26/08/2016

Lolita Chavez Ixcaquic: “Somos un pueblo milenario de guerreras y guerreros”

– Como lideresa del pueblo Kiché impulsaste una consulta
popular para rechazar los proyectos hidroeléctricos y la megaminería. Sabemos
que hubo un rotundo triunfo en esa propuesta, contanos cómo fue la misma y por
qué se vio necesario llevar adelante esa consulta.

Lolita:-Estamos ante invasiones de empresas transnacionales
que con su fuerza violenta y perversa entraron en nuestro territorios.
Guatemala es un país entreguista, dirigido por la oligarquía y controlado
totalmente por potencias mundiales. Dieron licencias minero-hidroeléctricas sin
nuestro consentimiento. Los pueblos y las organizaciones no teníamos
información, y además hablar de minería e hidroeléctricas, es hablar de algo
que no tenemos muy claro porque no sabemos cómo es el sistema invasor y cómo se
maneja administrativamente y políticamente.

Cuando supimos que estaban las licencias mineras incluso en
pueblos cercanos como San Marcos y San Juan Zapatapeque que son territorios
cerca donde cohabitan los pueblos originarios, nos dimos cuenta y nos
comunicamos -porque allá los pueblos nos comunicamos y estamos en movimiento
siempre-, y nos informaron qué es lo que genera: división a las comunidades,
enfermedades a nuestros organismos, a las plantas, a los animales, y despojo y
saqueo. Y esto podrá significar desarrollo para el mundo, pero para los pueblos
significa muerte y destrucción. Entonces teniendo esta claridad, dijimos:
“aquí vamos a decidir, nosotros vivimos en estos territorios y siempre nos
hemos organizado, vamos por la consulta”. Y no fue fácil ante un gobierno
racista que no nos reconoce como pueblos. Comenzamos a retomar nuestra voz y
conciencia, y preparamos la consulta que nos llevó 2 años. Ahora se habla de
Santa Cruz del Kiché como si hubiera sido una consulta que nació de la nada,
pero fueron más de 27 mil personas – hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos,
ancianas- que participaron en un proceso organizativo en el que logramos vencer
al enemigo: que no entren las empresas, y parar a las empresas.

 

-De qué países son esas empresas trasnacionales?

-Muchas son de Canadá y sabemos que allí es un paraíso
fiscal en donde es fácil inscribir una empresa transnacional. Pero  también vienen de muchos lados, hay dineros
también de pensionados y dineros que guardan los países del mundo, de EE.UU, de
Europa. Principalmente las empresas que están amenazando los territorios en
Guatemala vienen de países de las potencias mundiales, y Canadá es la
representación perversa de esas multinacionales que pueden inscribirse en su
paraíso.

– Con el actual gobierno de Jimmy Morales resurge nuevamente
la megaminería y la explotación extractivista?

– Sí, nosotros decimos que para los pueblos Jimmy Morales es
como Otto Pérez Molina y Álvaro Colom (ex presidentes guatemaltecos), porque
como todos ellos no nos resuelven los problemas. Ellos se vuelven empleados de
las empresas trasnacionales, se arrodillan antes estas y sus mandatos, y esto
cambia la institucionalidad de un Estado, que se convierte en un operador de
las empresas. Eso es Jimmy Morales, él no representa la autoridad del Estado de
Guatemala sino la de las empresas transnacionales. Y lo decimos con claridad
porque esto podemos probarlo y se ve en las declaraciones de sus Ministros, en
las licencias que están abriendo a pesar de que el sistema de justicia está
avalando decisiones de los pueblos. Por ejemplo, la Corte Suprema de Justicia
da mandatos, decisiones y amparos a favor de los pueblos y no los respetan,
hacen como que hay leyes para los pueblos pero son las empresas trasnacionales
y las oligarquías mundiales que se juntan con las locales, las que violan
nuestras decisiones.

– Lolita, este liderazgo tuyo y esta lucha suponemos que te
trae problemas, amenazas, contamos cómo has vivido las persecuciones que sufren
ustedes por levantarse contra este sistema?

