22/02/2016

Situación del empleo y salarios 2015-2016

LA SITUACIÓN DEL EMPLEO

La tasa de desempleo promedio en 2015 fue de 7,5%, casi un punto
porcentual por encima del 6,6% registrado en 2014. Esto determinó
que el número de desempleados creciera de unos 118.650 a 134.200
entre ambos períodos, es decir, unos 15.500 desempleados más.

En términos generales se puede afirmar que en 2015 se constató
una caída en el empleo, pero si consideramos que entre 2011 y 2014
nos encontrábamos con cifras “records” de puestos de trabajo,
era previsible que esto sucediera en una economía que se desacelera
y el deterioro observado hasta el momento no tiene los signos
dramáticos de otras épocas. Aunque, sin duda para aquel trabajador
que perdió su puesto de trabajo se trata de una situación
igualmente difícil. Sería positivo que en 2016 el deterioro no se
profundice y en la medida que la economía siga creciendo aunque sea
más lentamente, los principales indicadores del mercado de trabajo
–ocupación y desempleo- continúen sin grandes cambios.

En relación a los 134.200 desocupados de 2015, más de 71.500 son
mujeres, con una tasa de desempleo femenina de 8,8%. Por su parte,
unos 63.200 son menores de 25 años lo que determina una tasa
específica de desempleo de 24,2% para este grupo de edad, muy por
encima del 4,8% vigente para los mayores de 25 años. Por último,
algo menos de 32.000 desocupados son jefes de hogar.

En relación a la calidad del empleo, un 24,7% del total de
ocupados no estuvieron registrados a la seguridad social, cifra casi
idéntica a la de 2014. Esta situación afecta a casi 408.000
ocupados de los casi 1.650.000 observados en 2015. Por su parte, un
7,2% estuvieron subempleados, cifra ligeramente superior al 6,7% del
año anterior.

Ocupados por sector de actividad

Claramente, el sector de la industria manufacturera es el más
afectado por la caída del número de ocupados con unos 11.600
puestos de trabajo menos. Luego se ubican el servicio doméstico y el
sector primario con caídas de unos 7.000 ocupados en cada caso.

Mientras para la industria esta cifra representa una caída del 6%
de la ocupación, para el servicio doméstico la caída es de 5,8% y
para el sector primario de 4,4%.

Sólo estos tres sectores explican un 93% en la caída total del
número de ocupados de 2015. Para la construcción la caída en la
ocupación se ubica en 2.600 puestos de trabajo representando un 1,9%
del total.

El seguro de desempleo

A mediados del año pasado se produjo un incremento importante en
el número de trabajadores en seguro de desempleo, pasando de 31.138
en abril a 44.449 en setiembre. A partir de octubre el incremento se
frenó y de hecho se ha registrado un leve descenso que determinó
que en diciembre el total de beneficiarios cubiertos por el seguro se
haya ubicado en 40.123.

Considerando promedios anuales, mientras el promedio de
trabajadores en seguro de desempleo en 2014 fue de unos 33.500, en
2015 esta cifra trepó a unos 38.500, lo que da cuenta de un
incremento de unos 5.000 trabajadores. Dicho fenómeno, explicado por
la desaceleración económica que viene atravesando el país, muestra
el rol fundamental que juega la matriz de protección social como
amortiguador ante situaciones críticas como es la del desempleo.

En relación a las solicitudes de seguro de desempleo, en
noviembre y diciembre se registraron unas 11.000, guarismo algo menor
a lo que veníamos viendo en los meses previos, ya que en el caso de
julio habían superado las 15.000.

LOS SALARIOS – Análisis 2015 y perspectivas

Desde 2005 el salario real ha venido creciendo de manera
ininterrumpida, impulsado tanto por el crecimiento del salario real
del sector público como el del sector privado. Así, en los diez
años que van entre 2005 y 2014, el salario real acumuló un
crecimiento de más del 50% (51,5%).

En esos diez años el crecimiento promedio anual del salario real
se ubicó siempre por encima del 3%, siendo 2013 el año de menor
aumento de salario real (3%). No obstante, en 2014 el salario real
volvió a acelerar el ritmo de crecimiento y aumentó 3,4% respecto
al año anterior.

