los medios de comunicación quedaba relegado el hecho de que, en las primeras 72 horas posteriores al terremoto, los médicos cubanos fueron en realidad el principal apoyo médico para el país. En las primeras 24 horas habían realizado 1.000 operaciones quirúrgicas de urgencias, habían convertido sus lugares de residencia en clínicas y dirigían los únicos centros médicos que había en el país, incluidas 5 clínicas de diagnóstico (pequeños hospitales) que habían construido anteriormente. Además se utilizaron también otras 5 que estaban en diferentes fases de construcción, y convirtieron su centro oftalmológico en un hospital de campaña que en las primeras doce horas posteriores al terremoto trató a 605 pacientes. (12)
Enseguida, Cuba se volvió responsable de unos 1.500 profesionales de la medicina que había en Haití. De ellos, 744 médicos ya estaban trabajando allí antes, mientras que después del terremoto envió más de 350 miembros de la Brigada Médica Internacional «Henry Reeve». Además se sumaron al esfuerzo 546 licenciados de la ELAM originarios de diferentes países y 184 alumnos haitianos de 5º y 6º curso, como también hicieron otros profesionales médicos venezolanos. En total, trabajaron por todo Haití en 20 centros de rehabilitación y 20 hospitales, a cargo de 15 quirófanos y vacunando a 400.000 personas. Con razón afirmó Fidel Castro: «nosotros enviamos médicos, no soldados». (13)

Resulta muy instructivo echar un vistazo a la asistencia médica prestada por los diferentes agentes fundamentales.


Cifras comparativas de la aportación sanitaria en Haití a 23 de marzo de 2010 (14)

MSF

Canadá

Estados Unidos

Cuba

Nº de profesionales

3.408

45

550

1.504

Nº de pacientes tratados

54.000

21.000

871

227.143

Nº de operaciones quirúrgicas realizadas

3.700

0

843

6.499

Estos datos comparativos, recogidos de diversas fuentes, resultan particularmente elocuentes, pues indican la envergadura de la importante (y ampliamente ignorada) contribución médica de los cubanos. En realidad, han tratado a un número de pacientes 4,2 veces superior al que atendió MSF (que cuenta con más del doble de profesionales y con unos recursos económicos significativamente superiores), y 10,8 veces superior al atendido por el DART canadiense. (Como indicábamos más arriba, el personal médico canadiense y estadounidense abandonó el país el día 9 de marzo.) Llama asimismo la atención el hecho de que el contingente médico cubano apenas triplicara en número al estadounidense, si bien atendió a un número de pacientes 260,7 veces superior a los profesionales de aquel país. Sin duda ha habido diferencias importantes en la naturaleza de la asistencia médica prestada.

También es relevante señalar que aproximadamente la mitad del personal médico cubano estuvo trabajando fuera de Puerto Príncipe, la capital, pues también se produjeron daños importantes en otros lugares. Sin embargo, muchas misiones médicas no lograron llegar a esos lugares por problemas de transporte. Curiosamente, la brigada médica cubana también contribuyó a reducir el impacto de las enfermedades epidémicas constituyendo 30 equipos dedicados a educar a las comunidades sobre el modo adecuado de eliminar los residuos y, con ello, minimizar los riesgos para la salud pública. El afamado artista cubano Kcho también encabezó una brigada cultural compuesta por payasos, magos y bailarines y apoyada por psicólogos y psiquiatras, cuyo cometido era tratar la traumática experiencia vivida por los niños haitianos.

