16/12/2015

La Unión Ferroviaria denuncia intento privatizador por parte del Gobierno

La
Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) es el ente autónomo de la
República Oriental del Uruguay encargado del transporte ferroviario y del
mantenimiento de la red ferroviaria uruguaya. Por lo menos así lo fue desde
mediados del siglo XX.  

 

En noviembre
de 2011, el entonces presidente José Mujica firmó un decreto por el que dejó en
manos de AFE solo el mantenimiento de la red ferroviaria y transfirió a una
sociedad anónima estatal de derecho privado, SLF (Servicios Logísticos
Ferroviarios Sociedad Anónima), todo lo vinculado al transporte de cargas. No obstante,
pasarían tres años para que, bajo la administración de Tabaré Vazquez, se diera
impulso a esta avanzada que busca desregular el empleo público y dejar latente
la posibilidad de privatización del sistema ferroviario uruguayo.

 

“Es
innecesario crear otra empresa para haga lo mismo que históricamente, al igual
que en la actualidad, hizo la AFE desde su origen. Acá lo que hacen falta son
inversiones y tomar personal, no crear otra empresa”, explica Georgy Martínez,
maquinista y Secretario General de la UF.

 

Si bien la
Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) es un ente autónomo, su gestión
se encuentra atada a las normas que aplican cualquier empresa estatal del
Uruguay. Esto quiere decir que debe llamar a concursos en caso de licitaciones,
sus trabajadores están amparado en la legislación laboral del marco estatal, su
capital accionario es totalmente público, etc. Mientras que Servicios
Logísticos Ferroviarios Sociedad Anónima (SLF S.A.) es una empresa mixta donde
el principal propietario es la propia AFE con un 51 por ciento de las acciones
y el 49 restante en manos la Corporación Nacional por el Desarrollo, también un
organismo público.

 

El detalle
(no tan menor, por cierto) es que  la
figura jurídica de Sociedad Anónima deja la puerta abierta a privatizaciones,
no sólo de sectores de la empresa y el sistema ferroviaria sino del capital
humano.

 

“La primera
excusa que pusieron para la creación de la SLF es que de esta manera se iban a
poder acelerar los tiempos de compra de material ferroviario, etc. Al poco
tiempo este argumento se cayó, y el Gobierno debió reconocer en 2012 que el
objetivo final era el de someter a los trabajadores al derecho privado”, cuenta
el Secretario General de la Unión Ferroviaria. En la actualidad la SLF ya tiene
bajo su órbita la parte comercial, vagones y maquinaria, pero no a los trabajadores
que operan el servicio. Esto se debió a la fuerte resistencia y lucha que
vienen dando los trabajadores agrupado en la UF, que es el gremio mayoritario.

 

“Lo que
buscan es achicar el ente autónomo (AFE) y permitir negociados con pequeñas
empresas satélite. Porque algo para destacar es que esta Sociedad Anónima (SLF)
contrata directamente, no tiene las obligaciones de empresas estatales”,
informó el ferroviario.

 

“Y como es
una Sociedad Anónima (SLF), el día de mañana cotiza en bolsa y puede ser
comprada por capitales privados, e inclusive extranjeros”, advirtió.

 

 

Contrapropuesta de los trabajadores

 

“Desde el
Gobierno quedaron en evaluar nuestra propuesta, que implicaba defender los
derechos de los trabajadores y aplicar a grandes rasgos su propuesta. Sin
embargo, después de dilatar la cuestión, de un momento a otro nos respondieron
que no a nuestra propuesta”, explicó Martínez. A partir del sindicato entró en
conflicto.

 

 

La Unión Ferroviaria (UF)

 

Fundada en
1941, la Unión Ferroviaria cuenta con 798 afiliados e integra la Mesa
Representativa de la Central uruguaya PIT-CNT. Su incorporación a la CLATE fue
aprobada por unanimidad en la reunión del Comité Ejecutivo que se llevó a cabo
en Toluca, México, en octubre de 2013.

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