Pensamiento Crítico

enero 29, 2012

CUBA:”Hacer los cambios necesarios, pero sin la más mínima concesión al enemigo”



Machado Ventura hizo tal afirmación luego de recordar la amplia discusión previa, en la base, del proyecto de objetivos analizado la víspera por la Primera Conferencia Nacional del Partido en el              Palacio de Convenciones de la capital, y que concluirá hoy.

El debate previo a la Conferencia también permitió conocer con más objetividad las fortalezas y debilidades de las estructuras en la base, tanto en el Partido como en la UJC, explicó el también miembro del Buró Político.

Ese abarcador intercambio de ideas constituyó una nueva oportunidad de ratificar el compromiso de los comunistas cubanos de seguir adelante con la Revolución, haciendo cuantos cambios sean necesarios, pero sin la más mínima concesión al enemigo.

No obstante el intenso trabajo desarrollado en los nueve meses que median desde la celebración del VI Congreso, resta mucho por hacer en la implementación de sus acuerdos, en particular de los Lineamientos, aspecto donde tenemos por delante las tareas más complejas y trascendentes, alertó.

Al iniciar sus palabras, Machado Ventura evocó que la reunión se efectúa al cumplirse el aniversario 159 del natalicio de Martí, como recuerdo y tributo al forjador de la unidad de los cubanos. Sirva esta cita para honrar su pensamiento, bastión y guía de nuestro proceso revolucionario desde sus inicios, tal como lo reconociera Fidel al declararlo autor intelectual del Moncada.

Después de las palabras introductorias comenzó el trabajo en cuatro comisiones, las cuales presentarán hoy los dictámenes con el resultado de las discusiones para abrir paso a la sesión de clausura. MARINA MENÉNDEZ QUINTERO, GRANMA

