17/06/2013

PANAMÁ: Discurso oficial de la delegación sindical de Panamá ante la 102 Conferencia Anual de OIT

En 2012, dijimos que la legislación laboral no se había
adecuado a los convenios de OIT, y que la conducta gubernamental no había
cambiado. Hoy, pocas cosas han cambiado.

 

Expresamos profundo agradecimiento al Movimiento Sindical
internacional que con su solidaridad en 2012 ayudo a divulgar en su justa
dimensión nuestra realidad de violación a la libertad sindical y los derechos
humanos, y evitó que el Presidente Ricardo Martinelli, tergiversara esta
realidad ante la Conferencia. En reciprocidad mostramos hoy nuestro apoyo
incondicional a los hermanos de Colombia, Guatemala y Honduras por el derecho a
la vida de los sindicalistas y contra la impunidad.

 

Recibimos una Comisión de Asistencia Técnica de OIT y se
crearon dos mesas de diálogo tripartito que han sentado a las partes, sin
concretar solucionar los problemas que las originaron. Razones imputables al
Gobierno llevaron a que este esfuerzo tripartito se encuentre suspendido, entre
otras, por la persecución de la actividad sindical; despidos de dirigentes
sindicales del sector público y negación de personería jurídica a nuevos
sindicatos. Los acuerdos de estas mesas, con participación de expertos de OIT,
han sido incumplidos por el gobierno. El discurso de las autoridades cambió
pero en la práctica el gobierno no suspendió acciones contra el sindicalismo,
agravando su incredibilidad en materia de respeto a la libertad sindical y
reprimiendo la protesta popular, como en Colón en octubre de 2012, cuando esa
represión provocó nuevamente la muerte de algunos protestantes.

 

A pesar del gran crecimiento económico de nuestro país,
estas realidades, además del clientelismo político, el abuso de las empresas
transnacionales y la desigualdad social, son realidades inocultables.

 

Las causas que originaron la Comisión de Asistencia Técnica
de OIT, no han sido resueltas; aún no hay castigo para los asesinos de los
trabajadores de Bocas del Toro en 2010; ni para los victimarios de compañeros
originarios, en 2012; persisten juicios penales contra dirigentes sindicales
por denuncias infundadas, por parte del gobierno nacional. En octubre de 2012
la represión policial fue particularmente virulenta contra obreros afiliados al
Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y
Similares SUNTRACS, con cerca de 300 detenidos, a quienes se les negó el
derecho a la defensa legal en procesos penales que aún se mantienen en los
Tribunales.

 

En el sector público, más de 60 organizaciones afilian a más
de 70,000 trabajadores, que no son reconocidas como sindicatos; las normas de
derecho colectivo contenidas en la Ley de Carrera Administrativa son letra
muerta; la negociación colectiva no existe en el sector público panameño; las
destituciones y persecuciones contra dirigentes son incesantes y las órdenes de
reintegro no se cumplen.

 

Nuestro poder adquisitivo es cada vez más reducido; 45% de
la mano de obra es informal; el desempleo juvenil supera el 15%; somos la
segunda peor forma de distribución de riqueza en América Latina, debido a las
restricciones del derecho a negociar colectivamente, a crear sindicatos y a
falta de políticas públicas progresistas.

 

Nuestra unidad de acción sindical enfrenta estas iniquidades
y promueve el diálogo social como fórmula para preservar nuestros derechos,
pero el gobierno debe pasar del discurso a los hechos y demostrar que creen y
están dispuestos a respetar los derechos laborales.

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