Fuentes: “Un modelo que genere felicidad a nuestros pueblos”

Brasil

25/11/2019

Fuentes: “Un modelo que genere felicidad a nuestros pueblos”

Hoy vamos a hablar con Julio Fuentes sobre un informe de CLATE, muy interesante, que tiene que ver con la criminalización de la protesta social y toma como caso de referencia lo que está sucediendo en Chile.     

La criminalización es transformar en un delito algo que es un derecho humano. El reclamo, la protesta, el cambio de política es un derecho que tienen los pueblos. La criminalización es transformar eso en un crimen, sea por la vía judicial o a través de la represión.

 

Lo que está ocurriendo en Chile es una barbaridad, con las muertes, el uso de armas disuasivas, la violación de todos los protocolos. Según
informes médicos, hay más de 200 personas que perdieron un ojo. Esto significa que los carabineros tiran directamente a la cabeza, tiran a matar. Es un número que supera todas las estadísticas represivas. Una de las represiones más brutales que han destacado las organizaciones internacionales ha sido la de los “Chalecos Amarillos” en Francia. Esto que está pasando en Chile supera esas estadísticas.

 

¿Cómo ves lo que está sucediendo en el Continente, con el regreso de gobiernos de derecha, como ocurrió ayer en Uruguay?

 

El continente vive un momento muy complejo. Las derechas de Europa o de Norteamérica tienen que ver con la afirmación nacional, son
derechas nacionalistas, que sólo piensan en sus intereses. Nuestras derechas son neoliberales, más cipayas. Son pro Norte, más que pro país. Son subordinadas a los intereses de Estados Unidos y Europa.

 

Hay un fenómeno que los partidos políticos y los sectores progresistas tenemos que estudiar, que tiene que ver con el ascenso social. Tenemos que preguntarnos por qué los sectores sociales más pobres y más golpeados, que ascendieron producto de las políticas de los gobiernos progresistas, terminan votando propuestas neoliberales.

 

Y eso ocurrió hace cuatro años con el cambio de gobierno en Argentina, por ejemplo.

 

Sí, ocurre así en toda la región. Por ejemplo, antes de que asumiera Evo Morales en Bolivia, el 70% de la población boliviana se reconocía
indígena. Hoy solo el 40%. Es decir, hoy muchos sectores que mejoraron su situación comienzan a renegar de su propio origen. Este es el fenómeno cultural y político que nos está ocurriendo y que hay analizar y estudiar. 


Lula, en su informe al Congreso del Partido de los Trabajadores (PT), en el que tuve la oportunidad de participar, decía que había que mejorar las comunicaciones. Decía que no pensaba cerrar canales de televisión, pero sí abrir cientos. Es decir, otra política de comunicación, y más universidades y escuelas. La propuesta de él es más educación justamente para que no ocurra esto.

 

Lula, cuando arrancó su gobierno dijo que su propuesta era que ningún brasileño se fuera a la cama sin un plato de comida. Lo logró y mucho más, pero los avances no se consolidan. No sé si son las asimetrías del comercio, los problemas del desarrollo o este problema cultural.

 

Yo creo que tenemos un problema serio de educación. Los medios de comunicación y las redes generan una nueva cultura, una nueva
horizontalidad, y para eso se necesita una gran capacidad discernimiento en las redes, donde sabemos que hay una gran cantidad de información que es basura. Hay que estar preparado para distinguir y no comerse la basura.

 

Yo soy una persona de 58 años con cierta formación. Hay muchas personas que siguen repitiendo un relato y no apuestan a mejorar, hay cada vez más cuentos y menos realidades.

 

Yo creo que estamos en una crisis de este tiempo moderno. Nosotros fuimos formados en otra cultura, muy diferente, donde no podías hablar si no habías leído por lo menos cuatro o cinco clásicos. Esa era la puerta de entrada para poder opinar.


Hoy hay una cultura absolutamente simple. No digo que sea menos ni más, ya que Argentina sigue siendo un país muy lector y la gente
recibe mucha información por otras vías. El tema es cómo se mejoran estos temas, y cómo los partidos políticos, las organizaciones sociales y los sindicatos aceptamos estos desafíos y comenzamos a pensar cómo mejorar la formación de nuestros cuadros, para poder elevar el análisis y ser capaces de discernir mejor.

 

También hay que decir que en América Latina pasa lo de Uruguay, que es casi un empate, pero también hay un pueblo que está en la
calle, los chilenos están en la calle, Colombia fue a un paro como hacía décadas no ocurría, situaciones como las de Puerto Rico o Haití. Es decir, hay un pueblo que busca respuestas.

 

Quizá los líderes de las fuerzas políticas deberán mejorar y reformar cosas, porque hay un pueblo que sí está reclamando respuestas concretas a los problemas del día a día, y sabemos que el neoliberalismo cipayo, esta derecha subordinada a los intereses europeos y norteamericanos, no está en capacidad de respuesta.

 

América Latina sigue siendo un territorio en disputa, nosotros no podemos seguir consolidando nuestra segunda y definitiva independencia, pero ellos no pueden consolidar una América Latina que se convierta en un caballo de tiro para Europa y Norteamérica.

 

Siempre hemos mirado el modelo social europeo como modelo a alcanzar, siempre se intentó emularlo. No hay un gran proyecto nacional, no hay un gran consenso.

 

Es así, en el sindicalismo vivimos mirando al sindicalismo europeo, pero creo que debemos empezar a mirarnos más entre nosotros, entre los latinoamericanos y los caribeños, encontrar respuestas. 

 

Como dijo Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar: “Inventar o morir”. Nosotros debemos inventar un modelo que sirva a nuestros intereses, pero que esté culturalmente instalado. Porque en esto de medir lo europeo, el bienestar lo imaginamos en una sociedad de consumo a la que no vamos a llegar. Y ojalá que sea así, porque si se replicaran en todo el mundo los niveles de consumo que tiene un europeo o un norteamericano, no hay planeta que lo resista. 

 

Tenemos que inventar un modelo que genere felicidad en nuestro pueblo, a nuestra escala, con nuestros valores, porque si seguimos imitando a Europa, eso nos lleva a las crisis y decepciones que tenemos hoy.

 

 

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