Lola: Esto me trae amenzas constantes, pero no solo a mi.
Estamos aquí, vivos y vivas, gracias a las luchas de nuestros hermanas y
hermanos, y tenemos las fuerzas de los pueblos, porque nos han querido
exterminar. Y eso es lo que está pasando con mi vida, ¿qué significa? Como en
mi pueblo Kiché, donde hubo tierra arrasada, masacre, genocidio, desapariciones
forzadas, todo ese operativo para exterminarnos, y decimos con toda autoridad y
con toda claridad, y con toda sanación interna -porque tuvimos que pasar
sanación-: “aquí decidimos los pueblos”. Mirando a los ojos a las
oligarquías y a las empresas dijimos “nosotros decidimos”. Y esto,
ellos no lo entienden y dicen: “estos indios, estas indias patarrajadas,
caitudas, de mierda”, en fin, empiezan a cuestionar por qué no agachamos
la cabeza. Esto significa que impunemente nos empiezan a amenazar de muerte, a
estigmatizarnos, a interponer demandas en nuestra contra. Y digo cobardemente
porque esto se pudiera arreglar en otros espacios: políticamente,
económicamente, estratégicamente, no con esos subsistemas perversos de represión
y con los militares. Saben qué significa un militar, ver a un Capitán en mi
territorio, y eso es lo que denunciamos: el Capitán Stuart Galdames que está
ahora en el Congreso estuvo con Otto Pérez Molina y lo que exigimos es que él
rinda cuentas por todas las masacres y las muertes que ha hecho en mi
territorio. Estamos vivos y vivas para denunciarlo. Hasta bruja me han dicho, y
me encanta, porque somos brujas en el universo, en la red de la vida, porque
nos conectamos, y que les dé más miedo porque somos muchas brujas. Eso está
generando mucha fuerza, y esto está generando también que la intencionalidad
continúe: matarme sería el propósito más fuerte para esta gente. Ahí hay
sicarios, narcos, o sea, es un narco-Estado. Ellos dicen que están con EE.UU.
interesados en hacer la lucha contra el narcotráfico mundial, y esto es una
gran mentira porque lo que se está viviendo es que ellos que persiguen al
narcotráfico, son los verdaderos narcos. Como esto se los decimos en la cara,
les duele. Por eso tenemos que seguir estratégicamente caminando, es decir, no
podemos entregarnos y dejar que nos maten. Debemos trabajar organizadamente,
políticamente, estratégicamente, y unirnos con otros pueblos, porque lo que
nosotros vivimos también está pasando en muchos partes del mundo, en México, en
Argentina.

– En este período el imperialismo está utilizando varios
métodos, uno de ellos es el paramilitarismo al servicio de las transnacionales
para amedrentar a las y los dirigentes populares que están luchando contra el
extractivismo. ¿Cómo actúan los paramilitares en Guatemala?

-Sí, sí, es una denuncia que hemos dado las mujeres de los
pueblos originarios, lo que pasa es que nuestras voces han sido silenciadas
como nuestro ser. En Guatemala los paramilitares están y han estado presentes.
Ahora estamos diciendo que hay que sacar a la luz pública que significa los
kaibiles, la conceptualización sangrienta de estas personas y dónde están,
mapearlos, porque esto es importante para mostrar toda esta relación de los
paramilitares. Si a mí me asesinan, seguramente dirán que es por la “violencia
común o por un crimen pasional”, igual que quisieron hacer Berta Cáceres en
Honduras. Por eso yo lo denuncio, para que el mundo no se trague la píldora
porque tenemos que generar conciencia y porque la gente escucha y lee a los
medios monopólicos de comunicación. Si a mi algo me pasa, la responsabilidad es
no solo de los paramilitares, del crimen organizado, es responsabilidad del
Estado de Guatemala, de los bancos que financian las empresas y responsabilidad
de las empresas transnacionales y de las oligarquías mundiales. A ellos es a
quienes denuncio.

– Vos en tu lucha también levantas la bandera del feminismo
comunitario, cuéntanos qué significa esto.

-Mira (muestra su vestimenta), lo que tengo acá son tejidos
ancestrales, de hermanas que hemos tejido toda la vida. Los feminismos en
Guatemala en los pueblos originarios se han tejido siempre, lo que pasa es que
muchas veces no los mencionamos. Hablar de ello, sentir la identidad es
importante, porque también tenemos múltiples identidades. Una de ellas es la
del feminismo comunitario, que surge en nuestras vidas con caminos que hemos
recorrido, o sea son cuentas cortas que se unen con cuentas largas, también de
caminos milenarios que hemos llevado las mujeres y otros caminos que han
llegado de Occidente. A través de otras hermanas también conocimos el
feminismo, por eso saludamos el feminismo del mundo, y nosotras fuimos
entretejiendo el luchar por la vida en los pueblos y por la justicia, en contra
de las violaciones y de las múltiples opresiones que vivimos. En ese camino
analizamos el patriarcado occidental que es bien jodido, que marca nuestras
vidas, que marca nuestros cuerpos, que deja muchas secuelas en nuestros seres.
Estamos hablando de reconstituir nuestro ser maya, en donde se habla del
calendario maya, de nuestra cosmovisión, de la red de la vida, de la relación
con el cosmos, fijate lo importante que es en este marco hablar y analizar lo
difícil que ha sido la vida de nuestras ancestras, las nuestras y las de las
generaciones que vienen. Muchas veces no se analizan estas cosas porque las
expresiones se consideran sagradas, y no se cuestiona a lo que nos violenta. Y
nosotras tenemos el derecho de cuestionarlas, los Estados no nos van a dar ese
derecho ni las filosofía del mundo. Nosotras mismas nos damos esos derechos
porque hemos pasado con nuestros cuerpos por esas vivencias violentas, hemos
sentido y vivido el entronque patriarcal en nuestros espacios cotidianos, en
nuestros territorios, por eso tenemos esa claridad y esa transparencia de
hablarlo y de trascender al miedo. No es que no tengamos mas miedo, es que lo
manejamos, lo trabajamos interiormente, cuidamos nuestro territorio que es
nuestro cuerpo que ha sido violentado históricamente.


