12/09/2016

Protestas contra el foro empresario de Macri

Con un esforzado interés por mostrar al mundo que la
Argentina ha vuelto a la senda del neoliberalismo, el gobierno de Mauricio
Macri organizó un foro empresario a la imagen y semejanza del que reúne todos
los años en Davos a los CEOs de las principales multinacionales del planeta. El
“mini Davos” argentino arrancará este lunes con una gala en el Teatro Colón y se prolongará hasta el 15 de septiembre,
compartiendo sede con el Centro Cultural Néstor Kirchner.



En estos días, la Ciudad de Buenos Aires recibirá a más de 1600
gerentes de todo el mundo, con la expectativa de atraer “las inversiones que
alejó el ciclo populista”, como explican algunos operadores del gobierno, y lograr
el flujo de capitales que necesita la economía para finalmente “despegar”. La visita
de los potenciales inversores extranjeros y el interés del Mauricio Macri por
mostrar a la Argentina como una oportunidad para grandes negocios reavivaron  el debate respecto a porqué y para qué
convocar al capital extranjero. Y sobre todo, las preguntas sobre quiénes
vienen a invertir y qué condiciones se les ofrece para ello.


Desde la Asamblea Argentina Mejor Sin TLC, de la que
participa la CLATE, llamaron a marchar a Plaza de Mayo el martes 13 de
septiembre, a las 17hs, en repudio al FINA y a los empresarios que participan
de él. Sostienen que las multinacionales involucradas se concentran en la
actividad financiera y extractiva, vinculadas al endeudamiento ilegítimo del país
y al saqueo de los recursos naturales. Según datos oficiales la Argentina
presenta oportunidades de inversión por U$s 175.000 millones, los cuales el
mismo gobierno distribuye en un 43% para energía y minería, otro 42% en
infraestructura, un 8,2% en el sector agropecuario, un 4% en servicios y
tecnología y apenas un 2,8% en bienes industriales.


Entre las empresas multinacionales señaladas por
antecedentes de pago de sobornos en compras públicas y contrataciones con el
Estado se encuentran compañías como IBM y Siemens. En caso de de Siemens, la
empresa demandó además al Estado argentino en el 2000, luego de que el país rescindiera
el escandaloso contrato por U$s 1260 millones de dólares que en 1998 se le otorgara
para confeccionar los DNI y pasaportes. Siemens llevó su demanda al Centro de
Inversión y Arreglo de Diferencias, dependiente del Banco Mundial (CIADI) en
virtud del TBI Argentina-Alemania. Exigió 462 millones de dólares, pero el
tribunal le reconoció solamente 237 millones. El Estado argentino apeló, pero
el caso no lo resolvió el tribunal: Siemens retiró la demanda en 2008, luego de
reconocer ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos que había
pagado coimas para obtener contratos en el exterior. Esas coimas también habían
sido pagadas a la Argentina.


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