enero 27, 2012

Homenaje a un hombre que dejó huella: Héctor Quagliaro


 
Héctor “El Colorado” Quagliaro nació en junio de 1933 en su querido barrio rosarino de las Cuatro Plazas. Hijo de Carlos Quagliaro y Catalina Di Benedetto, tuvo 3 hermanos nacidos en Italia y otro rosarino como él.
A los 13 años ingresó en la Escuela de Aprendices del Ministerio de Obras Públicas con beca económica, garantía de trabajo y acceso a la Universidad como se estilaba por aquellos años. Allí se formó, nunca lo olvidaría, como Trabajador del Estado.
Siendo aún menor de edad ya pagaba 50 centavos por la estampilla sindical que le vendía su delegado del taller del Paraná Inferior, antes que se estableciera el descuento por planilla. Se podría decir que se afilió a la Asociación Trabajadores del Estado de pantalones cortos. Se recibió como Carpintero de Ribera en 1952 y ante la demora del Estado por contratar a los aprendices fue elegido por primera vez por sus compañeros como delegado de su comisión. Sin saberlo, ya se veía como un líder ante los ojos de los demás.
Al año siguiente comenzó a trabajar en el Ministerio cuando Construcciones Portuarias y Vías navegables, cuna de ATE, era un gigante que cuidaba los caminos del río.
No se le cumplió el sueño del pibe: jugar en la Primera de Rosario Central. Pero vistió sus colores en inferiores e integro la línea media como centrojas en equipos como Honor y Patria, Boca de Guaymallén y el Argentino de las Parejas.
El golpe de 1955 y el derrocamiento de Perón lo empujaron a la Resistencia con miguelitos, papas con clavos y caños mientras le llevaba comida a sus hermanos presos.
Apoyando el paro del 3 y 4 de noviembre de 1956, impulsado por la CGT Auténtica de Andres Framini, fue aplaudido en una asamblea y debutó en un piquete de huelga. Lo picaba el bicho de la militancia. A mediados del 58 ATE paró el Ministerio de Obras Públicas por 17 días y medio y él fue elegido integrante de la comisión negociadora. De esa manera se ganó su primer aparición en los diarios, elevando la voz en una asamblea dominical en ATE Rosario.
Tras el prestigio ganado en esa huelga fue elegido como Secretario General de ATE Rosario por la Agrupación Unidad y Acción. Era enero del 59 y solo tenía 26 años. A los pocos días llevó al sindicato al paro en solidaridad con la toma del frigorífico Lisandro de la Torre. En el 61 fue reelecto secretario general de los estatales rosarinos y en Agosto del 63 elegido Delegado Regional de la CGT Rosario, a la que condujo durante 3 períodos consecutivos.
Formó parte de las “62 Organizaciones de Pie junto a Perón”, diferenciándose de los Gordos de la época y siguió lealmente el legado de los Congresos históricos de Huerta Grande y La Falda.
Al realizar su primer viaje sindical a Europa, tuvo la oportunidad de reunirse en dos oportunidades con Juan Domingo Perón en la mítica Quinta 17 de octubre en Madrid.
En 1965 acompañó, en representación de las 62 de Pie y el sindicalismo combativo, a Isabel Perón en su gira por el país para desarmar los candidatos del Peronismo sin Perón de Vandor. Ahí conoció la política de los partidos pero no se anotó.
En 1968 nació la CGT de los Argentinos y la delegación regional de Rosario fue la primera en adherir y aprobar el Programa del 1 de mayo. En 1969 participó activamente del Rosariazo, el hecho de masas rosarino más importante del siglo pasado, conduciendo la CGT local. Pueblada que se repetiría en septiembre de ese año con Estado de Sitio incluido.
A inicios de los 70 fue elegido secretario general adjunto de Ate Nacional y dio la lucha antiburocrática desde adentro. Tras el golpe del 76 y el aval de Juan Horvath, por entonces secretario general, a la dictadura militar en la OIT se profundizaron sus diferencias y se selló su suerte.
Primero fue cesanteado de los talleres de la Rivera Inferior junto al Negro Aguirre, el Flaco Belloni, su mentor, y otros 13 compañeros. Luego separado de la conducción por su, según dijeron, “intemperancia habitual” y finalmente expulsado, junto a Víctor De Gennaro, Carlos Custer, Germán Abdala y Manuel Sbarbati, durante un congreso trucho. Llegó el rumor de que los milicos lo buscaban y manos amigas le ofrecieron irse afuera pero decidió quedarse y manejar un taxi en Rosario para ganarse el mango.
Durante todo el 77 recibió a Víctor y a Germán en su casa para inventar juntos lo que sería ANUSATE entre el infaltable olor a milanesas con fritas hechas por Inés, su esposa, y los juegos infantiles de Leticia y el Cabezón.
En diciembre de ese año fundaron la agrupación en la Iglesia de la Santa Cruz con él como presidente. Allí fue donde estampó para siempre aquello de que “Estamos abriendo un cauce para que lo transiten miles de compañeros que aún no conocemos” En noviembre de 1984 formó parte de la Recuperación de ATE de manos de los que colaboraron con la dictadura y también pudo recuperar su puesto de trabajo en el Paraná Inferior. Creó y condujo la Escuela de Capacitación Sindical Libertario Ferrari y fue elegido Secretario General de ATE Santa Fe entre el 87 y el 91.
En las elecciones de 1991 formó en su provincia del Frente de Recuperación Peronista para combatir al Menemismo y fue candidato a diputado. Acompañó el nacimiento, crecimiento y consolidación de la Central de Trabajadores de la Argentina desde Burzaco para adelante. En 1991 asumió la conducción de la Seccional ATE Rosario y volvió a su segunda casa, el local de la calle San Lorenzo, por 12 años seguidos durante 3 gestiones.
Aceptó la conducción del Centro Nacional de Jubilados y Pensionados de ATE Nacional y de la Federación de Jubilados de la CTA en el año 2003 y ahí entregó sus últimos esfuerzos militantes. A comienzos del 2006 fue reconocido como Ciudadano Distinguido por el Consejo Deliberante de su ciudad natal.
Nos dejó el 25 de enero del 2010 y su nombre ya es parte ineludible de la historia de la Asociación Trabajadores del Estado, de la Central de Trabajadores de la Argentina y del Movimiento Obrero Argentino. Se fue con la creencia, al decir de su amigo Arturo Jauretche, que “el fuego de su pueblo no agoniza…solo está ardiendo la braza. Y hay que soplar la ceniza”.

enero 27, 2012

Importante delegación sindical argentina al Foro Social Temático 2012

 

A su vez, funcionará como etapa preparatoria a la Cumbre de los Pueblos de Río de mediados de año, cuando en paralelo se desarrolle la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable Río-20. El Foro tendrá actividades también en las ciudades de Canoas, San Leopoldo y Nueva Hamburgo de ese país.