Sin embargo, en el correr de 2015 la tasa de crecimiento del
salario real se fue desacelerando rápidamente, en particular a
partir de julio, más que nada por el rápido enlentecimiento en el
crecimiento del salario real privado. Así, en el correr de 2015 el
salario nominal creció 9,87%. Con una inflación anual de 9,44%, el
crecimiento acumulado del salario real en el año fue de tan sólo
0,39%. En términos promedio, la medida más usual para analizar la
evolución del poder de compra, el salario real de 2015 se ubicó
1,56% por encima del de 2014.

Poniendo el foco en el corto plazo y para analizar lo sucedido en
el correr de 2015, empleamos la variación del salario real mensual
interanual1. A comienzos de 2015 este indicador se ubicaba en 3,4%2,
pero con el transcurrir de los meses esta tasa fue reduciéndose
aceleradamente ubicándose en junio en 2,3%3 y a partir de julio la
disminución en el crecimiento del salario real mensual se hizo cada
vez más fuerte, cayendo en agosto y registrando crecimientos menores
al 0,5% en el resto de los meses.

De esta manera, aunque el salario real durante el primer semestre
de 2015 siguió siendo superior al de iguales meses de 2014, esta
diferencia se fue haciendo cada vez menor. Incluso, en agosto de
2015, el poder de compra del salario se ubicó por debajo del que
tenía en agosto de 2014, siendo ésta la primera vez que se
verificaba una caída de salario real mensual interanual desde hace
al menos 12 años.

¿Cómo se explica esta tendencia?

La mayor parte de esta evolución se explica por la trayectoria de
los salarios privados, cuyas variaciones a su vez están fuertemente
asociadas a la política salarial y en concreto, a las negociaciones
que se llevan adelante en los Consejos de Salarios.

De hecho, aunque el salario real mensual de los trabajadores
públicos se fue desacelerando durante todo el año de manera
paulatina, fue recién a partir de julio, cuando el crecimiento del
salario real de los privados comienza a retroceder4, que esto se hace
sentir efectivamente en el crecimiento del salario real medio, dado
el fuerte peso de los trabajadores privados en el total.

En efecto, en julio de 2015 comenzó la Sexta ronda de Consejos de
Salarios del sector privado, la que involucró a unos 400 mil
trabajadores aproximadamente, algo menos de la mitad de los
asalariados ocupados en el sector privado (unos 950 mil). Como
consecuencia del cambio en la lógica de los ajustes que significaron
los nuevos lineamientos presentados por el Poder Ejecutivo, las
negociaciones en esta instancia tomaron mucho más tiempo de lo
previsto y se extendieron más que en el pasado, provocando tardanzas
en el pago de los ajustes, los que en algunos casos no han sido
recogidos por los indicadores analizados.

Sin embargo, la tendencia al enlentecimiento del salario real no
se explica solamente por efecto de la tardanza en alcanzar acuerdos,
sino que existen otros factores que explican esto y que provocarán
que aún después de ajustados los salarios retroactivamente, la
caída en el crecimiento del salario real se mantenga, aunque de
manera menos pronunciada.

El principal factor es sin duda la mayor inflación verificada en
2015, ya que aun cuando en 2015 la mayoría de los trabajadores
privados contó con correctivos periódicos pactados en la ronda de
negociación de 2013, la cada vez mayor brecha entre la inflación
proyectada e incorporada en los convenios (5%) y la efectiva (9,44%
en 2015), hace que en la comparación mensual, el crecimiento de
salario real sea menor en 2015 que en 2014 incluso si los incrementos
acordados en ambos años fueran iguales. Esto se ve agravado por el
hecho de que muchos convenios firmados en el marco de la quinta ronda
de 2013 y que tuvieron sus últimos ajustes en 2015, pactaban
incrementos de salario real decrecientes en el tiempo.

Finalmente, es probable que el menor dinamismo del empleo también
haya impactado negativamente en la evolución del salario real a
partir de su incidencia sobre los ajustes y otras partidas que se
negocian con independencia de los Consejos de Salarios (sector
informal, sobrelaudos, etc.). Siempre una fuerte demanda laboral es
uno de los factores que presionan al alza los salarios, empero en una
coyuntura no tan favorable, el efecto es el inverso.

