30/03/2012

PAIS VASCO: La huelga general fue masiva

Según los datos que hicieron públicos ayer, en las cuatro capitales vascas se manifestaron al mediodía más de 100.000 personas en contra de la reforma laboral diseñada por el PP que «trata de hacernos retroceder un siglo en las condiciones laborales y sociales». En Bilbo, participaron miembros de la izquierda abertzale, de Bildu y Amaiur en la manifestación. Después de que una representante del movimiento feminista tomara la palabra para indicar que la reforma profundiza en una mayor discriminación de la mujer y las condena a la pobreza, Belén Arrondo, portavoz de STEE-EILAS, explicó que «antes fue el PSOE y ahora es el PP, junto a los gobiernos autonómicos, los que han puesto en marcha unos recortes y agresiones contra los derechos sociales y laborales alcanzados durante la lucha de años».
En cambio, a su juicio, esos gobiernos «han decidido seguir a los responsables de la crisis: los bancos, los especuladores y el poder financiero». Por lo que destacó el comportamiento de la sociedad vasca en «esta huelga espectacular, si no histórica». Por ello pidió que cobre protagonismo el marco vasco de relaciones laborales. «Aquí trabajamos, aquí decidimos. Es posible otra sociedad más justa, igualitaria frente al modelo económico y fiscal actual», remarcó ante los aplausos de quienes ocupaban cada palmo entre la plaza Sagrado Corazón y la Elíptica en Bilbo, porque «no cabía un alfiler», como expresaron algunos de los presentes.
«Avaricia desmesurada»
La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, señaló ante más de 30.000 personas que «nos han impuesto una reforma que siempre ha soñado la patronal y el capital, es decir no dejarnos ningún derecho porque es un obstáculo a su avaricia desmesurada» y, a la vez, remarcó que «decidieron hacer desaparecer el estado de bienestar, para fortalecer el capitalismo. Con las reformas no terminan las agresiones, porque mañana (por hoy) el Gobierno del PP presentará unos presupuestos recortados donde se cambia el término de democracia por `botinocracia’, es decir que se favorece los intereses de los de siempre para que acumulen riqueza».
Ante los aplausos de los presentes ofreció dos datos. «En la CAV, el 1,6% de la población controla el 44% de la riqueza», precisó en el momento en el que añadió que en veinte años, según los datos del INE, la riqueza que estaba en manos de los trabajadores ha pasado de representar el 67% al 46%. Tras informar de esa concentración de riqueza en pocas manos, dijo que «la reforma laboral del PP es más salvaje. No es un problema de la crisis económica, sino de que los gobiernos la han formulado al servicio de los poderosos para que nos sigan robando».
Etxaide recordó que «hay alternativa». Lo primero sería que «se respete la voluntad popular», pero anticipó que «este modelo que no es democrático», por lo que reclamó que se deben poner las instituciones al servicio del pueblo frente a los intereses de la patronal. Es posible plantarse, porque nosotros es la cuarta vez que hemos hecho una huelga general y hemos dicho a la patronal basta ya». Por lo que terminó exigiendo dignidad. «Es la dignidad de Euskal Herria, porque nos quieren sometidos, pero no les vamos a conceder ese sueño ni a los gobiernos ni a los empresarios. No renunciamos a nuestros derechos, a un modelo social más justo».
En base a eso, Etxaide concluyó indicando que «tenemos que ganar la reforma laboral en los centros de trabajo, porque en esta `botinocracia’ no existe el diálogo social». A su juicio, la sociedad vasca «ha decidido luchar». Ante lo que pidió que «ante la negación de Madrid de nuestros derechos, tendremos que luchar contra la reforma. Hoy empieza la caída de la reforma», terminó.
Desprotección y política fiscal
El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, Txiki, ha indicó que los objetivos de la huelga son «denunciar y hacer frente a la desprotección legal que impone la reforma laboral, defender el empleo y reivindicar un cambio radical de la política fiscal». Muñoz preguntó a los miles de personas que se sentaron sobre el asfalto de la Gran Vía «si la política de la derecha económica que ahora representa el PP es la política de todos los partidos» y ha pedido que «si es que no, que se note». «Si no se está de acuerdo y se piensa distinto, si tienen programas distintos, que lo digan, porque necesitamos referencias políticas distintas a la que la derecha económica va a poner en marcha, porque lo que viene es muy duro y nosotros no lo vamos a aceptar», manifestó.
«Soberanía social»
Txiki Muñoz exigió «una política de soberanía social, porque tiene una relación muy directa con los intereses de los ciudadanos de nuestro país, que la política se rebele, que proteja a los ciudadanos. Esa es la soberanía que queremos y exigimos hoy». Por lo que se preguntó «si van a aceptar los partidos y las instituciones vascas, la agenda que mañana va a poner en marcha Rajoy, el PP» Esa decisión, les guste o no les guste, la van a tener que tomar cada institución y cada partido, y nosotros vamos a señalar muy en negativo a quien haga seguidismo y vamos a aplaudir muy en positivo a quien haga políticas alternativas», resaltó.
Muñoz pidió a los políticos que «pongan los intereses sociales en vanguardia, que atiendan el clamor de la calle, que no le moleste la movilización social, que sepa dialécticamente buscar una realidad con lo que está en la calle». Así indicó que «esta movilización busca esa sintonía con la política». Llamó, por último, a continuar «el trabajo conjunto, sindicatos y movimientos sociales, sin admitir ninguna subordinación», precisó Muñoz.
También en Bilbo, Dámaso Casado (UGT) y Unai Sordo (CCOO) valoraron la jornada de huelga al inicio de la manifestación celebrada de manera independiente a la de los sindicatos abertzales. Sordo calificó la huelga de «éxito histórico» y recordó que no hay precedente de un huelga igual desde diciembre de 1988. Casado apuntó que «millones de personas se están movilizando, la inmensa mayoría ha decidido hacer huelga porque están muy cabreados con la reforma laboral». Así, se dirigió a Rajoy y afirmó que «ya no representa a la sociedad» porque lo que hace va en contra de quienes le han votado, por lo que hizo un llamamiento a que «dé un giro» en sus políticas. «Siéntate con los sindicatos», pidió el dirigente de UGT.