Durante el FSM, el Movimiento Sindical tendrá su agenda propia. Desde el Movimiento Sindical, con peso propio en el Foro, la atención estará puesta en el diagnóstico del estado de la crisis capitalista actual, sus consecuencias para los trabajadores (desempleo, precarización, superexplotación) y la evaluación de alternativas; antineoliberales para algunos y anticapitalistas para otros.

El 25 y 26 de enero se realizó el seminario “Mundo del trabajo”, promovido por las Centrales Sindicales del Cono Sur junto al DIESSE (Departamento Inter-sindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos).

El 26 de enero también tuvo lugar la reunión del Sub-Regional de la Federación Sindical Mundial (FSM), con miras a fortalecer esta iniciativa de articulación del movimiento clasista en la región.

Asimismo el 26 se realizó una nueva reunión de la Coordinadora de Trabajadores Judiciales del Cono Sur, que articula los esfuerzos de los trabajadores de la Justicia de Brasil, Uruguay y Argentina y donde se desarrollará el temario "La Violencia laboral en el Poder Judicial" y "Modelo de Justicia y la democratización de los Poderes Judiciales".

Intervinieron en la apertura Julio Bertomeu, del Centro de Estudios y Formacion de la Federacion Judicial Argentina (CEFJA) y como panelistas Hugo Blasco, Secretario de Derechos Humanos de la Mesa Nacional de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y Secretario General de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB-CTA) y Carlos Manzo, Secretario General de la CTA de Dolores.

Hoy, 27 de enero, la Central dos Trabalhadores e das Trabalhadoras do Brasil (CTB) conjuntamente con el Encuentro Sindical “Nuestra América” (ESNA) y el Instituto de Estudios Estratégicos para la Integración de América del Sur (INTERSUR), realizarán el seminario “Integración Latinoamericana”. En este encuentro se abordarán temas macroeconómicos, políticos y sociales de la región, desde la perspectiva de una alternativa para la clase trabajadora en el marco de la crisis capitalista.

Una importante delegación argentina participará del Foro, entre ellos, compañeros que integran el Capítulo Argentino del ESNA, Hugo Blasco; Carlos Chile, Secretario General de la CTA de la Capital Federal y titular del Movimiento Territorial de Liberación (MTL-CTA); Gustavo Teres, Secretario General de la CTA de Rosario; Julio Ortellado, Director de Organización de la CTA Nacional; Eduardo Alagastino, Secretario Adjunto de la CTA de Santiago del Estero; Pablo Abramovich, Secretario General de la CTA de San Martín; Carlos Manzo, Secretario General de la CTA de Dolores; Ernesto Trigo, Titular del Sindicato de Talabarteros y Marroquinería y Julio Bertomeu del CEFJA.

El Foro Social Mundial se creó en el año 2001 como respuesta a las políticas neoliberales mundiales, pero, también, como aglutinador de organizaciones y representantes de la sociedad en contraposición al Foro Económico de Davos.

Un debate recorre el Foro y apunta al papel de los movimientos populares en al construcción de alternativa política, cuestión que se agiganta ante la crisis capitalista mundial y la necesidad de construir la ofensiva de los trabajadores para una sociedad sin explotadores.

Fuente: http://www.fja.org.ar/

 

* Equipo de Comunicación de la Federación Judicial Argentina (FJA-CTA)

enero 22, 2012

CUBA: La cooperación médica cubana en Haití



En general, los informativos internacionales han ignorado los esfuerzos de Cuba. El 24 de marzo, el portal web de la CNN, por ejemplo, contenía 601 noticias acerca del terremoto de Haití, de las cuales sólo 18 aludían (someramente) a la ayuda cubana. De manera similar, entre The New York Times y The Washington Post contaban 750 entregas sobre el terremoto y la ayuda prestada, aunque ni una sola exponía con el menor detalle ninguna ayuda cubana. Sin embargo, la función desempeñada por los médicos cubanos ha sido en realidad extraordinariamente importante, y lleva presente desde 1998.

