04/02/2013

Loyola Guzmán habló en el Museo La Pastera en homenaje al Che




 Por Laura Hevia

Neuquén > Loyola Guzmán era una joven de 24 años
cuando se unió el Ejército de Liberación Nacional que comandaba Ernesto
Guevara en Bolivia. En un campamento en la selva conoció al Che, quien
le encomendó la organización de una red urbana en La Paz. Era enero de
1967. Nueve meses después, el guerrillero era fusilado por el ejército
boliviano.
Guzmán fue detenida en un mes antes de que Guevara fuera asesinado.
Actualmente, es una referente en la lucha por los Derechos Humanos en
Bolivia. El viernes pasado, participó de “La Semana del Che” que se
realizó en el museo La Pastera, en San Martín de los Andes.

¿Cómo comenzó su militancia política?
Fui militante de la Juventud Comunista de Bolivia en la década del 60 y
en esas condiciones en 1966 fui parte de un grupo de jóvenes del
Partido Comunista, que nos organizamos para ver el tema de la lucha
armada. En enero de 1967 fui convocada a Camiri por Coco Peredo, que era
uno de los compañeros organizadores. Luego en la zona de Ñancahuazú
encontré al compañero Che Guevara.

¿Cómo fue ese encuentro?
Bueno, él nos explicó el proyecto de lucha que era hacer la guerrilla.
El objetivo era lograr el triunfo de la revolución en Bolivia y llevar
adelante los ideales de construir una sociedad distinta sin explotación,
dignidad para todos, igualdad, posibilidad de acceso a la educación y
el trabajo. Allí decidimos ser parte del grupo y continuamos. Eso fue en
enero de 1967.

¿Cuál era el plan de Guevara?
En Ñancahuazú, donde estaba cerca el campamento, nos explicó que el
proyecto de lucha que había era continental. Él pensaba siempre en
Argentina y luego en Bolivia. Era un proyecto mucho más grande. El Che
nos inspiraba muchísima confianza y estábamos dispuestos a pelear como
lo hicimos.

¿Qué la motivó a unirse a la guerrilla?
Lo que me motivó a mí y a mis otros compañeros eran muchos deseos de
construir algo diferente. Una sociedad sin desigualdades, sin
explotación, donde el ser humano pueda vivir con dignidad y sin
humillaciones y eso coincidía con lo que planteaba el comandante
Guevara. Estaba reciente el ejemplo del triunfo de la Revolución Cubana,
la lucha de liberación del pueblo vietnamita y todo ello nos motivaba
para que podamos incorporarnos y hacer en Bolivia una verdadera
revolución.

¿Cómo siguió de ahí en más?
Yo tenía el trabajo en la ciudad de la Paz organizando el aparato
urbano de la guerrilla. Por el diario del Che y las historias que se
conocen, de marzo a octubre de 1967, supimos que la columna guerrillera
tuvo enfrentamientos con el ejército boliviano. Los primeros fueron
exitosos y posteriormente se produjeron golpes contra la columna
guerrillera que terminan con la detención del comandante Guevara el 8 de
octubre y su ejecución el 9 de octubre de 1967.

¿De qué manera se entera de la muerte del Che?
Yo estuve presa desde mediados de septiembre del ‘67 y no tenía acceso a
la información. Me enteré gracias a la decisión de una presa en la
cárcel de mujeres que me dejó un periódico y supe del asesinato del
compañero Guevara. Para nosotros fue un golpe muy duro.

¿Por qué piensa que fracasó el plan?
Creo que eso es bastante largo para resumir. Pero hubo un momento muy
serio para hacer un cambio en Bolivia y otros países, con el esfuerzo de
construir una sociedad distinta que todavía no la tenemos.

El Che decía que un verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor, ¿usted pudo sentir eso?
En el Che se ve eso y en los otros combatientes, en los compañeros que
cayeron víctimas de las dictaduras en América también. Es un amor a la
unidad, a que el prójimo no viva mal, no sufra explotación. Creo que eso
es lo que guía a muchos compañeros a luchar por construir un mundo
diferente.


¿Qué significado tiene la figura del Che en la actualidad?
Es un modelo de persona. Él fue un hombre consecuente entre su teoría y
su práctica y un modelo a seguir, aunque muchos no estén de acuerdo con
lo que quería. Pero fue un hombre íntegro que quiso construir una
sociedad diferente. Pienso que ese es el legado del Che.

¿Qué marca dejó en su vida el haber estado en la guerrilla?
Creo que afirmó mucho más mi decisión de continuar en esto, participar
en la construcción de algo nuevo, distinto, luchar contra las
injusticias y defender los derechos humanos. Eso es lo que queda y lo
que hay que seguir haciendo. Es difícil decir que hay que hacer de nuevo
la lucha armada, pero queda vigente la necesidad de construir un mundo
distinto. Eso es lo más importante.

         

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