25/02/2016

Los fundadores de la Confederación recordaron sus orígenes

Un 25 de febrero de 1967,
un grupo de representantes de sindicatos latinoamericanos del sector público se
reunía en la ciudad atlántica de Chapadmalal, en Argentina, para dar nacimiento
a la CLATE. Además de las largas distancias que separaban sus países de
origen, los asistentes a la reunión habían recorrido 400 kilómetros por tierra, desde
la Ciudad de Buenos Aires, en rústicos colectivos de línea. En varios países de
nuestra región gobernaban dictaduras y el país de acogida no era la excepción.
Pero eso no evitó que luego de un intenso plenario, y de un arduo trabajo que duró toda la noche,
surgiera la declaración de principios que le dio vida a la Confederación. Aquí
las palabras de dos de sus protagonistas.


CLATE: ¿Cuál fue el aspecto más destacable de
aquella gesta fundacional de 1967?


Luis Iguini: La idea era un encuentro de los funcionarios públicos del continente, que
surgía por los problemas que teníamos en ese momento. Fundamentalmente porque
país tras país se desconocían derechos generales, que tenían otros trabajadores
pero que se negaban en el sector público. Había un desconocimiento entre nosotros,
no había contactos y no teníamos información. Por eso, cuando se convocó a la
reunión de Chapadmalal se pensó en un encuentro para intercambiar experiencias,
compartir información, conocer las distintas situaciones y las legislaciones de
los diferentes países. Y lo más asombroso fue que en el encuentro surgió,
espontáneamente y sin que estuviera previsto, el planteo de constituir una
organización de carácter permanente. Así nació la CLATE.


Carlos Custer: Una cuestión muy importante fue haber consolidado en aquella época, hace
casi 40 años, un espacio unitario de los trabajadores en América Latina. Por
entonces, en plena Guerra Fría, poder reunir a trabajadores de distintas
corrientes ideológicas y distintos pensamientos, con distintas historias, y converger
no sólo en el lugar físicamente sino tener la capacidad de crear una estructura
con una declaración de principios comunes, fue realmente un canto a la libertad
y a la democracia. No nos olvidemos que estaba Onganía en la Argentina y
también había dictaduras en otros países. Fue importante haber podido plasmar
esta idea de la defensa de los trabajadores del Estado, de soñar con un Estado
diferente y con un modelo de nueva sociedad pero, además, hacerlo con una
visión latinoamericana. Creo que esto abrió caminos, fue un hecho muy
importante. Hoy podemos ver los resultados de este trabajo cuando en una medida
de fuerza en Argentina podemos reunir a dirigentes de Uruguay, de Chile y de
Brasil.   


CLATE: ¿Cuál es el valor principal de una
organización como CLATE?


Carlos Custer: La CLATE nos ha permitido, a las organizaciones latinoamericanas y del Caribe,
unificarnos en torno a dos ejes: la defensa de los trabajadores del Estado y la
idea de un Estado diferente realmente al servicio de los pueblos, de los
trabajadores y de la creación de una nueva sociedad. Esta idea de defender los
intereses de los trabajadores como tales, pero también de un estado
democrático, participativo y eficiente tiene que ver con que el Estado es, en
definitiva, el único articulador del bien común, el resto es choque de
intereses. Es el Estado el que tiene que asegurar el desarrollo, la libertad,
la democracia, las nuevas formas participativas y económicas. Y el tercer
elemento, que se vincula a lo fundacional, es la visión latinoamericana y caribeña.
Esto implica desterrar la idea interamericana, porque podemos ser buenos vecinos
con los Estados Unidos pero no tenemos intereses en común. Entonces, afirmar
nuestra identidad latinoamericana frente al interamericanismo que siempre ha
sido el instrumento de EE.UU. para dividir y someter a los intereses
imperialistas el destino de la región, es otro rasgo distintivo de nuestra
Confederación.  


Luis Iguini: El valor de la organización en esta etapa sigue siendo inmenso. Porque las
diferencias  que había entre nuestros países
eran entonces muy grandes y se han agudizado de manera brutal.  Pasamos el período de las dictaduras pero
ahora estamos ante una ofensiva tremenda de la derecha en el continente, que se
va a reflejar en represión, en despidos, en limitación de los derechos sindicales.
Una organización con la CLATE nos permite mantener una posición común de cara a
los organismos internacionales que existen. La CLATE es también un espacio de unidad
que nos fortalece y nos pone en mejores condiciones para pelear por los
derechos democráticos de los trabajadores, el derecho de huelga, el derecho de
asociación, la pelea por el salario, es decir, derechos elementales. Hablamos
de defender conquistas que en regiones como Europa se están perdiendo y que
nuestro continente no habíamos avanzado mucho y también corremos riesgo de
perderlas.


CLATE: ¿Qué rol debería ocupar la CLATE en la
coyuntura actual?


Luis Iguini: Hoy está planteada una batalla ideológica muy fuerte en todas nuestras
sociedades en torno al papel del Estado. La ley del mercado que está triunfando
en este momento en países como Argentina busca desconocer derechos e incluso la
legislación. Por lo tanto CLATE, que ya desde sus orígenes se proponía
fortalecer el Estado, defender las riquezas nacionales y promover un rol del
Estado en la sociedad en contra de las corrientes privatistas, están en
condiciones de ocupar un lugar clave. Yo diría que aquellos postulados de
tantos años atrás conservan su plena vigencia. La necesidad de que la CLATE actúe
articulando y uniendo fuerzas entre las organizaciones de cada uno de nuestros
países es muy importante.


Carlos Custer:  En la fuente misma de la CLATE tenemos los elementos centrales que nos
ubican como oponente de este neoconservadurismo o neoliberalismo que se está
tratando de imponer en los distintos países latinoamericanos. La CLATE en ese
sentido es una reserva fundamental en términos políticos, ideológicos y de valores,
pero también en términos de acción concreta. Porque el hecho de que nosotros
podamos aunar esfuerzos con los cubanos, con los mexicanos, con los brasileños,
con los colombianos, en fin, con todas la organizaciones de distintas naciones,
es lo que nos da la potencialidad de ser protagonistas del contrapoder que debe
oponerse a las fuerzas económicas liberales y de derecha que quieren determinar
nuestro futuro. Nosotros somos la antítesis de eso, no sólo en términos
teóricos si no también en términos prácticos. La manifestación que se realizó
en Argentina este 24 de febrero mostró que la CLATE tiene un espacio singular, que
somos realmente un contrapoder, que hay que consolidarlo, frente a las fuerzas
conservadoras que tratan de llevar hacia atrás nuestra América Latina.   

 

 

 

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