10/08/2016

Por la independencia y la libertad sindical

Aquel 10 de agosto de 1809, un grupo de criollos de la
ciudad de Quito, hoy capital del Ecuador, manifestó su decisión de constituir
un gobierno soberano y se proclamó independiente de las autoridades que Francia
había impuesto en Madrid tras deponer al rey Fernando VII. Con ese grito de
independencia comenzaba una larga lucha contra las distintas formas de opresión
del imperio europeo en las tierras de nuestra América y se sumaban al reclamo
que se hacía sentir en todo el Cono Sur.

 

Pero aquella gesta no se trató  de un hecho aislado, sino que fue consecuencia
de una serie de sucesos previos como la conocida revolución de las Alcabalas,
la de los estancos y los cientos de alzamientos de los pueblos originarios contra
la monarquía habían sembrado ya la idea de la revolución en las colonias.
Hombres y mujeres, trabajadores, campesinos y criollos de la ciudad tenían el
mismo objetivo: la libertad.

 

Y la vida. Porque fue también en agosto, pero un año
más tarde, cuando aquellos primeros patriotas fueron asesinados por el ejército
realista en la conocida “Masacre del 2 de agosto de 1810”. Aquel día, el pueblo
quiteño asaltó dos cuarteles y la cárcel para liberar a los patriotas que
conformaron el nuevo gobierno independiente y fueron apresados por su
desobediencia. El ejército realista respondió ejecutando a todos los presos y a
más de 300 personas que participaron la refriega en las calles de la ciudad. Libertad
o muerte. Y fue muerte.

 

Trece años más tarde, después de largas batallas y del
levantamiento independentista en la ciudad de Guayaquil, la revuelta congregó a
civiles y militares criollos por igual que pidieron ayuda al libertador de la
Gran Colombia, Simón Bolívar. I fue que Antonio José de Sucre fue enviado a
organizar la lucha y dirigió la fuerza principal hacia Quito, donde aún resistía
el poder español. Finalmente, el ejército libertador logró imponerse en la
batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822, otra fecha en la que lo
ecuatorianos celebran aquel coraje emancipador.

 

Agosto es un mes especial para el pueblo ecuatoriano.
Un mes para recordar aquellos años de batallas y pensar en
las que aún falta dar contra toda forma de opresión. Por eso, el próximo 25 de
agosto habrá una gran movilización para pedir al gobierno que cese con sus
“políticas antiobreras contra los sindicatos estatales” y exigir para el pueblo
“las herramientas para volver a producir”. Así lo explicó el presidente de la
FETMyP, Wilson Álvarez Bedón, que además recordó que “más de dos millones de
ecuatorianos migraron a las ciudades y viven con 50 dólares de ayuda del
Estado. Lo que se necesita es trabajo”.

 

Independencia, soberanía, trabajo y libertad de los
trabajadores para elegir a sus representantes. Pueblo movilizado, lucha
organizada, de eso se trataba hace doscientos años. Y hoy también.

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