¿Cómo crees que se pueda seguir
aportando desde ustedes a la defensa de la tierra frente a la depredación de
las multinacionales y los gobiernos?

– Una mejor defensa es conceptualizar y tener la luz de los
caminos. La tierra no es sólo la tierra en sí, es territorio, y la
territorialidad te da otras miradas, te da historia: cuerpo de las abuelas y
abuelos, biodiversidad, relaciones. Entonces la colectividad, la relación con
la biodiversidad y la red de la vida, hace que tengas otra inspiración, que no
está relacionada con la del capital. El capital es nuestro principal enemigo
depredador de los seres que se desvinculan de la madre tierra. Ahora los códigos
de vida están cambiando rápidamente, la gente está ensimismada, las opresiones
están cayendo a una situación tan perversa porque a la gente le interesa mucho
el capital. Y es razonable porque si los seres ya no se vinculan con la madre
tierra, con la biodiversidad, con generar alimento, con generar vida, energía,
si las empresas se lo están dando, van a endiosar a estos poderes que te
desvinculan de la madre tierra. Entonces recuperar el ser vinculado con las
energías, la madre tierra y el cosmos, es quitarle poder a el capital. Esto es
un desafío profundo, no es fácil, es un camino largo pero que hay esperanza,
hay esperanza porque hay vida.

– Guatemala sufrió un genocidio tremendo, como El Salvador y
otros países de Centroamérica, y todavía hay una deuda no pagada del Estado con
el tema de los Derechos Humanos.

-Los pueblos hablamos de justicia ancestral, justicia
cósmica,  y no justicias de Estados. El
Estado tiene sus sistema judicial, legislativo y ejecutivo, pero esos sistema
no son tales para los pueblos, nunca hubo justicia por parte de esos aparatos.
La justicia que estamos invocando es la de que estos Estados rindan cuentas a
los pueblos, a los pueblos originarios, a las mujeres del mundo, por todo lo
que han hecho, los asesinatos, los genocidios que han cometido. Esta deuda no
es solo del Estado de Guatemala, los yanquis tienen deudas con los pueblos
originarios. Las Naciones Unidas tiene la deuda de ampliar la concepción de los
Derechos porque no son sólo los Derechos Humanos son también Derechos
Colectivos de los pueblos, de la cosmo existencia.

– Lolita, cuándo te nació la conciencia, cuándo sentiste que
tenías que luchar y que tenías capacidad para liderar?

– Siento que a mi me nació la rebeldía antes que la
conciencia, desde chiquita era rebelde hasta con la Iglesia aunque era
católica. Todo esto que pienso ahora se fue dando a través de los hechos, de
las experiencias que he tenido en mi propia vida, mi cuerpo, mi comunidad, mi
familia. Cuando yo me incaba a rezar , tenía que decir esa verdades absolutas,
esos dogmas como: “yo no soy digna para que entres en mi casa, pero una
palabra tuya bastará para sanarme”. Y yo me cuestionaba por qué tenía que
decir que no era digna, y también me cuestionaba a quién le hablaba, “una
palabra tuya”, ¿de quién?. Y ahí empecé a ser rebelde, conmigo misma y a
cuestionar muchas cosas. Después fui uniéndome con grupos de mujeres, feminismo
comunitario, en fin, eso se ha ido tejiendo. Entonces ahí empecé a ver que yo
era rebelde pero aceptaba violencias en el cuerpo, expresiones denigrantes,
etc. Con la participación en los grupos de mujeres empezaron a generarse
procesos de formación populares y los análisis sobre las opresiones de las que
somos víctimas. Ahí vamos descubriendo que tenemos el derecho de decidir sobre
nuestras vidas y nuestros cuerpos. La formación me generó mucha conciencia,
combinado con ver mi entorno, yo no estaba sola, y empecé a sentir
“acuerpamiento” de otras hermanas, y después con mi pueblo y con mi comunidad.
Todo eso me ayudó mucho junto con las compas y los compas del movimiento
revolucionario. La conciencia la llevo en mis células, somos un pueblo
milenario de guerreras y guerreras. Entonces no puedo decir una fecha de cuándo
tuve conciencia, se fue generando poco a poco. Nuestro pueblo tiene mucha
fuerza, de decir que hay que cuidar nuestro territorio y sacar al opresor. Decirle
al mundo de que somos miles y miles y que aunque quisieron asesinarnos aquí
estamos, luchando, generando más conciencia.

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