15/08/2014

João Domingos: “No desistiremos de Brasil”

El trágico accidente que llevó a la muerte del ex gobernador
de Pernambuco y candidato presidencial, Eduardo Campos, deja una nación
consternada y, sin duda, importantes reflejos para el país. Lo que más nos
duele no es lo que perdimos, sino lo que dejamos de ganar con su muerte precoz.

 

En el campo político, el país pierde un gran articulador de
consensos, un estratega de principios socialistas y un líder nacional con un
futuro prometedor. El proceso electoral de 2014, especialmente en lo que se
refiere a la contienda por la
Presidencia
de la República, sufre una pérdida inconmensurable.

 

El proyecto de la candidatura de Eduardo Campos, cuya compañera
de fórmula era la ex senadora Marina Silva, se anunciaba como la única alternativa
viable para la economía brasileña – ante la dicotomía PT-PSDB de los últimos 25
años; con la reanudación del desarrollo; la reanudación de la ética y la
eficiencia en la administración pública; de las políticas públicas de fuerte carácter
social, especialmente en materia de educación. Con la reanudación, además, de
la reindustrialización del país, de forma ambientalmente sostenible.

 

Independientemente del resultado de las elecciones, su participación
en el proceso electoral hubiese dejado un legado para los futuros
representantes del poder Ejecutivo y Legislativo. Eduardo Campos hubiese tenido
un amplio y significativo espacio para contribuir con sus aportes al nuevo
rumbo del país, con miras a retomar el camino del crecimiento con justicia
social.

 

Su proyecto era coherente con sus acciones y actuaciones
como parlamentario y gestor público. Luego de un mandato como diputado estadual
y tres en el ámbito federal, además de dos mandatos como gobernador, para el
cual fue reelecto con 82,84% de los votos y con el 80% de apoyo a su gestión,
se convirtió en el gobernador con mayor índice de aprobación.

 

En lo que concierne a la CSPB, los servidores, los servicios públicos y
los trabajadores en general, nuestra organización estaba en fuerte y permanente
articulación para que un segmento político importante como el Partido
Socialista Brasileño (PSB) apoyara nuestra causa en defensa del Estado Social
de Derecho.

 

Me afilié al PSB en septiembre de 2013, por invitación de
Campos, entonces gobernador y, en los encuentros que tuvimos, él escuchó
nuestra propuesta y me invitó personalmente a ayudar a construir la base social
del partido. Tuve la oportunidad de plantear que la base filosófica para
construir la tan anhelada base social debería partir de la construcción del
Estado Social de Derecho.

 

Le hablé de un modelo de Estado viable, con vocación social,
donde el interés colectivo esté por encima del interés individual. Un Estado
abierto a la participación popular, donde el hombre sea el centro en las
relaciones entre gobierno, mercado y sociedad. Nuestro proyecto fue muy bien
recibido por el candidato a la presidencia de la República. Su partida es una pérdida
adicional para Brasil y los defensores del Estado Social de Derecho.

 

Hacemos nuestras las últimas palabras de Eduardo Campos como
candidato, al final de la entrevista concedida al noticiero Jornal Nacional, un
día antes del trágico accidente: “No desistiremos de Brasil’.

 

Presidente
de la CSPB

 

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