Síntesis 2015

Aunque era esperable que en un contexto de desaceleración en el
ritmo de crecimiento de la economía el salario acompañara ese
enlentecimiento, nadie pensaba que esto se procesaría de manera tan
rápida y tan abrupta. Incluso no era esperado por el propio
gobierno, que en la Exposición de Motivos de la Ley de Presupuesto
proyectó un incremento del salario real de 2,5% para 2015.

Esto también implica un retroceso en materia distributiva en la
medida en que el aumento de la masa salarial (que depende de la
evolución tanto de los salarios como del empleo) seguramente se
ubicará por debajo del crecimiento anual de la economía, que se
espera que ronde el 1,5% en 2015 y una cifra similar en 2016.

En lo que hace al ingreso de los hogares, el enlentecimiento del
salario real impacta también en la evolución de las pasividades,
las que se ajustan anualmente en función del Índice Medio de
Salarios. Así, en enero de 2016 las pasividades tuvieron un
incremento de 9,87% anual, levemente por encima de la inflación de
2015.

Asimismo, esto refuerza el peso que tiene la evolución de los
salarios en los hogares y en la demanda interna. En momentos de
incertidumbre y dificultades en los mercados externos, el consumo
interno pasa a ser primordial para sostener el crecimiento económico.

Salarios 2016: ¿Qué esperar?

De no mediar cambios en la aplicación de los lineamientos
propuestos por el Poder Ejecutivo para la sexta ronda de negociación
colectiva5, la tendencia a la desaceleración del salario real se
agudizará aún más y en un contexto de estabilidad en el ritmo de
crecimiento económico, la masa salarial volverá a caer, provocando
efectos redistributivos regresivos.

En enero comenzaron a negociar unos 200 mil trabajadores más
cuyos convenios vencieron en diciembre de 2015. Se trata mayormente
de trabajadores de sectores de salarios sumergidos (unas 110 mil
trabajadoras domésticas y 30 mil trabajadores rurales del sector de
granja y forestación). Sin cambios importantes en la posición del
Poder Ejecutivo respecto a los lineamientos, es probable que estas
negociaciones también se extiendan en el tiempo, con las
consecuencias negativas que esto provoca en el salario real medio,
fundamentalmente en sectores donde, por sus características, el pago
de la retroactividad es más difícil.

En 2015 la inflación cerró el año en 9,44%. Si bien este no es
el período de referencia para los convenios firmados en el marco de
la nueva ronda de negociación, es un indicativo de que el aumento de
los precios al consumo no se ha ido desacelerando como preveía el
equipo de gobierno sino que por el contrario, ha aumentado6. A su
vez, en enero de este año la inflación se ubicó en 2,45%, por
encima de su valor de enero de 2015, llevando a que el crecimiento de
los precios al consumo de los últimos 12 meses aumentara a 9,68%.

Parece claro que con estos datos de inflación es muy difícil
alcanzar acuerdos en el marco de los nuevos lineamientos, donde la
mayoría de los grupos de negociación tienden a ubicarse en el
sector medio, que contiene ajustes semestrales de 4,25%. Esto implica
percibir aumentos anuales (y por todo concepto) por debajo de la
inflación (un punto aproximadamente), sin crecimiento adicional y
con correctivos que en el mejor de los casos se implementan cada 18
meses.

Sin duda la incorporación de correctivos anuales facilitaría la
negociación e incidiría positivamente en la evolución del salario
real promedio anual, en particular para los salarios de los
trabajadores pertenecientes a sectores calificados como “medios”
y “en problemas”, donde se proponen ajustes anuales de 8,5% y
7,5% respectivamente para el primer año (por debajo de la
inflación), los que además, irían descendiendo con los años.

Si bien los correctivos anuales ayudarían a aminorar la caída
del salario real, la única manera de asegurar el mantenimiento del
salario real medio y revertir la tendencia al enlentecimiento del
mismo, es adicionar a los convenios aumentos reales en consonancia
con el crecimiento de la economía.

Inflación y salario real

Como se mencionó antes, la mayor inflación verificada en 2015 es
una de las explicaciones del menor crecimiento del salario real y por
lo tanto del poder de compra de los trabajadores. Esto se agrava
cuando no se incorporan en los ajustes salariales mecanismos que
protejan a los trabajadores de estos efectos, como son los
incrementos salarial por concepto de crecimiento y los correctivos
periódicos.