Cuba y Haití antes del terremoto

En 1998 Haití fue golpeada por el huracán Georges, que causó 230 muertos, destruyó el 80% ciento de los cultivos y dejó sin hogar a 167.000 personas. (1) Pese a que Cuba y Haití no mantenían relaciones diplomáticas desde hacía más de 36 años, Cuba ofreció de inmediato un convenio de ayuda en múltiples ámbitos, el más importante de los cuales tenía que ver con la cooperación sanitaria.
Para ayudar a Haití, Cuba adoptó un enfoque de salud pública en dos flancos. En primer lugar, se comprometía a desplazar a centenares de médicos al país durante todo el tiempo que fuera necesario, para que trabajaran allá donde los destinara el gobierno haitiano. Era un aspecto particularmente relevante, pues el sistema de salud pública de Haití era probablemente el peor del continente americano, ya que en 1990 la esperanza de vida alcanzaba sólo los 54 años y una de cada cinco personas adultas moría de SIDA, mientras que el 12,1% de los niños moría a causa de infecciones gastrointestinales evitables. (2)

Además, Cuba se comprometía a formar a médicos haitianos en la propia Cuba, siempre que luego regresaran y ocuparan los puestos de los médicos cubanos (un proceso de «incremento de cerebros», y no de «fuga de cerebros»). Curiosamente, los alumnos procedían de entornos no habituales y eran, en su mayoría, pobres. Se pensaba que, dados sus antecedentes socioeconómicos, comprenderían a la perfección la necesidad de personal sanitario que tenía su país y regresarían a trabajar allá donde fueran necesarios. En mayo de 1999 empezó a estudiar la primera promoción de alumnos en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
En el año 2007 ya se había obrado un cambio significativo en todo el país. Es preciso señalar que se estimaba que el personal sanitario cubano atendía al 75% de la población. (3) Estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicaban mejoras palpables en los datos de salud pública desde que se inició esta cooperación médica cubana a gran escala.



La mejora de la salud pública de Haití en el periodo 1999-2007 (4)

Indicador de salud

1999

2007

Tasa de mortalidad infantil (por cada 1.000 nacimientos)

80

33

Tasa de mortalidad infantil de menores de 5 años (por cada 1.000 nacimientos)

135

59,4

Tasa de mortalidad materna (por cada 100.000 partos)

523

285

Esperanza de vida (en años)

54

61

Como se puede apreciar en los datos siguientes, el personal sanitario cubano supuso una diferencia importante y evidente para la salud pública del país desde 1998, en buena medida gracias a la labor activa desempeñada en el ámbito de la medicina preventiva.



Resumen estadístico de la cooperación médica cubana

entre diciembre de 1998 y mayo de 2007 (5)

Consultas médicas realizadas

10.682.124

Visitas médicas a pacientes

4.150.631

Partos atendidos

86.633

Nº de operaciones quirúrgicas realizadas (mayores y menores)

160.283

Vacunaciones

899.829

Vidas salvadas (en urgencias)

210.852



En el año 2010, sin coste alguno para los estudiantes de medicina, Cuba había formado a unos 550 médicos haitianos, y en la actualidad está formando a otros 567. Además, desde el año 1998 han trabajado en Haití unos 6.094 profesionales sanitarios cubanos. Han realizado más de 14,6 millones de consultas médicas, 207.000 operaciones quirúrgicas (incluidas 45.000 operaciones oculares para devolver la vista en el marco del programa «Operación Milagro»), asistido 103.000 partos y alfabetizado a 165.000 personas. De hecho, en el momento del terremoto había allí 744 profesionales médicos cubanos. Es preciso recordar que toda esta cooperación en el ámbito de la salud se prestó durante un periodo superior a 11 años antes del terremoto del 12 de enero de 2010. (6)

Cuba después del terremoto

El terremoto mató al menos a 220.000 personas, y dejó a 300.000 personas heridas y a 1,5 millones sin hogar. (7) Jean-Max Bellerive, primer ministro hatiano, lo calificó como «la peor catástrofe sucedida en Haití en los dos últimos siglos». (8)
La ayuda internacional empezó a fluir. Es importante señalar el tipo de ayuda sanitaria que suministraron algunos de los agentes internacionales de primer orden. Médicos Sin Fronteras (MSF), por ejemplo, una organización célebre por la ayuda internacional que presta, desplazó al país unos 348 profesionales procedentes del exterior, además de los 3.060 que ya tenía contratados allí. El 12 de marzo había tratado a unos 54.000 enfermos y llevado a cabo 3.700 operaciones quirúrgicas. (9)

