18/03/2017

Julio Fuentes visitó el Plenario de Delegados de la Federación de Aceiteros

Ante los compañeros trabajadores, Fuentes se presentó: “Soy
trabajador del Estado de la provincia de Neuquén, soy militante de ATE desde
hace muchos años. Ocupo el cargo de Secretario General Adjunto del CDN. Los
gremios estatales de América latina y el Caribe tenemos una organización
supranacional que nuclea a los gremios de los Estados que se llama CLATE,
organización que tengo el honor de presidir. Somos 4 millones de afiliados que
nos coordinamos. Tenemos 50 años de existencia. Somos una organización con
historia. Los empleados públicos somos los últimos trabajadores a los que se
les ha reconocido el derecho a organizarnos sindicalmente, aunque la tarea no
está terminada, y a la negociación colectiva. Recién en el año 1979 la OIT se
sanciono el convenio 151 por el cual los empleados públicos tenemos derecho a
tener negociación colectiva, a regirnos por convenios colectivos de trabajo”.




“Pero bien ustedes se imaginarán que de la sanción de la
norma de la OIT a convencer a todos los intendentes, gobernadores y presidentes
para que la cumplan hay un largo camino. El poder político cree que los empleados
públicos son empleados suyos. Como si fuera la época de la corona, creen que
somos sus súbditos. Cuando decimos que queremos convenios colectivos, que somos
empleados del Estado, empleados del pueblo y no de la administración de ellos,
comienza a haber conflicto. Y así estamos, a lo largo y a lo ancho de toda esta
América Latina y el Caribe, peleando por nuestros derechos. En Argentina, el
Congreso Nacional recién reconoció el derecho a la negociación colectiva en el
año 1992”, agregó Fuentes.




El dirigente de ATE y de la CLATE luego dijo: “Quería hablar
brevemente sobre la situación de la Argentina, que no es distinta a la que se
vive en otros países de América Latina. Todos saben que hay una vuelta de
gobiernos de derecha. Los tuvimos con el neoliberalismo en los ’90: Estaban
Menem en Argentina, Collor de Mello en Brasil, Pinochet en Chile, Fujimori en
Perú, estaba Carlos Pérez en Venezuela. Todos cortados absolutamente por la
misma tijera. Tuvimos una década mejor a partir de los 2000 con los gobiernos
progresistas: Lula en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay, Chávez en Venezuela,
Evo Morales en Bolivia, se termina lo de Pinochet, en la Argentina Néstor
Kirchner. Fue una época democrática que, sin duda, fue distinta a lo vivido en
la década anterior. Y ahora lamentablemente estamos en un reflujo, una vuelta
de los gobiernos neoliberales, de las recetas del Banco Mundial y del FMI que
empiezan a regir los destinos de nuestros países”.


“En los ‘90 los neoliberales llegaron después de atormentar
a la clase obrera y a nuestro pueblo con procesos económicos devastadores. Los
que tenemos algunos años recordamos que veníamos a finales de los ‘80 de
procesos hiperinflacionarios más o menos en toda América Latina. Las cosas
valían una cosa a la mañana y otra cosa a la tarde, no se podía vivir. Nos
aterrorizaron con esos procesos económicos y después nos vendieron la receta
salvadora, con Cavallo en Argentina, y en cada país de América latina
aparecieron los neoliberales. Sin embargo, nosotros caracterizamos que hay una
situación distinta. Esta etapa es distinta porque no venimos de una etapa de
terror, no estamos obligados a comprar cualquier cosa con tal de no volver a lo
que nos estaba pasando. Es una situación objetivamente distinta. Claro que
todos queremos más acción directa, más paro, más pelea, pero sin duda no
podemos decir que desde que asumió Macri no se ha hecho nada: Los trabajadores,
sindicatos y centrales obreras hemos dado una pelea. Y lo mismo estamos viendo
en el resto de los países. Hay lucha y hay una reacción de la clase de
trabajadora de no aceptar la receta. Nadie puede engañarnos y decirnos que con
esto nos salvamos. Con esto volvemos al 2001, cuando estuvimos casi al borde de
una guerra civil, del caos total. Hay memoria en la clase trabajadora, en la
calle, y sin duda se va a dar pelea”, aseguró Fuentes.


El dirigente luego agregó: “Dicho esto, las medidas de
resistencia contra las políticas del neoliberalismo no son la única lucha del
movimiento sindical. Tenemos otros problemas que necesitamos poner en debate
como representantes sindicales. Me alegra estar aquí, me alegra ver un plenario
de delegados de estas características pero esto no es lo corriente
lamentablemente en el sindicalismo argentino. Hoy en argentina en las empresas
privadas, según datos del propio Ministerio de Trabajo, se estima que sólo el
13 por ciento de los establecimientos tienen delegados sindicales. Si no
tenemos delegados en fábricas y talleres de lugar de trabajo sabemos que
tenemos problemas. El sindicato tiene poder de acuerdo a la cantidad de
delegados que tenga, no por las sedes o la obra social. Nosotros no creemos en
las soluciones mágicas, y entendemos que en el bar, en la fábrica, o en la
escuela, si hay que pelear, lo mejor es estar unidos.