La ministra española de Empleo dice que «lo esencial, no cambiará»
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, dijo que los sindicatos son una parte muy importante de la sociedad y que el Ejecutivo cuenta con ellos para un diálogo «abierto y permanente», pero buenas palabras al margen, aseguró que las partes fundamentales de la reforma laboral no se van a modificar.
Báñez subrayó que la agenda del Gobierno es «imparable» y recordó que la nueva legislación ha sido ampliamente respaldada por el Congreso, donde el PP cuenta con mayoría absoluta. No obstante, precisó que espera la contribución de todos los grupos en su tramitación como proyecto de ley.
El Gobierno español trató de eludir su responsabilidad ante los recortes sociales y laborales previstos en la reforma al defender que no tiene «margen ni disponibilidad para retocar ni alterar ninguno de sus proyectos de reformas económicas, especialmente la laboral».
El texto de la reforma ha sido duramente criticado tanto por los sindicatos como por el PSOE y otros partidos, el entender que abre la puerta a los despidos más baratos, desprotege a los trabajadores y fomenta la precariedad.
Pero el Gobierno del PP, ya antes de la jornada de huelga de ayer, dejó claro que entre sus planes, e independientemente del seguimiento de la protesta, no figura el de revisar la reforma laboral, al menos en su partes sustanciales. Argumenta para ello que el Estado español «está siendo observado de cerca por la UE y no puede cambiar la letra de lo que ha firmado y de lo que ha prometido que hará. No puede, en este sentido, haber cambios en aspectos como el coste del despido, que se ha llevado a los 20 días por año trabajado y que ya se está aplicando».
Por otro lado, el lehendakari Patxi López indicó ayer que los gobiernos y los representantes electos «no hacen huelga» -aunque la realidad le desmintió-, si bien defendió el derecho que tienen «a manifestar su rechazo ante determinadas decisiones que no les gustan». Ante el incidente registrado en los exteriores de la Cámara de Gasteiz, donde varias decenas de personas arrojaron objetos contra la fachada, López apuntó que al Gobierno «le corresponde garantizar los derechos de los que quieren trabajar y de los que hacen huelga». GARA

 Una gran base movilizada que permite levantar una alternativa política, económica e institucional

por Iñaki Iriondo

Objetivamente, la mayoría social movilizada ayer en las calles de Euskal Herria no tiene posibilidad de encontrar respuesta a sus demandas en el marco español, pero constituye una masa crítica suficiente para cambiar el futuro a través de levantar una alternativa política, económica e institucional que desde aquí se proponga como un contrapoder frente a quienes llevan a este pueblo a la ruina.

