16/05/2016

Luis Tiscornia: “Dimos un mensaje contra el ajuste en la educación”

¿Cómo evalúa la Marcha Educativa Nacional del
jueves 12 de mayo?
En primer lugar como contundente
y conmovedora. Hay cálculos que estiman que la movilización en Buenos Aires
reunió a más de 50.000 personas. Pero ante todo, un dato a destacar es que fue
una movilización nacional en términos literales. Tuvimos 5.000 personas
marchando en Neuquén, más de 2.000 en Misiones y movilizaciones importantes en
Jujuy, San Juan, Mendoza y Santa Fé, entre otras. Es decir, estudiantes, docentes
y no docentes marcharon en todo el país. Eso expresa el retorno a la escena
sociopolítica en la Argentina de un movimiento social en defensa de la
educación pública y de la universidad pública, que tiene raíces muy profundas
en el país y que hoy vuelve a expresarse en las calles.


¿Cuál es el factor de cohesión más importante en
esta lucha que reúne a estudiantes, docentes y no docentes?
Hay un agravamiento de la situación
económica en términos de aceleración de la inflación, tarifazos y ajuste, que
se combina con un momento político que es el del cambio de gobierno. Esto en
relación a la educación pública provoca muchas preocupaciones. La movilización
fue un mensaje al gobierno nacional contra el ajuste en la educación y la
universidad pública. Fue decir: “no vamos a permitir el arancelamiento, ni discutir
la gratuidad de la enseñanza o el ingreso a las universidades”. Esto podría
pensarse como una precaución, pero el estilo y la impronta política del
gobierno actual hace legítimas estas preocupaciones. Creo que la gente se
movilizó en advertencia de lo que no va a permitir, salió a marcar la cancha.


¿Cuál es la situación de la paritaria docente universitaria?¿Hubo
una nueva oferta de parte del gobierno?

Un dato importante es que
el vienes a las nueve de la mañana, después de una semana de múltiples
movilizaciones que culminó en ese jueves multitudinario, el gobierno nacional
convocó  a una nueva paritaria, la
séptima reunión, donde hizo una nueva oferta. El Congreso de la Federación se
reunía a las once, lo cual es otro dato. Porque el gobierno convoca para que el
Congreso tenga una propuesta a discutir, lo que significa que sitió el impacto
de la lucha y la movilización. El Congreso resolvió llevar esta propuesta a las
asambleas, para que sean ellas las que debatan y resuelvan, y pasar a cuatro intermedio
para el miércoles 18. Ese día, de acuerdo al mandato de las distintas asambleas
del país, los más de 80 congresales nacionales van a resolver.


¿Qué  mejora
en esta propuesta en relación a las anteriores?

Nosotros habíamos
criticado de las propuestas anteriores el bajo porcentaje global, el bajo
porcentaje de la cuota de mayo, que se cobraba una última cuota en enero de
2017 (lo cual era inaceptable), y reclamábamos que la paritaria vuelva a
febrero junto con el resto de los niveles educativos. Esto es importante, porque
el gobierno anterior impuso con una paritaria de un año y medio el traslado de
la discusión salarial nuestra a junio, separándola del resto de los niveles. La
nueva propuesta levanta el porcentaje general, del 31% al 33 y 34,20% según la
categoría. La cuota de mayo, de 15,16% la eleva a 18% y la cuota de diciembre
la lleva a noviembre. La paritaria finaliza en febrero, con lo que volvemos a
las paritarias del inicio de clases junto con todos los niveles. Estos cambios
atienden las objeciones que habíamos hecho a la propuesta anterior. Lo que hay
que evaluar ahora es si las asambleas consideran que los reclamos fueron
suficientemente atendidos. Ese es el debate de los próximos días en las
distintas universidades.


¿Cómo ve el escenario universitario en lo que
queda del año cuando el Ministro de Educación dice que no hay crisis?

La crisis existe y el
gobierno la niega. Hay una restricción presupuestaria muy aguda y eso es un
hecho objetivo. Podrá después explicar de distinto modo por qué sucede esto,
pero es un problema que lo nieguen. Hasta ahora le echaban la culpa al gobierno
anterior, pero ya llevan cinco meses y se tienen que ocupar de resolver los
problemas. Si niegan los problemas, no los quieren resolver. Hay una crisis
presupuestaria muy aguda que tiene que ver con el presupuesto que el gobierno
anterior aprobó el año pasado, en septiembre de 2015. En ese momento nosotros
ya dijimos que era un presupuesto de ajuste. El gobierno anterior tenía como
política aprobar presupuestos por debajo de los gastos reales de manera que
después cada universidad fuera a mendigar refuerzos presupuestarios. Eso
generaba una subordinación política. Entonces, tenemos un presupuesto bajo en
sí mismo y una inflación que, de septiembre a acá, ya lleva un 30%. A esto le
tenemos que agregar un aumento de tarifas, que en el caso de este tipo de
instituciones tienen un impacto especial. Recordemos que hay universidades que tienen
hospitales. Todo hace a una reducción del 30, 40 o 50% del presupuesto y de ese
modo es imposible funcionar. Eso lo tiene que reconocer el gobierno porque es
algo objetivo. Si no lo reconocen es porque quieren insistir en el ajuste. Lo
que va a suceder, si esto sigue así, es que va a haber miles de estudiantes,
docentes y no docentes que va a salir a reclamar.     

 

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