“Hay que mantener a los sindicatos unidos pero no tenemos
que creer que ahí está la solución a todos los problemas. El movimiento
sindical Argentino tiene sus particularidades. Podríamos decir que fundó su
primera asociación sindical en 1901, la FORA, la primer central obrera que se
constituye en la Argentina en la ciudad de Buenos Aires. Pero ya para 1902 se
constituye otra, la Unión General de Trabajadores. La FORA anarquista, la UGT,
socialista. Las centrales obreras han representado siempre los proyectos
políticos de los trabajadores. Sin embargo, no hay diez federaciones de
aceiteros, ni cinco, ni dos. Nuestro gremio, ATE, tiene 92 años, fue fundado en
1925. ATE participó en varias centrales obreras, pero el sindicato siempre fue,
y sigue siendo, el mismo. La unidad de la clase trabajadora en la Argentina se
ha garantizado a través de los sindicatos porque en nuestra forma de
organización, el empuje al sueldo y a las condiciones no es un tema de
discusión de las centrales obreras. El sueldo del aceitero no lo discuten ni la
CGT ni la CTA, lo discute el sindicato, lo discute la Federación. El sueldo
nuestro para bien o para mal, lo discuten nuestras organizaciones gremiales, no
las centrales”, sostuvo Fuentes.


“Ojalá pronto tengamos un paro unificado de todas las
centrales. Claro que nos va a servir. Nos va a servir de espalda para pelear,
por ejemplo, en la paritaria docente. Para la discusión de cada una de las
paritarias nos ayuda pero no es que no resuelve todos los problemas. El grueso
de los problemas lo va a batallar el sindicato en la paritaria. Por eso es
clave discutir el modelo sindical. Les voy a contar nuestra experiencia:
Nosotros representábamos a los trabajadores de los hospitales, de salud
pública. A partir de la década de los ‘90 padecimos la tercerización de los
servicios. En un hospital trabajan distintos grupos de trabajadores, por su
multiplicidad de disciplinas y tareas. En los ‘90 nos empezaron a tercerizar
sectores: La cocina, los camilleros, las ambulancias, todo el personal de
limpieza. Contrataron empresas privadas, se iba jubilando gente, o se
entregaban retiros voluntarios. Poco a poco iban contratando empresas privadas,
cuyos trabajadores no se podían afiliar a ATE, sino que eran afiliados a
Comercio u otra organización sindical. O sea que en esos hospitales, que hasta
fines de los ‘80 formaban columnas importantísimas, porque salían los
hospitales y eran miles y miles de trabajadores, hoy no hay nadie. Porque la
tercerización operó sobre nosotros y nos fragmentó. El único sector que quedo
en ATE fue el de los enfermeros. Perdimos ese gran poder que eran los
trabajadores de la salud pública. Hoy en el país tenemos un problema serio de
organización sindical. Las patronales tienen una estrategia, como tuvieron las
patronales estatales. Nosotros frente a esa estrategia no pudimos adaptar
nuestro sindicato entonces nos quedamos con las enfermeras no más”, lamentó el
dirigente nacional.


“Necesitamos un modelo sindical que desafíe la ley de
asociaciones sindicales. La patronal no es rígida, se acomoda. Enfrentamos
patronales trasnacionales, se relocaliza en distintas lugares, se mueve. Si el
sindicato se queda rígido, es una herramienta impotente. Es un grave problema
que tenemos como movimiento obrero argentino. ¿Cómo salimos de las ataduras de
la ley de asociaciones sindicales?”, preguntó Fuentes.


“Vean lo que les pasa a los compañeros del subterráneo. No
importa si sos representativo, no importa si todos los compañeros están en el
sindicato, no importan todas las asambleas que hiciste, ni tener delegados:
Viene la Justicia y te dice que no sos legal, que no tenés personería. ¡La
personería es un invento! Es una cosa que les sirve exclusivamente a los
patrones. Esa es una de las cosas que tenemos que cambiar, tenemos que dar
batalla, tenemos que luchar porque se nos vienen cambios profundos y el
sindicato no puede quedar atado de pies y manos. Ustedes, que trabajan en la
industria y saben que no es igual cómo nos impacta la tecnología. Los patrones
dicen en el mundo, como dijeron en Davos, que están en condiciones de robotizar
el 47 por ciento de los puestos de trabajo. Entonces, ¿cómo nos preparamos para
eso? Los sindicatos tienen que recuperar su libertad”, apuntó Fuentes.


“Cruzando el Río de la Plata, en Uruguay, los sindicatos no
tienen ley de asociaciones sindicales. En Uruguay se organizan como quieren, y
hay una sola central y es un sindicalismo poderoso, potente. Nosotros tenemos
que preparar nuestras herramientas para lo que viene. A nosotros nos jodieron.
No había gobernador que no temblara cuando paraba un hospital, nos jodieron y
nos quedamos atados. Para enfrentar la tercerización, las estrategias
patronales de automatización, de robotización, de irnos jodiendo los puestos de
trabajo, tenemos que tener un sindicato que sea una herramienta que nosotros
decidamos qué forma tiene, cómo se organiza para poder enfrentar los desafíos”,
cerró el Presidente de la CLATE.

 

 

 

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