Un derrame que lastima

Argentina

01/11/2018

Un derrame que lastima

El pasado 19 de octubre hubo un derrame de petróleo en el yacimiento Bandurria Sur, que opera la petrolera YPF en la provincia argentina de Neuquén. El área afectada abarca 45 hectáreas y se estima que serán necesarios ocho meses de trabajo para recuperar apenas el 10% de esa superficie. Los trabajadores del sector denuncian que las autoridades esconden los riesgos del fracking y no cumplen con sus funciones de control.


Por Fabian Polizzo, corresponsal Equipo Comunicación CLATE en Neuquén

El pasado 19 de octubre el mega yacimiento hidrocarburífero Vaca Muerta volvió a ser noticia, pero esta vez los medios de comunicación tardaron más de una semana en reflejar el hecho.  En el yacimiento Bandurria Sur, operado por la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) se produjo un derrame de petróleo que duró algo más de 36 horas y cuando pudo ser contenido, el daño causado era tan grande que todos los intentos por negarlo primero y minimizarlo después fueron en vano.

El área afectada por el derrame abarca 45 hectáreas, el equivalente a 45 canchas de fútbol que fueron contaminados de manera directa e indirecta y se estima en 8 meses el tiempo de trabajo que demandará remediar apenas el diez por ciento de esa superficie. Pero todo depende también del clima, ya que las abundantes precipitaciones que se presentan por estos días en la zona no sólo perjudican las tareas, sino que también expanden la contaminación a las capas subterráneas. De todas maneras, ya se sabe de manera fehaciente que la tierra en el lugar no volverá a ser la misma.


“Estos hechos son clara muestra, por un lado, de que las autoridades no cumplen con sus funciones de control, y por el otro, de la falta de prevención ambiental en una actividad que por décadas ha probado crear un riesgo demasiado alto para el ambiente”, sostuvo Santiago Cané, coordinador de asuntos legales de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

También los trabajadores del sector afirman que con el único fin de bajar los costos de producción y seguir con la extracción de hidrocarburos a cualquier precio, las empresas y los gobiernos desconocen las obligaciones que tienen y esconden los peligros que provoca esta actividad, subestimando sus riesgos y provocando desastres como el de Bandurria Sur.


Pocos días antes, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de Naciones Unidas expresó su preocupación por los aportes al cambio climático y los impactos negativos sobre el ambiente que podría tener la extracción de gas y petróleo de Vaca Muerta. En las Observaciones finales sobre el cuarto informe periódico de Argentina, el Comité consideró que “la explotación total de todas las reservas de gas de Vaca Muerta consumiría un porcentaje significativo del presupuesto mundial de carbono para alcanzar el objetivo de un calentamiento de 1,5 grados Celsius, estipulado en el Acuerdo de París”. Y recomendó “reconsiderar la explotación a gran escala de combustibles fósiles no convencionales mediante el ‘fracking’ en la región de Vaca Muerta” para garantizar el cumplimiento de los compromisos climáticos asumidos por el Estado argentino.

Recién el día 1 de noviembre hubo una voz oficial referida al tema. El subsecretario de Ambiente de la provincia de Neuquén, Juan de Dios Lucchelli, afirmó que a la empresa YPF se le impondrá una multa “muy dura y ejemplificadora para toda la industria” y agregó que la misma será “la sanción económica más grande en la historia de la industria hidrocarburifera puesta por la provincia de Neuquén para un incidente en esta actividad”.

Pero no hay dinero que sane la tierra.

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