La aportación de Canadá incluía el despliegue de 2.046 profesionales del ejército canadiense, incluidos 200 miembros del denominado DART. El Equipo de Ayuda para Catástrofes (DART, Disaster Assistance Response Team) recibió la máxima atención de los medios de comunicación, pues atendió 21.000 consultas médicas, aunque debemos señalar que no trata a pacientes con traumatismos graves ni realiza operaciones quirúrgicas. En realidad, entre el personal del DART sólo hay 45 médicos, mientras que el resto del personal se ocupa de potabilizar agua, cuestiones de seguridad y labores de reconstrucción. En total, los canadienses se quedaron allí sólo 7 semanas. (10)
El gobierno estadounidense, que en los medios de comunicación recibió un tratamiento extenso y muy favorable, envió el USNS Comfort, un buque hospital con 1.000 camas y 550 profesionales sanitarios, que estuvo allí sólo 7 semanas, periodo en el que trató a 871 enfermos y realizó 843 operaciones quirúrgicas. (11) Tanto la aportación canadiense como la estadounidense fueron apreciables... mientras duraron.

Entre todos los equívocos de los medios de comunicación quedaba relegado el hecho de que, en las primeras 72 horas posteriores al terremoto, los médicos cubanos fueron en realidad el principal apoyo médico para el país. En las primeras 24 horas habían realizado 1.000 operaciones quirúrgicas de urgencias, habían convertido sus lugares de residencia en clínicas y dirigían los únicos centros médicos que había en el país, incluidas 5 clínicas de diagnóstico (pequeños hospitales) que habían construido anteriormente. Además se utilizaron también otras 5 que estaban en diferentes fases de construcción, y convirtieron su centro oftalmológico en un hospital de campaña que en las primeras doce horas posteriores al terremoto trató a 605 pacientes. (12)
Enseguida, Cuba se volvió responsable de unos 1.500 profesionales de la medicina que había en Haití. De ellos, 744 médicos ya estaban trabajando allí antes, mientras que después del terremoto envió más de 350 miembros de la Brigada Médica Internacional «Henry Reeve». Además se sumaron al esfuerzo 546 licenciados de la ELAM originarios de diferentes países y 184 alumnos haitianos de 5º y 6º curso, como también hicieron otros profesionales médicos venezolanos. En total, trabajaron por todo Haití en 20 centros de rehabilitación y 20 hospitales, a cargo de 15 quirófanos y vacunando a 400.000 personas. Con razón afirmó Fidel Castro: «nosotros enviamos médicos, no soldados». (13)

Resulta muy instructivo echar un vistazo a la asistencia médica prestada por los diferentes agentes fundamentales.


Cifras comparativas de la aportación sanitaria en Haití a 23 de marzo de 2010 (14)

MSF

Canadá

Estados Unidos

Cuba

Nº de profesionales

3.408

45

550

1.504

Nº de pacientes tratados

54.000

21.000

871

227.143

Nº de operaciones quirúrgicas realizadas

3.700

0

843

6.499

Estos datos comparativos, recogidos de diversas fuentes, resultan particularmente elocuentes, pues indican la envergadura de la importante (y ampliamente ignorada) contribución médica de los cubanos. En realidad, han tratado a un número de pacientes 4,2 veces superior al que atendió MSF (que cuenta con más del doble de profesionales y con unos recursos económicos significativamente superiores), y 10,8 veces superior al atendido por el DART canadiense. (Como indicábamos más arriba, el personal médico canadiense y estadounidense abandonó el país el día 9 de marzo.) Llama asimismo la atención el hecho de que el contingente médico cubano apenas triplicara en número al estadounidense, si bien atendió a un número de pacientes 260,7 veces superior a los profesionales de aquel país. Sin duda ha habido diferencias importantes en la naturaleza de la asistencia médica prestada.