Pero además lo sucedido en 2015 tira por tierra la explicación
de muchos analistas que señalaban a los aumentos salariales como una
de las principales causas del rápido crecimiento en los precios al
consumo, y decían que la desindexación de los salarios7 así como
un menor crecimiento de los mismos, contribuirían positivamente para
alcanzar un menor aumento de los precios.

Sin embargo, ni la aplicación de los nuevos lineamientos en los
Consejos de Salarios con desindexación que suponen, ni el menor
crecimiento de salario real verificado en 2015, ni el enlentecimiento
y caída del consumo privado que se dieron, han aminorado el
crecimiento de los precios al consumo, sino que por el contrario
estos se han acelerado. Tampoco han incidido en disminuir las
expectativas de los agentes privados en torno a la evolución futura
de los precios.

La pregunta es entonces, ¿qué otros factores son los que inciden
en la formación de los precios y presionan al alza la inflación
actualmente, y cómo deberíamos contrarrestarlos sin deteriorar el
poder de compra de los trabajadores?

El salario mínimo nacional

El 1º de enero el Salario Mínimo Nacional (SMN) pasó de 10.000
a 11.150 pesos mensuales, lo que representa un incremento de 11,5%.
El 1º de enero de 2015 había aumentado en un porcentaje similar
(11,6%), lo que descontando la inflación acumulada, constituye un
aumento de tan sólo 2% en el poder de compra del SMN. Este es uno de
los menores aumentos del salario mínimo desde hace más de diez
años, ya que solamente en 2010 y 2013 éste había crecido en menor
medida (8% y 10% respectivamente) aunque en esas instancias venía de
aumentos importantes en los años previos.

En la medida en que las presiones inflacionarias no aminoren, el
incremento del salario mínimo registrado a comienzos de 2016 (11,5%)
tendrá un impacto similar al de 2015. Para 2017 y 2018 a su vez, el
Poder Ejecutivo propuso aumentos del salario mínimo del 10% y del
9,5% respectivamente. Siendo el salario mínimo nacional el salario
sumergido por excelencia, sería deseable que el mismo tuviera
incrementos reales más significativos ya que ampara fundamentalmente
a los trabajadores informales, más débiles y con menor protección.

1. Esto implica comparar el salario real promedio de un
determinado mes con el de igual mes del año anterior, de manera de
minimizar los problemas estacionales.

2. Variación entre el salario real de enero de 2015 y el de enero
de 2014.

3. Tasas de crecimiento del salario real de enero de 2015 en
relación a enero de 2014 y de junio de 2015 en relación a junio de
2014, respectivamente.

4. El salario real privado de los meses de julio, agosto y
setiembre de 2015 se ubica por debajo del de iguales meses de 2014,
de manera que en la variación interanual se registran tres meses de
caída consecutiva.

5. Los nuevos lineamientos proponen ajustes de salario nominal o
por todo concepto, descendentes en el correr del convenio, que en su
mayoría se ubican por debajo de la inflación efectiva: comienzan en
10% para los sectores más dinámicos y 7,5% para los sectores en
problemas, y van descendiendo a razón de un punto por año. Además
de la incertidumbre que esto genera ya que se negocia sin saber a
ciencia cierta cuál será el resultado de la negociación, brindan
menos garantías de mantenimiento del salario real en el correr del
convenio, con correctivos de inflación bianuales o cada 18 meses.

6. Los analistas privados consultados por el Banco Central esperan
una inflación de 9,8% para los doce meses que van a julio de 2016
(período de referencia anual de los convenios que ajustaron en julio
de 2015) y de igual monto para el cierre de 2016.

7. La desindexación salarial hace referencia a la desvinculación
de los ajustes salariales de la evolución de la inflación.

*
El Instituto Cuesta-Duarte es una a
sociación
civil creada en 1989 por iniciativa del PIT-CNT con el objetivo
global de realizar el apoyo técnico a los trabajadores organizados
en materia de formación e investigación para su mejor desempeño en
la acción y en la representación de sus iguales en el marco de la
lucha de clases.

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