14/09/2013

GUATEMALA: El titular de la FENASTEG, Arturo Mesías Ortiz describe un panorama sobre la represión a la clase trabajadora

La oligarquía de Guatemala embiste con toda virulencia
contra los intentos de organización sindical y el desarrollo de los movimientos
de masas. La “guerra” (referida al terrorismo de Estado) es un pasado aún
presente, porque la violencia está instalada y se respira en la vida cotidiana.
El genocidio consumado por el dictador Ríos Montt (condenado, liberado pero en
una pelea que sigue), penetró en la sociedad, en las organizaciones, en las
personas. Las masacres, la desaparición forzosa y la tierra arrasada, las
estructuras paramilitares de las Patrullas de Autodefensa Civil (Pac) el
aniquilamiento de las comunidades mayas,  configuraron una acción
represiva sistemática para impedir cualquier rearticulación popular. Fue una
política de Estado. La contrarrevolución, que suele ser ubicada por muchos
compañeros/as con la caída del gobierno de Jacobo Arbenz en 1954 y la
intervención armada organizada por “los gringos”. El comienzo de “la violencia
y la “guerra” como entidades que marcaron a fuego a la sociedad
guatemalteca. 

 

Las palabras de
Arturo Mesías Ortiz secretario general de FENASTEG (Federación Nacional de
Sindicatos de Trabajadores del Estado de Guatemala) fueron elocuentes al
explicitar, en una reunión de dirigentes de distintas organizaciones y
delegados gremiales, la naturaleza de la lucha que abordan cotidianamente por
la independencia y defensa de su clase. El encuentro adquirió carácter de
asamblea participativa, de intercambio de la situación en Guatemala y
Argentina.

           

El
ingreso a la sede es revelador. Las fotos del “Che” Guevara definen una
pertenencia. También el recorrido de imágenes, fotografías  y una
suerte de museo de antiguas maquinarias, testimonio de la historia de los obreros/as
gráficos, el oficio de tipógrafos, las distintas tareas que marcaron distintos
momentos del sindicalismo y sus enfrentamientos.

            

Hay
cuatro federaciones constituidas de trabajadores del Estado y 33 sindicatos del
sector público, se había logrado conformar la unidad de acción a través de una
Mesa de Diálogo, pero la cooptación de sindicatos por parte de los partidos y
del gobierno ha sido una constante, la división es muy profunda y no se
respetan los fueros con lo cual el despido es la respuesta inmediata. En el
caso de las mujeres trabajadoras, los abusos y atropellos se
multiplican.    

            

El
gobierno actual, de derecha y militar, implementa un ataque permanente contra
FENASTEG porque ha preservado su autonomía. El nivel de sindicalización es
del 2% con una expansión de la tercerización y el temor a perder el empleo.
Cuando se constituyen, los sindicatos son raquíticos y deben priorizar las
acciones legales por sobre salir a las calles por el nivel de represalia. La
decisión de evitar un choque directo con las patronales y el gobierno se
sustenta en relaciones de fuerza adversas y el temor de compañeros/as como un
elemento paralizante.

Otro
tema crucial es el clientelismo político, la obtención de la Bolsa Solidaria a
cambio de la desafiliación de FENASTEG  por ejemplo, y pasar a un
sindicato manejado por el poder. Aun así, no cesa la búsqueda de organizarse,
está naciendo ahora un sindicato de la maquila, con todas las dificultades y
teniendo en cuenta que muchas se fueron a otros países que estimaban más
seguros. Pese a estas adversidades la lucha es contra la precarización del
salario, la tercerización, el tiempo parcial, el salario no alcanza para
sobrevivir.


El
terror ha calado hondo. Hoy todavía se observa a una juventud ganada por el
consumismo, no les interesa nada, solo el individualismo. Y lo peor es que al
consumo hay que sumar el alcohol, los alucinógenos, producto de una sociedad
invadida y contaminada por el narcotráfico. Esto se vive hoy aunque no se pueda
nunca generalizar absolutamente. Las estructuras de gobierno están minadas por
el narcotráfico. Como parte de su lucha, la Federación sostiene una alianza
estratégica con los movimientos sociales, sin negar que los roces y las controversias
que se suscitan. Sin coordinación, no se avanza en una construcción. 


Luego
de los Acuerdos de Paz con la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca) en 1996, el fenómeno de cooptación de organismos y sindicatos fue
masivo. No ha cesado. FENASTEG tiene una certeza; no se puede ser parte de los
gobiernos de turno.


Actualmente
se logró conformar la Comisión Nacional del Salario para dar batalla contra la
regionalización salarial. La propuesta del gobierno y empresarios es definir el
esquema de remuneración por zonas geográficas. Otra pelea es la embestida de
las transnacionales con la flexibilización laboral, el alargamiento de la
jornada de trabajo, el pago por producción, la tercerización de ciertos
servicios, los contratos a tiempo parcial. La mentalidad patronal es colonial.


Una
figura apareció de manera firme en la reunión: el comandante Hugo Chávez, la
Revolución Bolivariana, el Alba, y el destino de unidad latinoamericana y
caribeña, bajo una bandera común de lucha: el socialismo. La magnitud del
mensaje de Chávez es siempre conmovedora. Pudo plasmar en un punto de encuentro
de millones en todos los rincones de Nuestra América. Y en el mundo, señaló un
dirigente seguidor de TELESUR. Sólo es posible ver este canal por Internet, la
maquinaria mediática dominante en Guatemala es la voz del imperialismo. La
necesidad de conocer y difundir la voz de la Revolución, de los medios que en
cada país están en rebeldía, fue un reclamo y una necesidad.

 

Julio de 2013

Desde Guatemala, Adriana Albornoz,
Cristina Camusso, Susana Pérez Miquel

  

Publicado por El Espejo de Argentina y el Mundo

 

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