Todos los indicadores subjetivos, incluidas las valoraciones de la propia patronal, y los objetivos, como el consumo eléctrico o la visión de la realidad en la calle, indican que la convocatoria de huelga de ayer tuvo un seguimiento masivo en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, mucho mayor que en otras zonas del Estado español.
Todos los indicadores objetivos y subjetivos señalan también que la situación económica y laboral en Euskal Herria, con ser mala, es también mucho mejor que en otras zonas del Estado español.
Mejor situación económica y social; mayor participación en la huelga. No es, ni mucho menos, una contradicción, sino una lección.
Cuando se hacen análisis sobre por qué la realidad económica en Euskal Herria es mejor que la media del Estado español, se habla mucho de la estructura empresarial, del modelo industrial, de la capacidad de adaptación… Es hora también de reivindicar el papel que la conciencia de clase de las trabajadoras y trabajadores vascos y su capacidad de lucha han tenido y tienen para crear unas mejores bases económicas en el país.
El gran hito de la jornada de ayer no fue únicamente el alto nivel de paro -que hizo que incluso los enemigos de la huelga tuvieran que reconocer que había triunfado- sino la enorme movilización que se tradujo en manifestaciones masivas. Decenas de miles de trabajadoras y trabajadores se echaron a la calle para reivindicar sus derechos. Y también en esto la capacidad movilizadora de la ciudadanía vasca superó a la de otras zonas del Estado español. Y esto sí que da lugar a una contradicción.
Quienes ayer movilizaron a la mayor parte de la masa social en Euskal Herria no están representados por la negociación con el Gobierno del PP que reivindican CCOO y UGT en una mesa a la que la mayoría sindical vasca no está invitada y, si lo estuviera, su papel solo podría ser la de convidada de piedra.
En materia laboral y social, a las vascas y a los vascos nos pasa lo mismo que cuando nos dicen que el cauce para conseguir la autodeterminación es llevar una propuesta de reforma constitucional a las Cortes y ganar la votación. Ni aunque todos los vascos votáramos lo mismo podríamos conseguirlo así.
Los huelguistas que ayer tomaron las calles vascas no tienen cauce de participación en las políticas del Estado, pero sí voz, voto y movilización para generar una alternativa política, económica e institucional en Euskal Herria, para forzar que los poderes vascos tomen un camino distinto al de los españoles, tanto por insumisión a sus mandatos injustos (buen momento para recuperar el pase foral), como por construcción de un contrapoder propio.
España nos arrastra a la ruina económica y al esclavismo socio-laboral. ¿Están las instituciones y los partidos vascos dispuestos a salir de ese círculo vicioso? En manos de cuantos se manifestaron ayer está tratar de llevarlos por ese sendero.
En este contexto, la presidenta navarra, Yolanda Barcina, denunció el carácter «político» de la huelga, porque había oído gritos de «independentzia» en la manifestación. Un grito político, sin duda, pero que muchos ven también como una absoluta necesidad económica y social. Por el camino que lleva España, no sería extraño ver pronto a militantes de UPN enarbolando esa bandera.
De momento, lo que se comprobó ayer fue que cada día se hace más incomprensible que PSN y UPN puedan compartir un mismo gobierno y que quienes estuvieron apoyando la huelga estén siendo copartícipes de los recortes económicos en la comunidad.
En Nafarroa, como en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, se observa que hay base suficiente para hacer las cosas de otra forma. En manos de esta ciudadanía que se subleva contra las injusticias está el dotarse de instrumentos organizativos -políticos, sindicales e institucionales- para encauzar esa energía hacia la construcción de una alternativa propia y que no se escape como el agua entre los dedos.

 

fuente: GARA

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