Sin embargo, lo que tal vez impresione más tras la creciente preocupación por la salud del país, debido a que el sistema sanitario era muy deficiente y ahora está en buena medida aniquilado, es que Cuba, en colaboración con los países integrantes de ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), presentó a la OMS un programa integral para reconstruir el sistema de salud pública de Haití. En esencia, propone reconstruir la totalidad del sistema sanitario. El programa recibirá el apoyo de ALBA y de Brasil, y estará dirigido por los cubanos y el personal médico formado en Cuba; e incluye la construcción de hospitales, policlínicas y escuelas de medicina. Además el gobierno cubano ha ofrecido incrementar el número de alumnos haitianos que asisten a la escuela de medicina de Cuba. Semejante ofrecimiento de cooperación médica representa un grado de apoyo gigantesco para Haití. (15) Por desgracia, esta generosa oferta no ha aparecido en medios de comunicación de alcance internacional.
Aunque los medios de comunicación estadounidenses hayan ignorado el papel desempeñado por Cuba, Haití no. El presidente haitiano René Préval hizo un comentario mordaz cuando les dijo «ustedes no esperaron al terremoto para estar con nosotros». (16) De manera similar, el primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, señaló también en reiteradas ocasiones que los tres primeros países que prestaron ayuda a Haití fueron Cuba, República Dominicana y Venezuela.

Por desgracia (aunque no deba extrañarnos), mientras que el esfuerzo cubano de ayuda a Haití ha aumentado, la ayuda internacional ha seguido disminuyendo. El jefe de la misión médica cubana, el doctor Carlos Alberto García, resumió adecuadamente la situación sólo dos semanas después de la tragedia: «muchas delegaciones ya empezaron a irse y la ayuda que llega no es la misma que al principio. Como lamentablemente pasa, en algunos días aparecerá otra tragedia en otro país, y el pueblo de Haití quedará en el olvido y abandonado a su propia suerte». Curiosamente, añadió estas palabras: «Vamos a estar cuando todos se hayan ido». (17) Eso es lo que ha sucedido. Las tropas canadienses, por ejemplo, han regresado ya a su país y el USNS Comfort zarpó hace varias semanas. Compárese con lo que señaló el presidente cubano Raúl Castro: [la solidaridad del pueblo cubano con Haití] «ha estado presente más de un decenio [...] y les aseguro que la colaboración cubana y su modesto esfuerzo permanecerán en Haití los años que sean necesarios». (18)

Un representante de la oficina de enlace del Consejo Mundial de Iglesias con la Organización de Naciones Unidas realizó la elocuente declaración de que «la ayuda humanitaria no será humana si sólo se le da publicidad durante quince días». (19) En la actualidad Cuba, con el apoyo de ALBA y de Brasil, no trabaja para construir un hospital de campaña, sino un sistema de salud pública. Y mientras que los esfuerzos internacionales han cesado en su mayoría, los profesionales sanitarios cubanos y el personal formado en Cuba se quedarán, como han hecho en estos últimos 11 años, todo el tiempo que sea necesario. Es una historia que los medios de comunicación de ámbito internacional han decidido no contar, ahora que las cámaras de televisión se han marchado ya. Pero es una historia extraordinaria de ayuda humanitaria sincera y de éxito rotundo en la salvación de vidas humanas desde 1998. Además, a la luz de los éxitos de Cuba en lo relativo a la prestación de ayuda médica a millones de haitianos (sin coste para los pacientes), este enfoque sanitario preventivo, culturalmente delicado, de bajo coste y alta eficacia, debe ser contado. Esa aportación importantísima a este país depauperado, así como el compromiso vivo de Cuba con su pueblo, merecen sin duda un reconocimiento. Hasta que eso suceda, seguirá siendo, por desgracia, uno de los secretos mejor guardados del mundo.

enero 17, 2012

ARGENTINA: La memoria de hoy y de siempre

 

Un punto de partida para comprender y sostener la experiencia técnica, gremial, cultural y política de una organización -la ATE- que demanda una precisa lectura de la realidad y la idea, siempre irrenunciable, de seguir construyendo historia.

Por eso, la memoria de hoy, lejos de la formalidad que impone límites a la historia de lucha de ATE (1925 al 2012), hay que interpretarla dentro de un proceso donde el pensamiento crítico y la lucha inclaudicable en defensa de los intereses de los trabajadores sean dos puntales de la memoria de hoy y de siempre.

