31/08/2016

Este 1 de septiembre la consigna es defender más que nunca a la Revolución Bolivariana

Eso es lo que ocurre hoy en Venezuela Bolivariana, donde
todas las peores acechanzas se han mancomunado en una fecha y una consigna:
“el 1ero. de septiembre tomar Caracas”. La oposición interna y
externa juega, como en 2002 una carta peligrosa, sin decirlo está presagiando
un día difícil que puede terminar en nada o en un nuevo baño de sangre. Ellos,
los que hicieron la masacre de Puente Llaguno, los que secuestraron al
Comandante Hugo Chávez y se lo llevaron para la Orchila a fin de asesinarlo,
los que luego motorizaron el paro petrolero, y de allí en más toda una serie de
guerras, guarimbas, campañas de intoxicación, y otras variantes subversivas,
saben mejor que nadie que se les han acabado las posibilidades pacíficas y
buscan ensuciar el terreno con amenazas de violencia y terror.

 

Es por ello que son momentos de cerrar filas y no ceder en
nuestro empuje solidario, acompañando más que nunca este primero de septiembre
a las mujeres y hombres del pueblo venezolano que en las calles defenderán todo
lo conquistado. Movilizándonos en cada país frente a las embajadas venezolanas
para testimoniar nuestra adhesión incondicional al bravo pueblo y su gobierno
encabezado  por el presidente Nicolás
Maduro, advirtiéndoles a los escuálidos que azuzan la violencia que NO LO
INTENTEN, porque somos muchos y muchas dispuestos a no dejarlos pasar.

 

Dicho esto, todo aquel que se considere militante
internacionalista y defienda la solidaridad en todos los terrenos y no
necesariamente desde la facilidad de la escritura o el firmar manifiestos, no
debe dejar de señalar que se hace 
imprescindible que el discurso revolucionario dé paso a persistir en la
profundización radical del proceso, llevando adelante todo lo que haga falta,
caiga quien caiga y cueste lo que cueste, para evitar que el enemigo siga
chantajeando un día sí y otro también. Profundizar quiere decir ir a fondo
contra los intereses de unos y otros, de los que generan desabastecimiento y
guerra económica, de los que organizan giras al exterior apadrinados por
Washington y la lacra derechista europea, los que practican el terrorismo
mediático y los que impulsan el accionar violento del paramilitarismo para
asesinar dirigentes populares o militares chavistas.  Pero también el sayo le cabe a ese grupo
de  burócratas de boina roja que se han
enquistado en la Revolución y utilizan cargos y prebendas para enriquecerse y
traicionar el legado de Hugo Chávez. Tal cual lo ha denunciado el propio
Presidente Maduro.

Profundizar es también que a nadie le tiemble el pulso para
seguir avanzando en las conquistas de los trabajadores y trabajadoras,
nacionalizar el comercio exterior y la banca, expropiar todas las empresas que
boicoteen al Proceso revolucionario y acentuar la revolución agraria, quitarle
poder a los que desean ver instalada una social democracia al estilo europeo en
una sociedad que respira latinoamericanidad y Tercer mundo por sus poros. En
fin, lo que la mayoría de los venezolanos que se restean con el chavismo está
exigiendo desde todos los rincones del país. Al capitalismo sólo se lo enfrenta
victoriosamente con más socialismo y no con actitudes dubitativas, como
sugieren algunos ideólogos de la derrota.

 

En función de todo ello, este jueves 1 de septiembre toca
defender en la calle a la Revolución. En la propia Venezuela pero también en
todos los países donde la oposición fascista intente generar manifestaciones o
guarimbas. El pueblo argentino y todos los del continente tienen mucho que
agradecerle al proceso Bolivariano y seguramente sabrán estar a la altura de
este nuevo desafío golpista que acecha al país hermano.

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