También es relevante señalar que aproximadamente la mitad del personal médico cubano estuvo trabajando fuera de Puerto Príncipe, la capital, pues también se produjeron daños importantes en otros lugares. Sin embargo, muchas misiones médicas no lograron llegar a esos lugares por problemas de transporte. Curiosamente, la brigada médica cubana también contribuyó a reducir el impacto de las enfermedades epidémicas constituyendo 30 equipos dedicados a educar a las comunidades sobre el modo adecuado de eliminar los residuos y, con ello, minimizar los riesgos para la salud pública. El afamado artista cubano Kcho también encabezó una brigada cultural compuesta por payasos, magos y bailarines y apoyada por psicólogos y psiquiatras, cuyo cometido era tratar la traumática experiencia vivida por los niños haitianos.

Sin embargo, lo que tal vez impresione más tras la creciente preocupación por la salud del país, debido a que el sistema sanitario era muy deficiente y ahora está en buena medida aniquilado, es que Cuba, en colaboración con los países integrantes de ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), presentó a la OMS un programa integral para reconstruir el sistema de salud pública de Haití. En esencia, propone reconstruir la totalidad del sistema sanitario. El programa recibirá el apoyo de ALBA y de Brasil, y estará dirigido por los cubanos y el personal médico formado en Cuba; e incluye la construcción de hospitales, policlínicas y escuelas de medicina. Además el gobierno cubano ha ofrecido incrementar el número de alumnos haitianos que asisten a la escuela de medicina de Cuba. Semejante ofrecimiento de cooperación médica representa un grado de apoyo gigantesco para Haití. (15) Por desgracia, esta generosa oferta no ha aparecido en medios de comunicación de alcance internacional.
Aunque los medios de comunicación estadounidenses hayan ignorado el papel desempeñado por Cuba, Haití no. El presidente haitiano René Préval hizo un comentario mordaz cuando les dijo «ustedes no esperaron al terremoto para estar con nosotros». (16) De manera similar, el primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, señaló también en reiteradas ocasiones que los tres primeros países que prestaron ayuda a Haití fueron Cuba, República Dominicana y Venezuela.

Por desgracia (aunque no deba extrañarnos), mientras que el esfuerzo cubano de ayuda a Haití ha aumentado, la ayuda internacional ha seguido disminuyendo. El jefe de la misión médica cubana, el doctor Carlos Alberto García, resumió adecuadamente la situación sólo dos semanas después de la tragedia: «muchas delegaciones ya empezaron a irse y la ayuda que llega no es la misma que al principio. Como lamentablemente pasa, en algunos días aparecerá otra tragedia en otro país, y el pueblo de Haití quedará en el olvido y abandonado a su propia suerte». Curiosamente, añadió estas palabras: «Vamos a estar cuando todos se hayan ido». (17) Eso es lo que ha sucedido. Las tropas canadienses, por ejemplo, han regresado ya a su país y el USNS Comfort zarpó hace varias semanas. Compárese con lo que señaló el presidente cubano Raúl Castro: [la solidaridad del pueblo cubano con Haití] «ha estado presente más de un decenio [...] y les aseguro que la colaboración cubana y su modesto esfuerzo permanecerán en Haití los años que sean necesarios». (18)

Un representante de la oficina de enlace del Consejo Mundial de Iglesias con la Organización de Naciones Unidas realizó la elocuente declaración de que «la ayuda humanitaria no será humana si sólo se le da publicidad durante quince días». (19) En la actualidad Cuba, con el apoyo de ALBA y de Brasil, no trabaja para construir un hospital de campaña, sino un sistema de salud pública. Y mientras que los esfuerzos internacionales han cesado en su mayoría, los profesionales sanitarios cubanos y el personal formado en Cuba se quedarán, como han hecho en estos últimos 11 años, todo el tiempo que sea necesario. Es una historia que los medios de comunicación de ámbito internacional han decidido no contar, ahora que las cámaras de televisión se han marchado ya. Pero es una historia extraordinaria de ayuda humanitaria sincera y de éxito rotundo en la salvación de vidas humanas desde 1998. Además, a la luz de los éxitos de Cuba en lo relativo a la prestación de ayuda médica a millones de haitianos (sin coste para los pacientes), este enfoque sanitario preventivo, culturalmente delicado, de bajo coste y alta eficacia, debe ser contado. Esa aportación importantísima a este país depauperado, así como el compromiso vivo de Cuba con su pueblo, merecen sin duda un reconocimiento. Hasta que eso suceda, seguirá siendo, por desgracia, uno de los secretos mejor guardados del mundo.

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