ATE una historia

Que se nombra en cada compañero y que se conjuga en la solidaridad colectiva junto a quienes tenemos la responsabilidad de conducir circunstancialmente esta organización.

Un camino que fue y es transitado por los compañeros que ya no están por decisión de la naturaleza humana; en las ausencias, siempre presentes de los compañeros desaparecidos, cuyas ideas de lucha –siempre- iluminarán nuestros sentidos y en la de aquellos que han optado por otros proyectos pero que han aportado en el pasado a la construcción de nuestra organización, y esencialmente, en los compañeros y compañeras que son parte activa de la organización y siguen reconociéndose en lo hecho y en lo pendiente.

87 años de ATE una celebración que se reinaugura todos los días y los aniversarios se celebran con la alegría de saber que nuestra organización es coherencia histórica de ideas que han marcado una unidad de sentido para nunca claudicar sus principios ni renunciar a su autonomía, capacidad que ha sabido encontrar sus propias formas de acción, organización y pensamiento de acuerdo a las necesidades de cada etapa y de cada uno de los compañeros y las compañeras que la integran.

Valores y no apenas valores que históricamente diversos factores políticos y económicos han intentado limitar y no han podido ni podrán.

La historia, esta historia que invocamos e invocamos, construida durante 87 años, se nombra en cada compañero y compañera, en la celebración si, de saber, que lo colectivo y solidario se erigen como un arma inquebrantable en la irrenunciable idea de querer todo lo que hemos construido y querer seguir construyendo para todos. Celebremos juntos, lo que todos juntos hemos logrado.

¡Buen año! Construyamos la esperanza.

Héctor “Pelusa" Carrica, Departamento Derechos Humanos (Consejo Directivo Nacional - ATE)

enero 17, 2012

CUBA: Casa de las Américas es alimento de dignidad, afirma Eduardo Galeano

 

Con un discurso de apenas cuatro minutos, Galeano dejó inaugurado el 53 Premio Literario Casa de las Américas en la sala Che Guevara, a cuya apertura asistieron el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, y el ministro de Cultura, Abel Prieto, entre otras personalidades del mundo intelectual.

Esta Casa, destacó el intelectual uruguayo, es mi casa, la casa nuestra. He sido y seguiré siendo su siempre amigo, de acuerdo con aquella definición de la amistad que nos legara Carlos Fonseca Amador, el fundador del Frente Sandinista: "El verdadero amigo es el que critica de frente y elogia por la espalda".

El autor de Las venas abiertas de América Latina resaltó cómo, desde aquel acto fundacional de la institución, el 28 de abril de 1959, Casa ha contribuido "a descubrir América y las muchas Américas que América contiene".

Nacida con la Revolución cubana, agregó, "lleva más de medio siglo ayudándonos a vernos con nuestros propios ojos, desde abajo y desde adentro, y no con las miradas que desde arriba y desde afuera nos han humillado desde siempre".

Gracias mil a Casa, dijo, por todo lo que ha hecho y hace para revelar nuestras energías creadoras, mil veces asesinadas y mil veces resucitadas.

"Gracias mil porque esas porfiadas voces renacidas, que nos hablan desde el pasado más remoto y desde el más cercano presente, han encontrado en ella un espacio de encuentro y una caja de resonancia que hasta entonces no existían".

Integrado por 22 personalidades, en esta edición el jurado analizará unos 400 originales en seis modalidades, entre ellas teatro y literatura para niños y jóvenes, las de mayor número de envios.

enero 13, 2012

La marcha hacia el abismo

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en las ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.

La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ?incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki? suman miles.

Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanki en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; mas, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand, titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”

No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.

En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos ?no siempre se explica si se trata de uno o de otro? depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones ?millón de millones? de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA ?una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía? publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas ?señala IPS? se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas

La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:

“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.

“Las lutitas gasíferas ?expresa IPS? son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”

“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.

“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.

“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.”

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.

“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.

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